Ivan Lendl y su histórica maldición en las finales de Grand Slam

Repasamos la trayectoria del checo, un jugador de leyenda que dejó escapar 11 finales de Grand Slam y estuvo a punto de ganar los cuatro grandes.

Ivan Lendl, 11 finales perdidas de Grand Slam. Foto: gettyimages
Ivan Lendl, 11 finales perdidas de Grand Slam. Foto: gettyimages

No cabe duda de que desde hace años el tenis está inmerso en una de las mejores etapas de su historia. La confluencia de Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic en el mismo espacio temporal ha supuesto una revolución a nivel global del deporte rey de la raqueta que ha elevado su estatus a un nivel superior. Son numerosas las estadísticas que sugieren al Big3 como los mejores de la historia, pero buceando en la década de los 80, nos percatamos de que la acumulación de talento fue tan notable y numerosa que mermó mucho los éxitos de unos y otros. Ivan Lendl es uno de esos tenistas que no entran en el debate por ser el GOAT, pero cuya clase y carisma está fuera de dudas. Dentro de unas semanas se cumplirán 20 años desde su último título de Grand Slam, el noveno, y merece echar la vista atrás a lo que fue y lo que pudo ser este jugador.

Elegante como el que más, frío como el hielo y metódico hasta límites insospechados, Ivan representaba fielmente una de las dos visiones en que se dividía el planeta en esos tiempos de Guerra Fría. El bloque soviético percibió en el tenis de Ostrava un fiel reflejo de lo que se pretendía que fuera el deporte de este sistema política. Su acérrima rivalidad con John McEnroe, que iba más allá de las pistas, sirvió en bandeja una interpretación política de una etapa tenística apasionante. Ivan nunca se prestó a ese juego y llegó a ser uno de los primeros jugadores de la URSS que se mudó a Florida y se nacionalizó estadounidense. Más allá de su carácter y tremeneda capacidad analítica en pista, repasar el palmarés de Lendl es sumergirse en una auténtica leyenda de este deporte.

Ganador de 94 títulos individuales con 146 finales disputadas, campeón de Copa Davis 1980 y número 1 del mundo durante 270 semanas, Lendl coexistió con jugadores de la talla de Boris Becker, John McEnroe, Mats Wilander, Björn Borg, Jimmy Connors o Pat Cash. Fueron ellos precisamente los que privaron al checoslovaco de nacimiento de sumar más títulos de Grand Slam de los que atesora en su poder. Campeón de ocho majors, Ivan abrió su cuenta particular en Roland Garros 1984, en un agónico encuentro a cinco mangas ante McEnroe, después de perder sus cuatro primeras finales. Borg le derrotó en Roland Garros 1981, Connors en US Open 1982 y US Open 1983, y Wilander en Open de Australia 1983. Fueron años de sinsabores para Lendl, incapaz de confirmar con un gran título el tremendo potencial que

Su siguiente decepción en una final de Grand Slam llegaría en el US Open 1984, donde no pudo competir bien ante McEnroe, mientras que Wilander volvería a imponer su ley en Roland Garros 1985. Quizá las finales más dolorosas de haber perdido fueran las de Wimbledon 1986 (en tres mangas frente a Becker) y Wimbledon 1987 (en tres sets ante Cash). Y es que Lendl terminó su carrera sabiendo lo que sentía al ganar el Open de Australia (en 1989 y 1990), Roland Garros (1984, 1986 y 1987) y US Open (1985, 1986 y 1987), pero nunca pudo reinar en el All England Lawn Tennis Club, viéndose privado de entrar en el selecto grupo de campeones de los cuatro Grand Slams.

Encontró la inspiración en Melbourne ya en plena madurez, con 29 y 30 años, ganando en la final a Miroslav Mecir (15 del mundo en esos momentos) y aprovechándose de la retirada por lesión de Stefan Edberg en el tercer set, respectivamente. Para un jugador de esta envergadura y que ostenta un récord tan sobresaliente a lo largo de su carrera en cuanto a títulos ganados y balance en finales a nivel global, haber perdido 11 de las 19 de Grand Slam que disputó supone un hecho realmente paradigmático. Imaginen que Ivan Lendl hubiera ganado, al menos, cuatro de esas finales y que alguna de ellas se produjera en Wimbledon. No habría dudas en incluirle como uno de los más serios candidatos a ser el mejor de la historia y posiblemente habría portado con esa denominación antes del surgimiento del Big3. La historia del tenis es caprichosa.

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