Nadal no afloja ni en exhibiciones

Rafael Nadal se proclamó campeón del Mubadala World Tennis Championship, al derrotar en la gran final a Stefanos Tsitsipas en tres duros sets.

Rafael Nadal. Foto: Getty Images
Rafael Nadal. Foto: Getty Images

Si bien es cierto que con el paso del tiempo se han reducido los especialistas natos en determinadas superficies, presenciado una "democratización" del tenis, existen tenistas con un patrón de juego que difícilmente puede dar réditos positivos sobre la pista dura. Uno de ellos es Rafael Nadal, cuyos golpes no destacan por su potencia, siendo el efecto liftado su principal arma y del cual en estos momentos le sitúan como uno de los hombres más en formas en el circuito tenístico, poniéndole muchos como uno de los grandes favoritos a triunfar en el próximo Open de Australia e igualar el registro de 20 Grand Slams de Roger Federer.

Lejos de esconderse, el tenista español intenta mejorar y saca el coraje y la garra que le acompaña desde inicios de su carrera. Nadal acabó el año de la mejor manera posible, saliendo como campeón de la Copa Davis, y hoy en Abu Dhabi ha vuelto a saborear el sabor dulce de la victoria, al derrotar en la gran final del Mubadala World Tennis Championship al griego Stefanos Tsitsipas por un trabajado 6-7 (3), 7-5 y 7-6 (3) en algo más de tres horas de juego, en un partido que de lejos no parecía de exhibición.

Resulta inviable cambiar radicalmente el estilo de juego, pero es preciso adaptarse, moldear el esquema tenístico en función de la superficie sobre la que se juegue. Tsitsipas sabía que en frente tenía a una de sus bestias negras, y el aspecto anímico le afectó de que manera, llegando a desaprovechar hasta siete bolas de break en el primer set.

A pesar de ser el dominador del encuentro, fue el propio Nadal quien se pondría con break arriba e incluso llegó a disponer de dos bolas de set, pero el desparpajo de Tsitsipas apareció de la nada. El griego soltó el brazo y comenzó a realizar golpes ganadores por doquier, algo que le sirvió empatar el encuentro y engancharse al set. En el tie-break, el griego fue superior y pasó por encima de un Nadal que no se encontraba nada cómodo con el servicio.

Pero Nadal es mucho Nadal, un jugador experimentado en miles de batallas que sabe a la perfección como hay que reaccionar. Se vivieron en el segundo parcial los momentos álgidos del encuentro, con un Nadal mucho más incisivo con sus golpes, y que planteó la estrategia de cortar cada bola que iba hacia su revés, intentando tomar la iniciativa del punto al siguiente golpe. Los cortados fueron mucho mejores que los del primer parcial, y esto igualó el encuentro, adjudicándose la segunda manga por un 7-5.

El último set se definió en un apasionante tiebreak en el cual se dejó traslucir el afán competitivo del jugador balear. Todo parecía de cara para Nadal, y mucho más cuando a mediados del tercer parcial el español se puso con un break arriba. Sin embargo, Tsitsipas salió del atolladero y sorprendió a Nadal consiguiendo el contrabreak rápidamente que volvía a poner la igualdad en un partido trepidante lleno de intensidad. Nadal lejos de ponerse nervioso tras lo ocurrido en el tiebreak del primer parcial, sacó su mejor versión para llevarse el desempate y de esta manera proclamarse campeón del torneo de exhibición de Abu Dhabi.

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