Zabaleta: “Ahora Argentina es mucho más peligrosa”

El dirigente argentino se la juega de cara al duelo de mañana contra España en cuartos de la Copa Davis. “Ganará Argentina 2-1, el dobles será fundamental”.

Mariano Zabaleta en las pistas de entrenamiento de la Caja Mágica. Fuente: Fernando Murciego
Mariano Zabaleta en las pistas de entrenamiento de la Caja Mágica. Fuente: Fernando Murciego

Justo a las 14:20 de este jueves, el equipo argentino de Copa Davis se montaba en un coche camino a la Caja Mágica. “Antes nos toca la lotería que pasamos a cuartos de final”, presagió ayer Leo Mayer tras caer por 3-0 ante Alemania. Pues bien, el milagro se hizo realidad y el conjunto de Gastón Gaudio canceló sus planes de la tarde para preparar el pulso que tendrán mañana ante España. Un cambio dulce de guion que nos regalará, al menos un días más, la presencia de una de las naciones que más corazón le ponen a la competición.

Dentro de ese núcleo, compuesto por cinco jugadores y un capitán, resalta la figura de una persona que sigue a todos lados al equipo. Hablamos de Mariano Zabaleta (Tandil, 1978), ex jugador profesional, integrante del equipo en su momento, capitán más adelante y, en estos momentos, vicepresidente de la AAT. Con una americana inmaculada y la sonrisa risueña de quien se vio fuera por momentos, el tandilense comparte asiento con Punto de Break mientras presencia el entrenamiento de sus chicos. Una oportunidad ideal para hablar sobre su carrera, su labor en los despachos y, por supuesto, las opciones de Argentina ante un país al que nunca pudo ganar.

Vaya locura de fase de grupos.

El debut contra Chile había sido soñado, los chicos agarraron los tres puntos jugando muy bien. Contra Alemania llegamos con mucha confianza, prácticamente necesitábamos un punto para estar en cuartos de final, pero no ganamos ninguno. El deporte es así.

No ganasteis ninguno pero hubo opciones de ganar los tres.

Pella peleó con un Kohlschreiber que jugó realmente bien, lo conozco porque llegué a jugar con él. Luego Struff me sorprendió lo bien que jugó con Schwartzman, es verdad que el Peque no dio su mejor nivel pero fue un encuentro muy duro. El dobles fue un partido espectacular por parte de los cuatro, lástima que no pudiera jugar Zeballos, nuestro jugador estrella en la modalidad, pero tuvimos un plan B con González y Mayer que estuvieron a la altura. De repente estábamos fuera, necesitábamos muchísimos resultados, pero se dieron todos. La moneda cayó de nuestro lado, así que muy felices por seguir en el torneo. No podemos festejar mucho porque ahora nos toca jugar contra España.

¿Cómo han sido estas últimas horas? ¿Echó humo la calculadora?

El equipo argentino hizo un máster de matemáticas entre la noche de ayer y el día de hoy, no te haces la idea de la cantidad de cuentas que hicimos, la de cosas que hemos aprendido. Fue increíble, nos ayudó mucho la victoria de Fritz sobre Berrettini de anoche, pero es que hoy Krajinovic le tenía que ganar a Tsonga. Se dieron todos los resultados y Argentina entró por la ventana. Ahora somos un equipo muy peligroso. Cuando estás afuera y te dan una segunda oportunidad, en cualquier aspecto de la vida, la intentas aprovechar al máximo. Respetamos mucho al equipo español, son todo grandes campeones, pero nosotros tenemos también un gran equipo con jugadores que saben lo que es ganar a los mejores.

¿Te convence el nuevo formato?

Es diferente, pero es lo que hemos hecho todos nosotros desde juveniles, jugar Mundiales. A mí me encanta, aunque el otro formato también me encantaba. Veo a los jugadores muy felices. Es verdad que el tema de los dos mejores segundos quizá haya que ajustarlo en el futuro, es lioso, pero en general veo a todos contentos y disfrutando de la competición.

Si te pregunto por tu experiencia como jugador de Copa Davis, imagino que la serie de los sillazos (Chile-Argentina, año 2000) sea lo primero que te venga.

Aquello fue un escándalo que tuve la mala suerte de estar en medio. Cosas que te pasan en la vida, como un accidente. No se lo deseo a nadie, aunque creo que nunca más vaya a pasar en el tenis. Las otras ocasiones que pude jugar Copa Davis no tuve muy buenos partidos, pero disfrutaba mucho y siempre dejé todo por la camiseta, es una sensación hermosa. Después me tocó estar de capitán con Martín Jaite durante tres temporadas y ahora estoy como dirigente junto a Calleri, Coria, Squillari, Jaite… hay un montón de jugadores trabajando. Estamos haciendo una labor muy buena para el desarrollo del tenis en nuestro país.

Llegaste a decir que aquella serie en Santiago te cambió la vida.

No sé si me cambió la vida, pero sí me afectó mucho tiempo. Uno está preparado para vivir mil situaciones, con gente en contra, gente a favor, de perder, de ganar, de recuperarte… pero de eso a liarte a puñetazos con las aficiones, a mi padre le rompieron la cabeza de un sillazo. Estuve muchos meses afectado, a Argentina nos dieron la serie por perdida, la gente decía que había sido culpa mía, fue un descontrol. No es fácil sacarse eso de la cabeza, emocionalmente fue una experiencia muy fuerte.

