WTA: Análisis de la temporada 2019

Analizamos lo más interesante acontecido en el año 2019 dentro del circuito femenino. Señalamos los nombres propios y lo que se recordará de esta temporada en la WTA.

Ashleigh Barty. Foto: Getty
Ashleigh Barty. Foto: Getty

Hace algunas semanas que la WTA puso el punto y final a su temporada dentro de los grandes torneos y grandes nombres. Es por eso que finalizada la campaña en todos los ámbitos, sea momento de sacar conclusiones, echar la vista atrás y apuntar algunas consideraciones que han descrito y definido una temporada muy interesante. La WTA está sumando unas cuantas generaciones enormemente diferentes que la han convertido en un producto mucho más competitivo y del que es difícil anticipar o vislumbrar un dominio individualizado. El tenis femenino sabe, precisamente, que esa coralidad le hace enormemente atractiva en estos instantes.

Otro año sin dominadora clara

Es la condición que el circuito femenino ha adquirido desde hace ya varias temporadas. Con la paulatina regresión de Serena Williams, el tenis femenino se ha acostumbrado a que los Grand Slams sean repartidos y que rara vez una jugadora alcance varios meses de máximo nivel o un dominio incontestable en las grandes citas. Ésta fue de nuevo la tónica que abrió con cierta asiduidad el ático del circuito. Es la característica que está definiendo al tenis femenino en estos momentos. Simona Halep no pudo revalidar el número 1 a final de año y ninguna jugadora logró conseguir dos ‘majors’. Y ése es el reto que tiene por delante la gran protagonista del año.

Ashleigh Barty, el éxito de la versatilidad

Ya puede considerarse noticia relevante es la distinción con la que la australiana Ashleigh Barty realizó una temporada fantástica. A diferencia del estándar competitivo, físico y técnico que prima a su alrededor, Barty le ha dado la vuelta a la situación para tomar como ventaja la calidad de su mano en lugar de la del brazo. Su revés cortado, su dominio de la pelota y su juego de finalización cerca de la red han posibilitado que los títulos ahora tengan en Barty a una inmejorable embajadora de una vertiente más sutil en las formas, con una volea soberbia y unos recursos que le han valido para cerrar el año en lo más alto, levantar Roland Garros y tres títulos más, entre ellos Miami o las Finales de Shenzhen. ¿Rival a batir? Quizás esa consideración penda de 2020, pero su tenis ha coloreado un circuito sin claros matices.

Bianca Andreescu, una nueva esperanza

O una amenaza fantasma, según se mire. Bianca Andreescu es la gran revelación a nivel top que ha sentido la WTA en este 2019. Por muchas cuestiones. A su precocidad le ha añadido una dosis de madurez emocional y capacidad táctica para asombrar por momentos. En su juego hay mucha consistencia y también variedad dentro de lo que es un estilo más clásico de fondo. No palidece en casi ninguna cuestión del mismo y solo su lesión le ha comprometido para cotas más importantes. Queda por despejar lo que tantas han sufrido antes: la confirmación. Sloane Stephens o la inestabilidad reciente experimentada por Osaka hacen ser prudentes pero 2019 ha significado el despegue de la canadiense, a quien habrá que valorar como una de las grandes favoritas de aquí en adelante.

Cambio de guardia

Cuatro de las jugadoras que parecían más preparadas para relevar a Serena Williams en su ocaso se están quedando atrás. Sloane Stephens, Angelique Kerber, Garbiñe Muguruza y Caroline Wozniacki tuvieron una temporada plagada de sinsabores, sin apenas buenas noticias deportivas que llevarse a la boca. En el caso de las tres primeras, dados los problemas físicos crónicos de la danesa, no conviene tildar su rendimiento de tendencia, dada su calidad, pero corren el peligro de quedarse atrás si no redoblan esfuerzos de cara a 2020. Todas campeonas de Grand Slams, han dado paso a otras jugadoras que ahora mismo parten con un estatus superior, caso de Belinda Bencic, las propias Barty y Andreescu o el asentamiento de la holandesa Kiki Bertens.

Cori Gauff, dinamita al descubierto

Sin aventurarnos a jerarquizar y clasificar impactos dentro de la temporada, lo de Cori Gauff tiene que aparecer en cualquier repaso de la temporada en el tenis femenino. 2019 será recordado, no en exclusiva pero sí entre lo más destacado, por la aparición de una niña, y no cabe otro calificativo, que irrumpió entre la élite para sacudir todos los focos de atención y romper records de precocidad en un deporte ya de por sí enormemente precoz. La norteamericana llegó hasta los octavos de final de Wimbledon, obtuvo una wildcard en el US Open y ganó su primer título profesional en Linz, siendo, con 15 años, la número 68 del mundo. El nacimiento de un talento sobrenatural que deberá cuidar sus próximos pasos para no quemarse por el camino.

¿Las últimas oportunidades de Serena Williams?

Pues probablemente no, porque a pesar de perder dos nuevas finales de Grand Slam y comenzar a dejar la sensación de que lo suyo con el último paso parece algún pequeño problema de ansiedad al verse de frente con la posibilidad de sumar su 24º grande, Serena Williams trazó todo ese camino, sin apenas competir en todo el año, con demasiada jerarquía y suficiencia como para pensar que de llegar bien preparada no goce de otra oportunidad. La de Michigan se ha propuesto levantar otro título y seguramente vuelva a intimidar y a dejar constancia de que su juego es del presente.

Resumida una temporada llenada de presente, futuro e historia. ¿Qué nota le pondríais a la Temporada 2018 en la WTA? ¿Os quedó algo más sobre lo que hablar?

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