ATP: Análisis de la temporada 2019

Analizamos en profundidad todos los aspectos que han marcado el devenir de una temporada apasionante, con multitud de protagonistas y sorpresas.

Rafael Nadal, mejor jugador del 2019. Foto: gettyimages
Rafael Nadal, mejor jugador del 2019. Foto: gettyimages

Tocó a su fin la temporada tenística y para no caer en la nostalgia y desazón ante lo que se ha escapado, nada mejor que repasar todo lo acaecido con detalle y tratar de interpretar cómo puede afectar en el próximo año. Muchas cosas que han ocurrido eran totalmente imprevisibles, lo cual no hace sino confirmar la magia de un deporte que siempre ofrece sorpresas, tanto positivas como negativas. Rafael Nadal ha vuelto a firmar un año esplendoroso, superando una crisis existencial que mermó su rendimiento en los compases iniciales de la gira sobre tierra batida, pero emergiendo con más fuerza que nunca después para terminar el año como número 1. El Big3 ha vuelto a frenar las ansias de rebelión de unos jóvenes que se han erigido en alternativa real en Masters 1000, pero no en los cuatro torneos más importantes del mundo. Estos son los aspectos más importantes de la temporada en 2019, un año que quedará en los anales de la historia del tenis.

Rafael Nadal, un año esplendoroso que desafía toda lógica

Quinto año en su carrera profesional que termina como número 1 del mundo y lo hace con todo merecimiento. Cuando muchos pensaban que no se podría esperar mucho más del español lejos de la tierra batida, Rafa ha demostrado que está hecho de otra pasta. Su año comenzó con un Open de Australia agridulce, en el que su excelso rendimiento hasta la final vaticinaba grandes noticias, pero la contundente derrota ante Djokovic generaba ciertas dudas. Las lesiones volvieron a cruzarse en su camino en Indian Wells, mermando su rendimiento durante meses y sumiéndole en una crisis existencial que tuvo su pico en Barcelona. Rafa llegó a encerrarse en una habitación y recurrió a vídeos de algunos de sus triunfos para encontrar de nuevo las ganas de continuar. Poco más de un mes después estaba levantando un nuevo título en Roland Garros y sumaría luego Montreal y US Open. No poder ganar en París-Bercy y Londres no enturbia una temporada en la que pudo jugar hasta el final y que terminó por todo lo alto ganando la Copa Davis.

Novak Djokovic y una habilidad innata para ganar

Parece evidente que no ha sido la temporada más regular y en la que el juego del serbio haya brillado con más fuerza, pero eso no le ha impedido sumar dos Grand Slams. En Australia alcanzó un nivel de tenis del que no volvió a hacer gala en todo el año, ni siquiera en Wimbledon, donde ganó en la final a Federer un partido de desenlace inexplicable. Su carácter ganador, aplomo en momentos cumbre y madurez ha alcanzado un estatus superior, supliendo esos ciertos problemas en algún tramo de temporada. La mayor decepción fue caer en semifinales de Roland Garros ante Thiem, en un día tremendamente ventoso que a buen seguro no olvidará, ya que triunfar en París era objetivo prioritario para él. Un jugador de otra pasta que merece mayor reconocimiento por parte de los aficionados.

Roger Federer, temporada más que meritoria a la que le faltó la guinda

"Ha sido un buen año, que podría haber sido perfecto en caso de ganar Wimbledon". Así resumía hace unas semanas Roger su temporada y resulta difícil añadir algo más para explicar lo vivido. Su derrota en el Open de Australia ante Tsitsipas fue el acicate para trabajar duro y buscar la inspiración; la encontró en Dubái, Indian Wells y Miami, y demostró ser un jugador capaz de competir al más alto nivel en tierra batida, independientemente de su edad. Fueron meses felices para Roger los desarrollados en polvo de ladrillo, sin la presión de tener que ganar que tanto pareció atenazarle durante un fatídico minuto: ese en el que perdió dos puntos de partidos en la final de Wimbledon después de hacer un torneo excelente y una final sobrenatural. Después de ese episodio Roger sufrió y solo encontró cierta fluidez en su amada Laver Cup. Sensaciones halagüeñas de cara a 2020, donde el objetivo prioritario no será solo ganar un Grand Slam, sino también el oro olímpico.

Daniil Medvedev y una racha histórica

Ha terminado el año con 59 triunfos y 29 de ellos se produjeran en apenas tres meses. El ruso mostró un nivel de juego extraterrestre que en los compases iniciales fue tildado de robótico en sentido despectivo por muchos, los mismos que a medida que daba continuidad a su racha rendían pleitesía a su solidez y polivalencia. Dio la sensación de ser inexpugnable, de ser un jugador diseñado con inteligencia artificial y tener respuesta para todo. Llegó a Cincinnati ya con una gran confianza después de sus actuaciones en Washington y Montreal, pero fue ahí donde se produjo el punto de inflexión. Su triunfo en semifinales ante Djokovic firmó un pacto con el diablo de Daniil, que asumió el papel de villano y hombre de hielo, capaz de manejar las emociones y sacar de quicio a sus rivales con una sintonía perfecta entre ataque y defensa. Solo el agotamiento le frenó, después de ganar también en San Petersburgo y Shanghái. Será de vital importancia para la historia del tenis comprobar si después de un descanso es capaz de recuperar ese nivel de juego marciano del que hizo gala durante meses.

