Dani Rincón y el selecto grupo de campeones sub-16 de la Orange Bowl

El español reflexiona sobre el éxito conseguido en la prestigiosa competición celebrada en Miami, convirtiéndose en el sexto español en lograrlo.

Dani Rincón, ganador sub-16 Orange Bowl. Foto: gettyimages
Dani Rincón, ganador sub-16 Orange Bowl. Foto: gettyimages

Tanta ilusión genera como cautela exige. Así puede definirse un éxito tan rotundo como el conseguido por Daniel Rincón en la Orange Bowl 2019. Este abulense se ha proclamado campeón en la categoría sub-16, la joya de un evento donde compiten los mejores del mundo sub-14, sub-16 y sub-18. En esta última categoría ya existe un cierto vacío de poder por parte de los mejores de la generación, que suelen estar ya dando los primeros pasos en el profesionalismo, mientras que los más jóvenes tienen un largo camino por delante y lo hecho no es tan significativo. Sin embargo, convertirse en el ganador del comúnmente conocido como "Mundial del Tenis en categorías inferiores" supone una señal evidente de que se ostenta un enorme talento.

España sigue burlando las voces más pesimistas acerca del relevo generacional utópico de la mejor era de toda nuestra historia, liderada por Nadal pero secundada por numerosos tenistas de tremendo nivel. El pasado año era Pablo Llamas quien sorprendía con un nivel de juego excelso que le hacía entrar en el olimpo de los dioses, Carlos Alcaraz sorprendía con sus éxitos en el ATP Challenger Tour con apenas 15 años, Carlos Gimeno se metía en la final de Wimbledon Junior 2019 y ahora es Dani Rincón el que introduce un sentimiento poderoso de esperanza e ilusión los aficionados. Este abulense criado en pistas duras indoor y que ostenta un juego agresivo construido a partir de un excelente saque, se unió hace unos meses a la Rafa Nadal Academy by Movistar para poner toda la carne en el asador en su asalto al profesionalismo.

Pablo Llamas, nuevo integrante de un palmarés histórico de la Orange Bowl

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"El ambiente de trabajo es magnífico. Formo parte de un grupo de diez chicos tutelados por cuatro entrenadores y, además, Toni Nadal. Entrenamos cuatro horas al día y hay una gran competitividad", asegura en una entrevista con Marca este joven que compatibilizó el tenis con el baloncesto hasta hace unos años, cuando tuvo que decidirse definitivamente por el deporte rey de la raqueta. Su demostración de poderío en la Orange Bowl, el torneo de categorías inferiores más prestigioso del mundo, fue tremendo y así lo atestigua el hecho de ganar la final por 6-0 6-1 ante Gabrielus Guzauskas, además de triunfar también en dobles junto a Abdullah Shekbayh, compañero suyo en Manacor. "Es una tremenda alegría ganar aquí, en un torneo tan complicada. Enfrentarse a los mejores del mundo es interesante porque da una médida de dónde se está. Solo queda seguir trabajando muy duro para mejorar cada día", asegura.

Rincón no duda en reconocer su ferviente admiración por Rafael Nadal, al que señala como "el mejor de la historia y una gran inspiración". Curiosamente se da la paradoja de que cuando se le pregunta qué torneo le gustaría más ganar, Daniel hace la misma referencia que el balear cuando tenía su edad. "Lo que más ilusión me haría sería ganar Wimbledon. Es un torneo especial y aún no he podido jugar nunca en hierba así que tengo muchas ganas", señaló el que es ya el sexto español en proclamarse campeón de la Orange Bowl en categoría sub-16, después de Álex Corretja (1990), Gonzalo Corrales (1991), Tommy Robredo (1998), Gueorgui Roumenov Payakov (2005) y Pablo Llamas (2018).

En el palmarés del torneo se vislumbran nombres como Andrey Rublev, Hyeon Chung, Grigor Dimitrov, Guillermo Coria, Jim Courier, Stefan Edberg, Ivan Lendl o Björn Borg, aunque también hay muchos otros que vieron truncadas sus carreras y no pudieron desarrollar a nivel profesional todo el potencial que atesoraban. Trabajo duro, humildad y cautela parecen ser los ingredientes idóneos que deben sazonar la receta para poder alcanzar el éxito. Dani Rincón ha de tomar como punto de partido este gran éxito en la Orange Bowl 2019 para perseverar en sus esfuerzos por pulir su juego y mentalidad, e ir acortando la distancia que le separa del profesionalismo.

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