El hombre que salvó la carrera de Agassi

El estadounidense recuerda lo ocurrido en el vestuario durante la final de Roland Garros de 1999, cuando la lluvia paró el partido con dos sets a cero abajo.

Agassi. mirando hacia su box tras ganar Roland Garros en 1999. Foto: AFP
Agassi. mirando hacia su box tras ganar Roland Garros en 1999. Foto: AFP

Por mucho que pasen los años, hay personas que todavía recuerdan con cariño a Andre Agassi. El norteamericano fue un jugador muy peculiar, no solo por su imagen sino por su estilo y personalidad lo que le hace seguir siendo el ídolo de muchos aficionados. La carrera de Agassi no podría entenderse sin Brad Gilbert y es que el técnico tuvo un impacto clave en su tenis y en su cabeza y es que probablemente la historia de Andre en el tenis habría sido muy diferente si no hubieran unido sus caminos en 1994.

Gilbert fue un entrenador muy especial. Dejando a un lado la parte técnica, se centraba más en conseguir resultados desde el aspecto más mental, como bien desarrolló en su maravilloso libro 'Winning ugly' (que si no lo han leído, ya tardan). De todas las interesantísimas historias que Gilbert y Agassi compartieron juntos durante todos los años que viajaron de la mano por el circuito, hay una muy especial que quizá poca gente conozca y que el mismo Agassi decidió compartir este año cuando habló en la introducción de Brad en el Salón de la Fama. Una historia que es caviar para los paladares que disfrutan con todo lo que envuelve a Agassi.

Se trata de lo ocurrido en la final de Roland Garros de 1999. Agassi volvía a pisar la final en París ocho años después de la última vez que lo hizo y con el recuerdo en la cabeza de lo pasado en 1990 cuando la jugó con una peluca, tal y como él mismo confesó, y se llevó más tiempo preocupado de que no se le cayera que de ganar el título. "Era el único Slam que no había ganado nunca y que debería haber ganado ya diez años atrás. Sabía que nunca tendría esta oportunidad de nuevo por lo que estaba muy asustado", confesó Agassi, que se enfrentó al ucraniano Andrei Medvedev.

La cosa no comenzó demasiado bien para él, ya que en apenas un abrir y cerrar de ojos se vio 1-6 2-6 abajo y esos famosos demonios que recorrían su cabeza empezaron a hacer de las suyas. "No sabía lo que hacer y entonces, llegó la intervención divina, llegó la lluvia", recuerda el ex-tenista, que cuenta lo que sucedió cuando él y su entrenador llegaron al vestuario. "Apestaba, todo estaba sucio y el silencio inundaba la escena. Miré a Brad y le dije: '¿En serio vas a callarte ahora?', teniendo cuidado de que no me oyera mi rival, que estaba cerca. Gilbert enfureció. Agarró la puerta de una taquilla y la cerró tan fuerte que la rompió y me gritó: '¡¿Qué demonios quieres que te diga?! Eres tú el que puedes hacer algo. Solo necesitas ser mejor que una persona. ¿Me estás pidiendo que te diga que no eres mejor que él?'".

Brad intentó sacar el lado mental a la situación y encontró las palabras adecuadas y supo sacarle a Agassi la motivación desde dentro. "Has estado en lo más alto y en lo más hondo y yo nunca me he ido de tu lado. Voy a simplificarlo todo y dejártelo muy claro. Si él golpea la pelota hacia un lado, haz esto: corre. Si él está en un lado, no golpees la pelota hacia ese lado. Juega tal y como sabes. Tus sueños están en tus manos e iremos a por ello levantando nuestras armas y haciéndolo como lo hemos hecho desde el principio". Aquellas teclas pulsadas por Brad surtieron efecto ya que tras regresar a pista, Agassi remontó y se llevó los dos siguientes sets por 6-4 6-3 y se puso con saque para llevarse su tan ansiada Copa de los Mosqueteros.

"En esos momentos, recordé las palabras de Brad, en las que me decía que evidenciara las debilidades del rival. En la última pelota de partido, saqué abierto y ahí acabó. Y ahí estaba él, levantado, con sus brazos arriba porque sabía que acababa de conseguir nuestros sueños", contó el estadounidense, que terminó su discurso con un mensaje maravilloso, cuyas palabras seguro podrían servir de ejemplo a muchos deportistas para ayudarles a gestionar bien las emociones y lo que se puede aprender del rol entrenador-jugador.

"Las victorias vienen y van, son efímeras, pero el tiempo que pasé contigo me ayudó a encontrar mi misión en la vida y que es ayudar a los niños sin recursos. Tu creencia en mí me ayudó también a encontrar a mi preciosa esposa y a tener dos maravillosos hijos. He sido el beneficiario de tu fe en mí. Te quiero como un hermano y nunca podré agradecerte lo suficiente todo lo que hiciste por mí", sentenció Agassi sobre Gilbert, el hombre que salvó su historia.

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