WTA: La distribución del top-100 por nacionalidades

Desgranamos la élite del tenis femenino mundial observando auge de las estadounidenses, grandes dominadoras, seguidas de Rusia y Rep.Checa.

Serena Williams y Sofia Kenin, dominio estadounidense del top-100. Foto: gettyimages
Serena Williams y Sofia Kenin, dominio estadounidense del top-100. Foto: gettyimages

La globalización se hace patente en el tenis y nada mejor para comprobarlo que hacer un exhaustivo análisis del top-100. La capacidad para que grandes talentos se desarrollen casi en cualquier sitio y migren a los centros más especializados favorece una reducción del dominio por parte de las federaciones más potentes, aunque en 2019 se ha apreciado una hegemonía más que notable de Estados Unidos. El país de las barras y estrellas sigue erigiéndose en una cantera inagotable de talentos, que emergen constantemente bajo el paraguas de una USTA cada vez especializada y global. El tirón de las hermanas Williams ha impulsado a toda una generación deseosa de dar continuidad a sus legendarias carreras y eso hace que Estados Unidos supere con creces la cifra de tenistas en el top-100 de otros países de gran tradición, como Rusia, Francia, República Checa o Australia.

Cori Gauff, Sofia Kenin, Amanda Anisimova, Bernarda Pera, Taylor Townsend o Lauren Davis se han afincado entre las 100 mejores del mundo, dando continuidad a una sucesión de generaciones exitosas. En total son 17 las estadounidenses en este selecto grupo, al que pronto podría unirse Catherine McNally, una de las grandes promesas del tenis mundial. Ningún otro país se acerca siquiera a esa cifra, ostentando sus perseguidoras ocho tenistas entre las 100 mejores; son Rusia y República Checa. Por parte de las checas, tener cinco jugadoras entre las 40 mejores y ocho entre las 100 es algo mítico para un país de 10 millones de habitantes, mientras que el poderío ruso se fundamenta en jóvenes prometedoras, como Anastasia Potapova, Anna Blinkova, Veronika Kudermetova o una Daria Kasatkina que ha retrocedido mucho este año.

Atención especial merece Francia. Las flamantes campeonas de la Fed Cup no consiguen movilizar grandes talentos que complemente a Caroline García, Kristina Mladenovic, Alizé Cornet y Pauline Parmentier. La buena noticia ha sido Fiona Ferro y se tiene confianza en que pronto Diane Parry pueda dar un salto de calidad. China (6) y Alemania (5) aventajan a las galas y son las siguientes en una lista que se homogeniza tremendamente a continuación, con multitud de países que cuentan con cuatro integrantes, como España, Ucrania y la ya mencionada Francia, y con tres, véase Australia, Bélgica, Bielorrusa o Suiza. Es curioso comprobar cómo países de gran potencia económica e historia tenística, como Italia o Reino Unido, tienen una presencia casi testimonial, mientras que Japón y Rumanía no encuentran figuras que respalden las hazañas de Naomi Osaka y Simona Halep.

En cuanto a España, se ha producido una pérdida de jugadoras en el top-100 merced a la lesión de Lara Arruabarrena y la falta de empuje de Georgina García-Pérez y Aliona Bolsova, que se habían erigido como serias candidatas en asaltar este grupo. La irrupción de Paula Badosa y mantenimiento a duras penas de Sara Sorribes permite una presencia nada desdeñable, aunque no esconde una pérdida de potencia competitiva de todas, en especial Garbiñe Muguruza y Carla Suárez, salvo de la nacida en Nueva York, gran esperanza de futuro.

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