La precariedad laboral de las azafatas de Copa Davis con un relato en primera persona

Una de las trabajadoras en el evento se queja de las malas condiciones de trabajo ofrecidas por Adecco, empresa subcontratada por el torneo.

Azafatas Finales Copa Davis 2019. Foto: gettyimages
Azafatas Finales Copa Davis 2019. Foto: gettyimages

No es la primera vez que lo que debería ser una oportunidad laboral para mucha gente torna en una experiencia desagradable, mal remunerada y con condiciones netamente mejorables. Los grandes torneos de tenis pueden pecar de fallos a nivel organizativo y en este ámbito es donde más suelen producirse problemas. Las Finales Copa Davis 2019, al igual que la inmensa mayoría de torneos a lo largo y ancho del mundo, externaliza la contratación de personal para distintas labores. La empresa seleccionada por los organizadores fue Adecco y apenas unas horas después de la finalización del torneo ha visto la luz un estremecedor relato de Raquel Ares, que escribe en ElDiario.es todo lo vivido esta semana como azafata en una de las grandes citas tenísticas del año.

-Salario bajo y logística mejorable. Si por algo suelen caracterizarse estos empleos es por ofrecer ingresos económicos nada desdeñables en unos días de intenso trabajo, pero no fue eso lo que ocurrió esta vez. "Cuando me presenté en la oficina el día acordado después de unas pruebas vía online me dijeron que el salario era de 7,19€ brutos la hora. Esperábamos mucho más e incluso una amiga decidió renunciar al puesto. Dos semanas después de confirmaron que estaba aceptada y acudí a una formación que no se nos remuneró y en la que nos informaban de qué posiciones íbamos a ocupar", comenta. "Me tocó control de accesos y tuve que ir otro día a recoger el uniforme, que consistía en un polo de manga larga muy fino, un pantalón de chándal y un abrigo, teniendo que firmar un compromiso de devolución ya que si no lo hacía me lo descontarían de la nómina", asevera la joven.

-Soportar frío durante horas y no tener acceso a comida ni bebida gratis. Estar a la intemperie durante horas en noviembre no es plato de buen gusto, mucho menos por ese salario y aún peor si no se cuenta con un vestuario que pueda mitigar la sensación térmica. Pero no acaban ahí los problemas. "El precio del menú de la cafetería equivalía a dos horas de trabajo y no se nos ofreció comida ni bebida. Por suerte, algunos stands se apiadaron de nosotras y nos dieron cafés para intentar entrar en calor. Estábamos todo el rato de pie, no nos dieron ni una silla para los descansos y cuando íbamos al baño empleábamos el secador para intentar calentarnos las manos. Estábamos horas sin ninguna actividad después de que el grueso de la gente entrara y no nos dejaban ir a otra zona. Los horarios no se cumplían y a medida que pasaban los días las jornadas se alargaban", desvela esta chica que renunció al puesto después de dos días de trabajo, pero que da voz a otras compañeras que aguantaron toda la semana y relatan que las condiciones fueron a peor.

-Respuesta de los responsables. Era de esperar que los posibles problemas logísticos fueran resolviéndose con el paso de los días, pero los responsables de la gestión de estos trabajadores responsables de la ETT Adecco, se mostraban inflexibles. "Denunciamos que era imposible aguantar el frio tantas horas, el termómetro marcaba dos grados centígrados. Pedíamos rotar en nuestros puestos y ser recolocados a otras zonas donde la temperatura fuera algo más idónea. La respuesta era clara: Aguantad. Según fueron pasando los días las dimisiones se sucedían, la gente abandonaba su puesto y se quedaron sin personal suficiente para cubrir los descansos de otros. Hubo muchos a los que se les negó la posibilidad de ir al baño incluso", asevera una joven que reclama una regulación digna de este tipo de trabajos.

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