Los seis peores meses en la vida de Alizé Cornet

Imperdible testimonio el de la francesa que relata el calvario que pasó en 2018 cuando cerca de ver truncada su carrera por culpa de los controles anti-doping. 

Alizé Cornet durante el pasado Roland Garros. Foto: Getty
Alizé Cornet durante el pasado Roland Garros. Foto: Getty

Es incomprensible cómo azares del destino pueden arruinarte la vida en cualquier momento Y si no que se lo digan a la reconocida tenista francesa Alizé Cornet que pocos sabrán que en 2018 vio peligrar muy seriamente su futuro en el tenis profesional. En el blog Behind the Racket, la tenista de Niza pasa a relatar un episodio realmente angustioso y casi traumático para ella. Sus peores seis meses de vida como afirma en el escrito que pasamos ahora a presentar. ¿La culpa de todo este calvario para Alizé? Los tan controvertidos a veces controles antidopaje de la ITF.

"En 2018 recibí mi último 'no presentado' con el Programa de Antidopaje en el Tenis, que venía a comenzar los peores seis meses de mi vida. No sabía si podría continuar mi carrera. El primer 'no presentado' fue en noviembre de 2016. Recuerdo tener un vuelo temprano en el que tenía que estar en el aeropuerto a las 6.30 y olvidé cambiar la cita con el encargado del control antidopaje. Vinieron a mi casa cuando yo ya estaba de camino al aeropuerto. Luego les pregunté si podía regresar y volver a casa pero me dijeron que era demasiado tarde y que ya no valía. Era consciente de que eso significaba que tenía mi primer 'no presentado'

Pasó exactamente lo mismo con el segundo 'no presentado' en julio de 2017. Tenía otro vuelo temprano hacia los Estados Unidos y debía estar en el aeropuerto sobre las 6.00 o 6.30 y de nuevo olvidé cambiar la citación. Me llamaron mientras estaba yo en el aeropuerto y fue como, 'oh dios mío, esto no es posible'. Les pregunté si podían ir al aeropuerto y que me hiciera el control allí pero por supuesto ellos no querían desplazarse. Intenté explicar la situación a la ITF, que no eran malas intenciones por mi parte si no mala suerte por olvidarme de cambiar la hora. Les envié mis billetes de avión probando que en realidad estaba por tomar un vuelo. Probé varias veces esto pero me querían escuchar. Por lo que recibí mi segundo 'no presentado'.

A partir de ahí tuve un constante miedo por recibir el tercero. Sentía un peso sobre mis hombros, como si pudieran aparecer en cualquier momento y colocarme el tercer 'no presentado', que supondría el final posiblemente. Tan mala era la situación que hasta mi madre había tenido pesadillas con que llamaran a mitad de la noche al timbre. Fue traumático para toda la familia, no solo para mí.

Ya en octubre recibo una notificación de la ITF diciéndome que tenía un tercer 'no presentado'. Recuerdo estar leyendo el 'email' y no entender una sola palabra de lo que me estaban contando. Me sentía en 'shock' porque había hecho todo lo posible por asegurarme de que esto no ocurriera. Estaba en casa cada vez que pensaba que podían venir y así no cometer errores. Este 'email' vino no sé de donde y no tenía la más mínima idea de cómo era posible que hubiera recibido un tercer 'no presentado'. Se me caía el mundo a los pies. Recuerdo llamar a mi hermano y decirle, 'no sé lo que ha pasado, te prometo que hice todo bien'. Mi hermano me dijo que no entrara en pánico y que recurriríamos con un abogado y todo saldría bien porque yo no había hecho nada incorrecto.

Empecé a suponer que la ITF no confiaba en mi y que no quería escuchar mi historia. Recibí un mensaje de que esta situación iría a los tribunales, seis meses más tarde, el primer día de mayo. Mientras, yo tenía que seguir jugando y haciendo mi trabajo con la idea de que todo podría acabarse para mí el primero de mayo. Ellos tenían el derecho de quitarme todos mis puntos y mi 'prize money' durante estos seis meses si me encontraban culpable. Y además suspenderme durante dos años. Me puse a llorar por la noche en mi cama pensando en que estaba haciendo todo esto para nada. Sentí que mis compañeros de profesión me notaban en los ojos la preocupación sin saber realmente lo que pasaba.

Ya que mucha gente no conoce bien lo relacionado con el Programa Antidopaje, hay mucha confusión sobre esto. Fueron los peores momentos de mi vida. Intenté dar lo mejor de mí en la pista para que me distrayera y mantener mi vida lo más normal posible. Recuerdo que justo antes de empezar el Open de Australia, recibí una notificación de la ITF recordándome que se podían llevar mi dinero ganado en el torneo y mis puntos, haciendo que siguiera en mi cabeza la idea de estar haciendo todo esto para nada. A pesar de ello yo estaba jugando bastante bien. Utilicé este tiempo como una oportunidad de demostrar que no tenía miedo porque la verdad estaba de mi parte. No tenía nada que esconder.

Finalmente descubrí cómo había recibido mi tercer 'no presentado'. El encargado del control dijo que ellos llegaron a mi casa, llamaron al timbre y nadie respondió. Se volvieron al coche, esperando una casa enfrente de la casa y después se marcharon. Yo no tenía ni idea de todo esto. No escuché el timbre sonar, no tenía llamadas perdidas en mi móvil, nada. La ITF continuaba haciendo oídos sordos mientras decían que teníamos toda la información de lo que había ocurrido. Daba igual las pruebas que les presentaras. Esta era realmente mi primera interacción con ellos. No sabía cómo trabajaban, ahora ya sí. Se supone que están ahí para ayudar a los jugadores pero parece que la idea se pierde. Entiendo que puede ser complicado pero deben hacer mejor las cosas y darse cuenta de que no siempre el jugador comete un error, el encargado también es humano. Era imposible hablar con la ITF cuando la mayor parte del tiempo te envían correos automáticos. La ITF debería encontrar un mejor balance entre ser dura en la lucha antidopaje y mostrar asimismo un aspecto humano y ser comprensiva con los jugadores.

Me hicieron sentir inerme. Me sentía constantemente con ansiedad y malumorada. Yo era de esas que nunca tomaba un paracetamol aunque me doliera la cabeza y en cambio estaba enfrentándome a la posibilidad de ser sancionada por dopaje. Tuve una nueva perspectiva porque yo vivía el día a día sin plantearme el futuro. No podía pensar más allá del 1 de mayo. Lo más irónico fue cómo de bien empecé a jugar teniendo en cuenta mi situación tan nefasta a nivel mental. Recuerdo recibir las noticias de mi abogado diciéndome que estaba absuelta. Fue uno de los mejores días de mi vida. Mi familia y yo volvimos por fin a la normalidad. Ellos habían escuchado al fin mi historia, me creyeron y me encontraron no culpable. Me sentí tan aliviada durante el siguiente mes que jugué como si tuviera una nueva vida. Volví a la normalidad unos meses después. Todos los viejos hábitos volvieron, enfadándome de nuevo en la pista. Peleándome con problemas de lesiones y demás. Me llevó hasta 2019 superar realmente todo esto. Ya estoy más relajada, centrada en mi carrera y comprendiendo que las cosas, si hubieran ido de una forma distinta, hubieran supuesto mi final".

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