ATP: El desafío inconcluso de las alternativas al poder establecido

Analizamos cómo se han apreciado atisbos de un posible relevo generacional que no llegó a consumarse por el poder del Big3 en Grand Slam.

Stefanos Tsitsipas, líder del relevo generacional en ATP 2019. Foto: gettyimages
Stefanos Tsitsipas, líder del relevo generacional en ATP 2019. Foto: gettyimages

El tenis mundial vive uno de los momentos más apasionantes de su historia al tener una incógnita por resolver que puede marcar el futuro de este deporte. ¿Conseguirá alguien destronar al Big3 antes de que se retiren? En el mundo siempre confluyen fuerzas opuestas y se generan apasionantes duelos, pero pocos existen tan apasionantes como aquellos en los que lo nuevo y lo tradicional luchan por la hegemonía. Es lo que está ocurriendo en el circuito ATP, con el Big3 defendiendo con uñas y dientes su reinado frente a jóvenes traviesos ávidos de gloria. Pero en esta batalla lo que subyace es la pasión por el tenis de todos ellos y otra guerra particular entre Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic por ser quien termine con más títulos de Grand Slam. Muchos vaticinaban que 2019 sería el punto de inflexión, el año en que suizo, español y serbio sufrirían los rigores del inexorable paso del tiempo, pero no ha sido así.

Tan solo es preciso consultar el ranking ATP para darse cuenta de lo que ha ocurrido. El Big3 copa el podium de la clasificación mundial, Rafa y Novak se han repartido los cuatro Grand Slams y todos ellos han cosechado al menos un título de categoría Masters 1000. ¿Se puede decir que los jóvenes aspirantes a destronarlos han fracasado? No pero sí; sí pero no. Sería una necedad señalar en tono peyorativo lo hecho por jugadores como Dominic Thiem, Stefanos Tsitsipas, Daniil Medvedev o, en menor medida, Alexander Zverev, Matteo Berrettini o Denis Shapovalov. Todos ellos exploraron sus límites, a excepción del alemán que dio un paso atrás, y desafiaron al poder establecido, haciendo que se tambalearan, pero permaneciendo lejos del empuje definitivo que pudiera tumbarlos.

"Acabamos de asistir al cambio de guardia en el tenis mundial". Eso fue lo que escuchó Roger Federer cuando ponía rumbo a los vestuarios de la Rod Laver Arena después de perder ante Stefanos Tsitsipas en octavos de final del Open de Australia 2019. Lo dijo John McEnroe, reprendido luego tanto a nivel público como privado por parte del helvético debido a unas palabras dichas al amparo de la euforia del momento. Ver a un joven de 20 años en esos momentos ganar al suizo en el primer gran torneo del año, era premonitorio de lo que podría ocurrir a lo largo del año. Si bien es cierto que el griego terminó ganando las Nitto ATP Finals 2019 y registrando triunfos ante los tres gigantes de la raqueta, estos reaccionaron al desafío con todo su arsenal de talento y experiencia.

De los nueve Masters 1000 de la temporada regular, cinco de ellos fueron ganados por el Big3 (Federer en Miami, Nadal en Roma y Montreal, y Djokovic en Madrid y París). Es en este ámbito donde se pueden obtener las señales inequívocas de que algo se está fraguando en el tenis masculino. Ya el año pasado hubo indicios en este sentido, con Alexander Zverev o Karen Khachanov triunfando, pero esta temporada se ha hecho quizá más latente debido a la capacidad de Dominic Thiem de inaugurar su palmarés, ganar en dos ocasiones a Federer y otras dos a Djokovic, por la racha impresionante de Daniil Medvedev en la gira estadounidense de pista dura, así como por los logros ya mencionados anteriormente de Stefanos Tsitsipas. Austríaco y ruso inscribieron su nombre en trofeos como ganadores de Masters 1000, así como el heleno en la cita de maestros, mientras que Fabio Fognini aprovechó el vacío poder reinante en Montecarlo.

La sensación de cambio se ha mitigado por el dominio de los mejores de la historia en Grand Slam. Ver cómo los tres coincidían en las semifinales de Roland Garros y Wimbledon, con las incursiones de Thiem y Roberto Bautista, fue la clara demostración de que todavía se está lejos de poder derrocarles. Es en ese tramo de temporada donde Roger, Rafa y Novak lo dieron todo, bajando algo la intensidad en el tramo final de temporada, el caladero más productivo para los demás. Si bien es cierto que da la sensación de que la brecha se ha acortado, todo aquel que pretenda derrocar al Big3 tendrá que elevar su nivel en Grand Slams y ser capaz de encadenar triunfos consecutivos ante dos de ellos o incluso los tres. ¿Lo conseguirá alguien en 2020?

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