Dominic Thiem y Stefanos Tsitsipas, puntas de lanza del utópico relevo generacional

¿Será alguien capaz de destronar al Big3 antes de su retirada? La respuesta a esa pregunta que inunda la mente de los grandes aficionados desde hace tiempo puede marcar el futuro de este deporte. Hay un austriaco y un griego que se han postulado esta temporada como los más firmes candidatos a conseguirlo. Ambos han ganado a Rafa, Roger y Novak, consiguieron explorar sus límites en Grand Slam y sumar títulos importantes en su palmarés, como fue Indian Wells en el caso de Dominic y las Nitto ATP Finals en el del heleno. Tenis tan preciosista como efectivo y una ambición sin límites es lo que sazona el desafío de un jugador que lleva años acumulando experiencias y preparándose para el asalto definitivo y el joven más prometedor del momento. Dejaron ver sus armas este año y buscarán afilarlas un poco más para el golpe definitivo en 2020. Perdió algo de comba Alexander Zverev, pero el alemán intentará reconducir el camino inspirándose en unos últimos meses esperanzadores.

Los jóvenes elevan su nivel y desafían al poder establecido

Denis Shapovalov, Álex de Miñaur y Félix Auger-Aliassime han mostrado sus cartas y se han postulado como jugadores que se pueden perpetuar en la élite durante muchos años. Félix pagó la exigencia de una temporada larga, pero en los momentos de inspiración hizo gala de un nivel de juego fabuloso. El carácter de Denis y Álex es su mejor aval, mientras que un escalafón por detrás, pero con garantías de ir ascendiendo, están Frances Tiafoe, Taylor Fritz o Casper Ruud. Capítulo aparte merece la eclosión de Jannik Sinner, que podría ser la gran revelación el próximo año. Algo mayores, aunque igualmente destacables, han sido las trayectorias de Andrey Rublev y, sobre todo, Matteo Berrettini, cuyo estilo y carisma le granjean la posibilidad de ser un tenista que deje huella en los próximos años. De momento ya consiguió terminar la temporada entre los 10 mejores.

Treintañeros en su mejor momento luchando por el top-10

Emociona ver a nombres como Roberto Bautista, Gael Monfils o Fabio Fognini en el mejor momento de sus carreras. El triunfo del italiano en Montecarlo supuso el premio a un talento descomunal desarrollado durante años sin un premio a la altura del mismo, mientras que el hecho de que español y francés hayan terminado en el top-10 se antoja realmente notable. Ambos ofrecieron momentos de tenis impresionante y será inolvidable el rendimiento de Roberto en Melbourne y Wimbledon.

Andy Murray y una historia de película

Más bien de documental. Hace diez meses Andy comunicaba al mundo entre lágrimas que se veía obligado a retirarse del tenis profesional, pero unas horas después aprovechaba un último aliento para aferrarse al milagro. Se sometería a una operación de cadera que incluía la colocación de una prótesis. Muchos le daban por perdido y se consideró ya un logro de la medicina poder verle meses después disputando partidos de dobles. Pero el milagro se consumó y volvemos a ver al de Dunblane disfrutando sobre la pista y levantando un título como el de Amberes. Pase lo que pase en el futuro, su tenacidad para perseverar en activo y la manera en que asumió el riesgo de una operación complicado merece el reconocimiento, respeto y admiración de todo el mundo del tenis.

Nick Kyrgios va un paso más allá en su actitud negativa

Faltas de respeto constantes a rivales y aficionados es lo que ha sido protagonista en la temporada de Nick, maquillada con dos títulos (Acapulco y Washington) en semanas en las que le apeteció jugar. Se sometió a una rueda de prensa inolvidable en la que ponía a caldo a medio circuito, fue descalificado en Roma por un espectáculo grotesco que terminó con lanzamiento de silla incluido y está en el punto de una ATP demasiado permisiva con su actitud. Desafió a Nadal en la segunda ronda de Wimbledon y terminó claudicando ante el balear, dándose cuenta quizá de que su reticencia a jugar al máximo puede estar relacionado con el miedo a saberse no tan bueno como él se cree. Él mismo lo dejó entrever en aquella entrevista que es preciso recordar como uno de los más burdos espectáculos del año.

