¿De qué está hecho Rafa Nadal?

El español, que suma 32 victorias consecutivas en Copa Davis, explica cuál es su secreto para encontrar el éxito cada vez que juega por España.

Rafa Nadal, número 1 del mundo. Fuente: Getty
Rafa Nadal, número 1 del mundo. Fuente: Getty

En una competición donde a cualquier otro le temblarían las piernas, Rafa Nadal entra a pista y multiplica sus poderes. Como si se tratara de un superhéroe, el balear se muestra casi invencible cada vez que la Copa Davis llama a su puerta. Y digo ‘casi’ invencible porque en febrero de 2004 perdió en su partido de debut ante Jiri Novak cuando tenía 17 años… para luego ganar los siguientes 29 partidos individuales que el evento le brindó. El último de ellos, ante Denis Shapovalov hace justo una semana, poniendo el broche de oro a la sexta Ensaladera conquistada por España. Horas más tarde, en rueda de prensa, la pregunta no podía ser más inocente y a la vez más necesaria: ¿Cómo lo haces? No tenía una respuesta fácil, pero el balear se atrevió a encararla.

“¿Cómo lo hago? Jugando a tenis. Eso lo primero. Luego es verdad que es una competición singular por el hecho de representar a tu país o el hecho de jugar en equipo. Hay veces que estos sentimientos te pueden hacer pasar malos momentos, como a todos nos puede haber pasado. En mi caso, es cierto que empecé muy jovencito, llevo jugando esta competición desde los 17 años y eso, quieras o no, ayuda. También ayuda el hecho de que en mi carrera personal haya vivido muchos momentos de máxima tensión”, apuntó el campeón de 19 Grand Slams ante una sala de prensa abarrotada. Pero la explicación no quedó ahí.

“El reto de jugar por tu país, delante de toda tu gente, se puede entender de dos maneras. O sentir un poco más la presión por tener esa sensación de que no solo estás jugando por ti, o tener la habilidad de transformar toda esa presión en algo positivo y congeniar así con el equipo, con el capitán y con el público. En mi caso, esto es lo que hice en la mayoría de las veces, intentar apoyarme en todas estas buenas sensaciones que me transmite siempre el hecho de jugar con gente que aprecio a mi lado, enfrente siempre de un gran público”.

La teoría parece evidente, no se nos olvidará, pero es la práctica la que nos vuelve a inyectar esa dosis de locura al ver los números de Nadal en la competición. Con 23 series disputadas en su carrera, el manacorense firma un balance de 29-1 en partidos individuales y de 8-4 en combates por parejas. En total, 37 victorias y 5 derrotas en una Copa Davis que ha mordido ya en cinco ocasiones. Juntando singles y dobles, Rafa encadena una racha de 32 triunfos de manera ininterrumpida. Vamos, que no pierde un partido con España desde el año 2005. Una garantía de éxito que explica por qué nuestro país ha sido la potencia referente en este último siglo.

Jugar en casa siempre me ha dado un plus, he disfrutado siempre que me ha tocado representar a mi país, ya fuera en las Olimpiadas o en la Copa Davis. Normalmente siempre he sido capaz de transformar esa sensación de responsabilidad en algo positivo que me ha ayudado a rendir… no sé si mejor que en el circuito individual pero, al menos, a no rendir peor. Eso, tratándose de una competición tan complicada como ésta, ya es un avance”, terminó de apuntillar Nadal en su respuesta, buscando huir de esa etiqueta de extraterrestre que tantas veces le intentamos poner. Sea como sea, seguiremos preguntándonos cómo una persona normal es capaz de rendir a estos niveles, siendo infalible en momentos críticos y guardándose siempre un nuevo truco bajo la manga. Mientras obtenemos una respuesta, nos conformaremos diciendo que Rafa está hecho de otra pasta. Una pasta de otro planeta.

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