WTA: Las sorpresas positivas de la temporada en 2019

Repasamos quiénes han sido las jugadoras con una eclosión más notables y que más han mejorado su ranking respecto al año anterior.

Cori Gauff, sorpresa positiva en 2019. Foto: gettyimages
Cori Gauff, sorpresa positiva en 2019. Foto: gettyimages

El objetivo de toda jugadora es la evolución continua, la exploración de sus propios límites y el sentimiento de no haber tocado techo. La igualdad imperante en el circuito WTA hace que todo dependa de pequeños matices y que la eclosión de nuevas estrellas emergentes, el resurgimiento de tenistas que parecían haber dejado pasar su cénit y progresiones muy meritorias a nivel cualitativo han sazonado todo un 2019 repleto de sorpresas positivas y jugadoras muy mejoradas. Ashleigh Barty ha sido un claro ejemplo de lo que supone mejorar a base de trabajo, mientras que el meteórico surgimiento de Bianca Andreescu o Cori Gauff han sido algunas de las historias por las que se recordará para siempre esta pasada temporada. Estas han sido las 10 tenistas cuyo rendimiento más ha sorprendido y que más han progresado en el 2019 en el circuito WTA.

Ashleigh Barty. Del puesto 15 al 1 del ranking WTA

La australiana llevaba ya dos temporadas dando claras señales de ser una jugadora de gran nivel, pero pocos podrían incluirla en las apuestas por terminar como la mejor del mundo y cosechar un Grand Slam. A sus 23 años, Barty sigue teniendo margen de mejora y su carácter sosegado e inteligencia en la pista son sus mejores avales.

Bianca Andreescu. Del puesto 152 al 5 del ranking WTA

La gran revolución del 2019 llegó desde Canadá y tiene aún más mérito por haberse fraguado en pocos partidos y varias etapas interrumpidas por lesiones. La grandeza de Bianca fue incontenible por parte de unas rivales que sucumbieron en mayoría al tenis incisivo y completo de la flamante campeona del US Open.

Belinda Bencic. Del puesto 54 al 8 del ranking WTA.

Un auténtico resurgimiento. Así es como puede definirse lo realizado por la suiza, que regresa a un top-10 en el que ya estuvo cuando no estaba preparada a nivel físico y mental para ello. Su tenis ha mantenido las virtudes que le convirtieron en una gran promesa a sus 17 años, pero se ha dotado de una madurez que hace pensar en esta temporada como un punto de partido al asalto de la cima.

Sofia Kenin. Del puesto 52 al 14 del ranking WTA.

Notoria progresión de la joven estadounidense, que ha dado un evidente salto cualitativo siendo capaz de desplegar un gran nivel de juego en todo contexto. Su triunfo ante Serena fue la catapulta definitiva para confirmar lo que se venía percibiendo desde hacía tiempo.

Marketa Vondrousova. Del puesto 67 al 16 del ranking WTA.

Fue la gran sorpresa en Roland Garros y no pudo dar continuidad a su hazaña debido a molestias físicas que impidieron que terminara el año pudiendo competir. Jugadora total diseñada en las mejores factorías de la afamada escuela checa, que parece tener todo lo necesario para suceder y complementar a Kvitova y Pliskova en la élite.

Karolina Muchova. Del puesto 144 al 21 del ranking WTA.

Sorprendió al mundo con una eclosión sobresaliente en Wimbledon, donde ofreció todo el arsenal de golpes que posee. Tenista ofensiva, con capacidad innata para jugar en la red y que será uno de los grandes atractivos del futuro si es capaz de seguir mejorando.

Dayana Yastremska. Del puesto 60 al 22 del ranking WTA.

La ucraniana es una de las tenistas más prometedoras del mundo desde hace años y el hecho de ganar tres títulos WTA es la mejor puesta en escena imaginable para una joven que buscará brillar en grandes citas durante el 2020. Juego vibrante basado en la inexorable búsqueda del golpe ganador, que cuando hay inspiración de por medio resulta casi inabordable. Será interesante comprobar si es capaz de mantenerse en ese nivel.

Amanda Anisimova. Del puesto 95 al 24 del ranking WTA.

Otro caso de jugadora eminentemente carismática y talentosa que se ha presentado en sociedad tal y como esperaban los más optimistas. Su rendimiento en Roland Garros le confirió la posibilidad de filtrarse entre las mejores y transmitir la sensación de que tiene armas más que suficientes como para perpetuarse en ese nivel.

Elena Rybakina. Del puesto 191 al 37 del ranking WTA.

La kazaja no goza de la atención mediática de algunas de sus coetáneas, pero ha conseguido labrarse un ascenso regular y continuado que vaticina emociones fuertes de cara al futuro. Es una tenista muy completa en la que se percibe un margen de mejora que podría meterla en el top-10 dentro de poco tiempo.

Cori Gauff. Del puesto 685 al 68 del ranking WTA.

La gran historia del 2019, la que podría protagonizar películas en el futuro y ser recordada como el inicio de una de las mejores de la historia... O no, quizá sea el preludio de un nuevo juguete roto. El futuro no se puede predecir, pero sí regodearse en todo lo que ha ofrecido la estadounidense con 15 y 16 años, ganando partidos de Grand Slam, emocionando a aficionados y rivales, y haciendo gala de un tenis y una madurez incompatibles con su edad.

Queda claro que estas diez tenistas tienen en común su juventud y la búsqueda inexorable de plasmar en forma de resultados el tremendo potencial que atesoran. Pero también ha habido casos de tenistas experimentadas que no solo se han reencontrado con su mejor versión, sino que la han mejorado de forma evidente. Es el caso de Johanna Konta, que se reengancha a la élite al terminar en el puesto 12 después de hacerlo en 2018 en el 37. Petra Martic se metió en el top-15 por primera vez en su carrera y Alison Riske terminó como 18 del mundo merced a un año muy completo en el que sobresalió su actuación en Wimbledon.

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