Guillermo García López, solo ante el peligro

El español viajará sin entrenador en 2020 por decisión propia. “Para competir hay que ir siempre con el cuchillo entre los dientes, algo que me faltó este año”.

Guillermo García López durante la pretemporada de 2020. Fuente: Equelite
Guillermo García López durante la pretemporada de 2020. Fuente: Equelite

Hay veces en la vida donde es necesario pararse a pensar. Parece simple pero no siempre se hace. Detenerse un segundo y analizar lo que está pasando y, sobre todo, lo que puede pasar. Guillermo García López llegó a este punto hace unos meses, en el último cuarto de una temporada ausente de grandes resultados. Con 36 años y fuera del top100, el tenista de La Roda fue valiente y sincero consigo mismo, apostando por un viaje inexplorado en 2020. El español, tras un año de trabajo junto a Juanma Esparcia, afrontará el próximo calendario sin entrenador por decisión propia, acompañado únicamente de su preparador físico (Íñigo Sáenz) y su fisioterapeuta (Víctor Moreno). ¿Arriesgado? Puede ser, pero solo así se ganan las batallas.

En plena pretemporada, teniendo su base de operaciones en Alicante, el actual número 144 del mundo atiende vía telefónica a Punto de Break para explicar los motivos de esta nueva aventura, analizar un 2019 que ya forma parte del pasado e incluso confesar su postura natural ante la retirada. Una palabra que no le asusta y que entiende como un eslabón más del camino, aunque todavía puede esperar. Es Guillermo, el de siempre, solo que esta vez se vestirá de Gary Cooper para quedarse Solo ante el peligro. Esperemos que, al igual que el actor estadounidense, acabe recogiendo su premio.

Balance de la temporada. “A nivel de resultados, lo que más se suele valorar en el deporte de élite, no ha sido un buen año. No es que haya sido un desastre, pero sí es cierto que empecé el curso en un ranking (105) y doce meses después lo he empeorado (144). He tenido que disputar muchos Challenger y no he podido dar el nivel suficiente para superar esa barrera, cuando no sumas puntos es muy difícil avanzar. Si analizamos otro tipo de cosas, por ejemplo, cuando jugué los ATP a principios de año, sí lo hice bastante bien. Pero bueno, de acabar 144º del mundo a terminar 120º, estamos hablando de una diferencia muy pequeña”.

Aprendizaje que se lleva de 2019. “Me ha faltado saber jugar en estos niveles, competir mejor en los Challenger, no lo he hecho al nivel que puedo dar. Lo positivo que puedo extraer es que yo ya tengo una carrera hecha, tengo mucho ganado, así que tengo que jugar liberado para que el nivel que llevo dentro pueda salir. A mis 36 años, una de las cosas más importantes es analizar cómo estoy físicamente, y la verdad es que estoy muy bien. Apenas he tenido lesiones, solamente una al final de temporada. Por suerte, prácticamente pude jugar sano todo el calendario”.

Prevención de lesiones. “A nivel de fisioterapia y preparación física ha cambiado todo mucho. Antes se metía demasiada caña al jugador, incluso se buscaba reventarlo (risas). Ahora se controlan mucho más las cargas, se programan mejor los entrenamientos diarios, ya no sales fundido de una sesión a otra, no hay riesgo de perder 3-4 días por haber apretado demasiado en un ejercicio. La figura del fisioterapeuta ha ganado un papel crucial, viajando con el jugador muchas semanas, cuidando cada detalle para no recaer en lesiones previas. En mi caso, he tenido varios problemas en el hombro durante mi carrera, así que ahora lo controlo al máximo”.

Fin de la etapa con Juanma Esparcia. “Fue una decisión mía, pero me entendió perfectamente, acabamos de la mejor manera posible. Hablamos al finalizar el US Open y le comenté mi punto de vista. En este momento quiero tomar un camino más libre, viajando solamente con el preparador físico. Con toda la experiencia que arrastro de mi carrera, ahora mismo prefiero no tener esa presión del entrenador. Sobre todo a nivel mental”.

Primera año de su carrera en solitario. “De momento estoy bastante bien, vengo de hacer la primera pretemporada de mi vida sin entrenador y estoy sorprendido, me he sabido organizar y he conseguido hacer de entrenador/jugador. Hay veces que uno se tiene que abstraer de uno mismo para ser imparcial y ponerse sus propios objetivos. Sé en lo que he fallado, he sido sincero conmigo mismo, ahora cuando lo haga mal ya no valdrá echarle las culpas a quien me rodea. Esto me ayudará a ser mejor jugador y a crecer a nivel personal. Sé que a veces la figura del entrenador te puede ayudar, aunque sea con un simple gesto desde la grada, pero confío en que mi experiencia en el circuito me ayude a analizar cada partido desde dentro de la pista para sacarme yo solito las castañas del fuego”.

Volver a la élite. “Ahora mismo juego por volver a meterme en el top100, ese es mi objetivo prioritario, es por lo que lucho y entreno cada día. Este año me ha servido para saber cómo tengo que jugar los Challenger, por mi ranking tendré que seguir jugándolos a no ser que pegue tres pelotazos y me meta antes. Sinceramente, me veo volviendo arriba, vengo de entrenar estos días con gente como Pablo Carreño y me veo a mi mejor nivel, a veces incluso mejor. Por eso tengo esas ganas de volver, aunque una cosa es entrenar y otra es la competición. En la competición hace falta tener el cuchillo entre los dientes y morder al otro, quizá esa es una de las cosas que me han faltado este año. Es duro jugar Challengers durante todo el año, además con mi edad, pero tengo la motivación de poder volver ahí arriba”.

Búsqueda de la motivación. “Para seguir evolucionando, remando y, en mi caso, volver a meterme top100, me agarro principalmente a los objetivos que me planteo. Objetivos de mejora, a nivel tenístico, mental y físico. Si uno no tiene esa motivación de seguir mejorando cada día, entonces saltará a pista a pasearse. Lógicamente, con 36 años es más difícil mejorar que un chico de 20 años, pero la mentalidad sigue siendo la misma, yo me puedo plantear los mismos objetivos que ese chico de 20 años”.

La dictadura del ranking. “Obviamente, uno nunca sabe cómo va a terminar la temporada pero, si dentro de un año estoy 300º del mundo, es una tontería que siga jugando. El ranking te puede hundir, como también te puede subir a la gloria. Ahora yo me meto top50 con 36 años y la gente alucina, pero si con esa misma edad te vas al 300º, la gente pensará que estoy acabado. Estoy en la lucha, quiero que la gente vea que todavía tengo ilusión por meterme arriba, aunque soy consciente de que el ranking será lo que dicte sentencia”.

¿Miedo a la retirada?. “La retirada no es la peor decisión del mundo, es algo natural, como la muerte. Todas las carreras tienen su principio y su final, yo no voy a ser eterno, pero tampoco me voy a retirar mañana. De momento, voy a jugar una temporada más. Si llega el momento de tomar esa decisión, con toda la alegría y la naturalidad, me retiraré orgulloso de la carrera que he hecho. Pero no será la peor decisión del mundo. Será extraño, una mezcla de alegría y tristeza, pero lo entiendo como la vida misma. Es parte del viaje”.

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