Arantxa Rus: “Julián siempre fue muy directo a la hora de dirigirse a mí”

La tenista holandesa explica la importancia que tuvo el entrenador español para recuperar su mejor tenis. “Era justo lo que necesitaba en ese momento”.

Arantxa Rus y Julián Alonso. Fuente: Getty
Arantxa Rus y Julián Alonso. Fuente: Getty

La carrera de Arantxa Rus hasta el momento se puede dividir en tres partes muy diferenciadas: entrada en el top100, caída a los infiernos y remontada gloriosa. La primera llegó muy rápido, la segunda se alargó más de lo debido y la tercera solo pudo llevarse a cabo con la ayuda de un director perfecto para el guion. Hablamos de Julián Alonso, el hombre que ha devuelto a la holandesa a la élite y que le ha hecho ganar diez títulos esta temporada. La tenista de 29 años, actual número 93 del ranking, repasa toda su historia en el blog Behind the racquet, desde los inicios hasta llegar a un dulce presente que, por un momento, pensó que jamás volvería a saborear.

Descubrimiento del tenis. “Crecí en los Países Bajos, cerca de La Haya. Empecé a jugar al tenis cuando tenía unos cinco o seis años. Tuve una hermana mayor que me llevaba siempre al club de tenis con ella, cada día. Intenté practicar otros deportes pero nunca tuve la misma sensación que tuve con el tenis. Lo disfrutaba más que otros, así que supe desde aquel momento qué destino elegiría”.

Arranca la competición. “Comencé a jugar torneos alrededor de las nueve o diez años, y lo mejor es que era buena jugando solo por diversión, disfrutando de la competición. A los 17 terminé la escuela y comencé a viajar fuera de casa con un grupo de jugadores. Nunca es una decisión fácil para las personas elegir si continúan estudiando o jugando a tiempo completo. Sin embargo, para mí ni siquiera supuso un segundo de pensamiento: necesitaba jugar, entrenar y ver hasta dónde podía subir en el ranking”.

Subida fugaz y estancamiento. “Una vez gané el título del Open de Australia Junior (2008) obtuve mucha confianza en mí misma de cara al futuro en el circuito. Me metí muy rápido entre las cien primeras, pero luego llegaron algunos años difíciles donde mi clasificación se desmoronó. Es una batalla difícil cuando comienzas a perder ante jugadoras a las que anteriormente venías derrotando, ahí es donde comencé a perder confianza. No estaba acostumbrada a perder una y otra vez de esa manera. Comencé a sentir una presión distinta, sentí incluso la necesidad de dejar de jugar al tenis”.

La pieza clave para madurar. “De alguna manera logré seguir adelante. Durante este año en el que avancé tanto, también aprendí mucho sobre mí. Estaba luchando contra la idea de que no era lo suficientemente buena. Una vez que sales fuera del top 100 durante tantos años, una misma sabe que puede hacerlo mejor, pero no está seguro de poder lograrlo. Simplemente no creía en mí misma. Por suerte, siempre conté con la ayuda y el apoyo de mis padres, pero me faltaba un entrenador que confiara en mí para completar el puzle. Sabía que necesitaba un cambio y por fin me decidí a cambiar de entrenador después de cinco años trabajando con el mismo. No tenía la seguridad de si esta era la decisión correcta, pero sentía que necesitaba hacer todo completamente diferente”.

Julián Alonso, el hombre milagro. “A partir de ese día, me vi haciendo lo contrario de lo que venía haciendo durante los últimos cinco años. Le cuestioné durante los primeros meses porque no veía ningún resultado. Cambiar por completo tu manera de trabajar y no ver resultados te hace cuestionarte todo. Al final, después de cuatro primeros meses muy duros, mi entrenador y yo finalmente conectamos, simplemente tuvimos que acostumbrarnos a la forma en la que trabajaba el otro. Julián siempre fue muy directo a la hora de dirigirse a mí, hablándome directamente a la cara, justo lo que necesitaba en ese momento. Una tiene que luchar cada día si quiere estar en el top 100. Si andas preocupada en otras cosas, como viajar o cuánto pagarle a tu entrenador, se vuelve más difícil concentrarte en el tenis. Mi entrenador me ayudó a recuperar esa confianza, pero no todos han tenido esa suerte”.

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