Lesiones e irregularidad de clásicos de la segunda fila

Juan Martín Del Potro volvió a sufrir un duro revés en sus aspiraciones con una grave lesión en Queen´s, Grigor Dimitrov ha sido incapaz de encontrarse a sí mismo durante meses, llegando a disputar fases previas de torneos ATP 250 antes de recuperar su mejor versión en Nueva York, Kevin Anderson ha estado desaparecido todo el año por problemas físicos, John Isner vio frenada su tendencia al alza por una rotura en el pie durante la final del Miami Open y Kei Nishikori fue incapaz de encontrar la regularidad que le permitiera poder mirar más allá. Solo David Goffin y Stan Wawrinka, entre los clásicos del circuito, han sabido mantener el pulso a los mejores durante algunos tramos de año.

Novedosos nombres en el top-100 y globalización del tenis

Los chilenos han dado un salto de calidad con momentos brillantes de Christian Garín y Nicolás Jarry, al igual que un Hubert Hurkacz que tiene madera de jugador notable. La aparición de Juan Ignacio Londero llenó de ilusión a una Argentina necesitada de nuevos referentes mientras que el tenis sueco volvió a estar representado en el top-100 de la mano de Mikael Ymer. Importante temporada para Hugo Dellien, así como para los surcoreanos SoonWoo Kwon y Hyeon Chung, éste último aspirante a todo si es capaz de recuperarse plenamente de sus problemas físicos. Salvatore Caruso en París y Dominik Koepfer en Nueva York se erigieron en historias de superación que inspiraron a muchos y que habrá que monitorear para ver si tienen continuidad en 2020.

Ivo Karlovic y Feliciano López hacen historia

Tener 40 años y permanecer en activo ya es digno de alabar, pero terminar entre los 100 mejores del mundo a esa edad supone una hazaña merecedora de todo tipo de glosa. El "pequeño Ivo" sumó un año más terminando en el top-100, algo que hace de manera ininterrumpida desde 2003. Son ya 17 años consecutivos afincado en un selecto grupo que ha abandonado en ocasiones, pero al que siempre consiguió reengancharse merced a su pasión desenfrenada por este deporte, que le ha llevado a jugar torneos del ATP Challenger Tour para mantenerse ahí. Disputó el cuadro final de los cuatro Grand Slams y consiguió ganar tres partidos. Por su parte, Feliciano López sigue sumando presencias consecutivas en cuadros finales de Grand Slams (ya van 71) y su éxito en Queen´s supuso uno de los momentos más especiales de la temporada. Emergió de una profunda crisis y ha terminado el año sintiéndose competitivo y ganando una Copa Davis que le dará moral. Volveremos a verle en Melbourne merced a un ranking más que notable para un jugador de 38 años, como es el 62 del mundo.

Retirada de jugadores ilustres que han dejado una profunda huella

No todo en la vida puede ser del color de rosa y también ha habido momentos para la tristeza y la nostalgia. El paso del tiempo es inexorable y el reloj marcó la hora final de David Ferrer. Su gira de despedida dejó momentos imborrables y el punto y final en el Mutua Madrid Open fue de las cosas más bonitas que se recuerdan en los últimos tiempos en una pista de tenis. No fue el único jugador destacable en decir adiós, ya que Marcos Baghdatis, Janko Tipsarevic, Mikhail Youzhny, Nicolás Almagro, Victor Estrella-Burgos y Tomas Berdych también colgaron la raqueta.

Lucha de poder entre competiciones por equipos

ATP Cup, Finales Copa Davis y Laver Cup han parecido vivir una guerra fría por hacerse un hueco en el calendario. La competición diseñada y dirigida por Team8, empresa de Roger Federer, supuso un nuevo éxito en cuanto a atención mediática y calidad de juego. No pudo verse a Roger y Rafa compartiendo pista en dobles, pero sí momentos icónicos de la relación entre estos dos jugadores que se entregaron en cuerpo y alma para que Europa venciera. En cuanto a la apuesta de la ITF y Grupo Kosmos, puede calificarse como éxito deportivo y cierta tibieza a nivel logístico, quedando claro que son necesarias algunas reformas y que el tenis debe caminar a unificar en un solo torneo las competiciones por naciones, quedando la apuesta de la ATP en entredicho antes incluso de su celebración. Será ya en la primera semana de enero de 2020 y lo que ocurra allí puede marcar el desenlace de este conflicto.

Esto ha sido todo por este año y no es poco. Desde mi punto de vista hemos vivido una de las mejores temporadas de la historia, viendo cómo la brecha entre los jóvenes y el Big3 se ha estrechado, pero aguantando el envite las tres leyendas del deporte rey de la raqueta. Se han vivido duelos generacionales apasionantes y se vaticina una batalla sin cuartel durante un 2020 en el que Djokovic, Federer y Nadal intentarán seguir reteniendo los dos factores que marcan la continuidad de su reinado: los títulos de Grand Slam y el número 1 del mundo. La temporada tenística en 2020 tiene todos los ingredientes para vivir unas emociones aún mayores o, al menos iguales, que las experimentadas en este glorioso 2019. ¿Qué opináis?

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