Bertens: "Prefiero ser 10ª del mundo estando feliz que número 1 infeliz"

La neerlandesa, recientemente casada, afronta 2020 con nuevos aires y con las ideas muy claras. Se muestra ambiciosa pero sin tirar la casa por la ventana.

La holandesa, con nuevas expectativas para 2020.
La holandesa, con nuevas expectativas para 2020.

El año 2019 ha significado un escalón más superado para la holandesa Kiki Bertens. Si en 2018 terminaba la temporada entre las diez mejores del mundo, este 2019 que ya termina ha presenciado como la tenista de Wateringen ha llegado a encaramarse al número 4 del mundo e imponiéndose en torneos de la categoría de Madrid. Sin embargo, le ha faltado dar más en los Grand Slams donde no ha atravesado la primera semana en ninguno de ellos. Causa de ello en gran medida fue que prescindiera de Raemon Sluiter después del US Open. Ahora afronta el 2020 casada y trabajando con su preparadora física Elise Tamaela. Todo queda en 'familia' podríamos decir para Bertens, que quiere crecer desde la estabilidad, manteniendo los pies en la tierra y no perdiendo la cabeza buscando soluciones.

Una frase resume a la perfección las intenciones y las preferencias ante todo de Bertens. "Prefiero ser la número 10 del mundo sintiéndome feliz que ser la número 1 pero estando infeliz", ha comentado la novena jugadora mundial como recoge el medio neerlandés De Telegraaf. Una top ten como ella es ambiciosa y sabedora más que de sobra que si no ansías mejorar acabas rápidamente lejos de esas posiciones. Pero lo quiere hacer a su manera, con estabilidad.

"A mí me lleva un tiempo poder confiar en alguien", cuenta Bertens acerca de la opción de contratar a otro entrenador tras la salida de Sluiter, alguien de campanillas como podría ser su compatriota de contrastada experiencia Sven Groeneveld. "Y no quiero dedicar ese tiempo en algo así. Vamos a continuar de la misma manera para el año que viene. Los resultados no fueron los esperados en los Grand Slams pero hice otras buenas semanas. Realmente no es que me sintiera distinta jugando en los Slams que en otras semanas en las que pude ganar títulos", admite la campeona en el Mutua Madrid Open este año 2019.

Una de las grandes terrícolas del circuito como ella, pero que ha sabido dar el salto al cemento como demostró en 2018 ganando el título en Cincinnati, habla abiertamente sobre la relación que tuvo con Raemon Sluiter, que ya parecía abocada a su fin. "Me siento muy orgullosa de todo el camino que he llevado con él. Desde los momentos más duros hasta los más bonitos que hemos vivido. Raemon me ha enseñado a mantenerme firme y ser perseverante y a creer en mí misma. Mucha gente hubiera terminado la colaboración nuestra a los tres meses si viera cómo habíamos empezado", cuenta la holandesa, que a finales de este año debutaba en las Finales WTA tras ir como suplente a Shenzhen.

Grandes palabras tiene Bertens para su preparadora física, que tras la salida de Sluiter ha pasado a primer plano en su equipo de trabajo. "Para mí lo más importante es que esa persona sepa mucho sobre tenis. Tengo que ser capaz de confiar plenamente en ella. Poder reir con esa persona, comer con ella. Prefiero mantener el equipo al mínimo posible y poder sentirme a gusto en términos de confianza. A veces más gente en el equipo solo trae más opiniones. Y ese estilo no es el mío", deja claro Kiki Bertens, una jugadora muy estable mentalmente, de perfil discreto pero trabajadora como la que más y que aspira a las más altas cotas en 2020 pero con los pies en la tierra. La estabilidad emocional no podría ser mayor tras casarse con su preparador físico Remko de Rijke recientemente, sin duda que un plus más para ella.

Comentarios recientes