Justo se cumplen diez años de tu retirada. ¿Lo echas de menos?

No, extraño competir porque desde pequeños nos acostumbramos a eso, para nosotros no hay nada igual, pero la vida pasa para todos. Hoy tengo la cabeza en otras cosas, como dirigente tengo un montón de responsabilidades, no solo aquí con el equipo, también con otras áreas de la AAT y sus empleados. Eso también me genera adrenalina y un bienestar grande.

Ahora lo normal es programar tu retirada, tú la decidiste en directo, en mitad de un partido.

Era el último año de mi carrera, tenía ya pensado retirarme. Lo fui soportando toda la temporada hasta que llegó el último torneo (Lima 2009) y en segunda ronda me tocó Berlocq. Íbamos 4-1 y de repente me di cuenta que no quería jugar más, no quería estar en pista, me daba igual ganar o perder. Fui a Charly, le di la mano y le dije que me iba. El árbitro me avisó que no podía retirarme sin tener ninguna lesión, pero le dije que no se preocupara, que nunca más volvería a jugar. Y así fue, nunca en mi vida volví a agarrar una raqueta. Lo tenía bastante claro.

Tu retirada provocó un efecto dominó.

Sí, después se retiró Puerta y se retiró Gaudio. Éramos un grupo bastante unido, de la misma camada del 78, competimos desde chiquitos, muchos años juntos. Habría que preguntarle a ellos, pero fue como que me retiré yo y ellos sintieron un poco el vacío.

En su día llegamos a ver a cuatro argentinos en el top10, parece imposible de volver a ver.

No creo, nunca más, inviable para cualquier país. Es prácticamente imposible matemáticamente. Igual que meter cuatro en el Masters, siendo un torneo de ocho. Ojalá que pase, nosotros llegamos a ser doce jugadores dentro del cuadro individual de Roland Garros, en su momento estuvimos los doce dentro del top50 del ranking. Es algo anormal, no creo que lo volvamos a ver.

¿Cuál fue el secreto del éxito?

Tuvimos grandes entrenadores, jugábamos bien y nos fuimos retroalimentando. En Sudamérica siempre es todo más difícil a la hora de viajar a Europa o Estados Unidos, es muy caro, pero en aquella época el peso argentino tenía el mismo valor que el dólar, así que tuvimos más facilidades. Gracias a eso, muchos chicos tuvieron la oportunidad de luchar por su sueño, cosa que hoy no puedes hacer. Ahora no podemos invertir en todos.

¿Teníais buena relación entre vosotros?

Sí, nos llevábamos muy bien. Hubo un momento donde Gaudio tuvo problemas con Coria pero fíjate, hoy trabajan juntos, fueron capitanes juntos en la serie anterior, ya estamos todos más maduros. Había competencia porque nos tocaba enfrentarnos entre nosotros, pero teníamos buena onda.

Esa buena onda fue la que os faltó en la final de Mar del Plata.

Yo no estuve allí pero obviamente sí, no fue el mejor ejemplo. La Copa Davis siempre era un caso especial y, precisamente, lo que estamos tratando de imponer nosotros ahora es que, venga quien venga a jugar, cumpla un reglamento de convivencia. Si no siempre estarás poniéndote a la altura del número 1, comparando necesidades de uno y otro, o las obligaciones que tenga cada jugador. Esta era la mentalidad que había que cambiar, lo que estamos haciendo ahora como dirigentes. En España o Francia no pasaban estas cosas, mientras tanto, nosotros teníamos más pelea que convivencia. Por suerte, estamos aquí para cambiarlo.

Fuiste Nº1 Junior y campeón de Roland Garros. ¿Te pesó la expectativa después?

Para nada. Fui Nº1 junior pero luego como profesional di todo de mí, lo mejor que pude, no tengo nada para reprocharme. Tuve también dos o tres lesiones importantes en momentos puntuales de mi carrera. ¿Podría haber sido Nº1 o top10? No lo sé, yo dejé todo, llegué a lo que más pude.

Muchos Nº1 junior han confesado que ese número acabó persiguiéndoles como profesionales.

Para mí no, fue muy positivo. De hecho, a los 18 años , siendo todavía junior, estaba ya dentro de los cien mejores del mundo. Ahí tuve una lesión de hombro que me tuvo fuera ocho meses, al final fueron casi dos años de retroceso, eso me restó cositas que igual impidieron un mejor desarrollo. El balance de mi paso de junior a profesional fue muy rápido, enseguida estaba en el ruedo metido.

¿Cambiarías algo de tu carrera?

Tenísticamente no cambiaría nada, pero sí me hubiera gustado tener el apoyo que tienen los chicos de ahora con nosotros, ellos pueden empaparse de la experiencia que tuvimos. Me hubiera encantado tener a gente con más experiencia al lado mío, eso sí me hubiera podido ayudar en mi carrera.

Pensé que me dirías de cambiar el desenlace de aquella final en Hamburgo 1999.

Si ganaba esa final hubiera terminado el año Nº11 o Nº12 del mundo. Tuve match point, lo desaproveché y nunca pasé del Nº21. Perdí un partido increíble a cinco sets con el Chino Ríos, un auténtico delirio. Me acuerdo que después de esa final pensé que llegaría muchas más veces a finales de Masters Series. Jamás volví a jugar otra. En nuestra época, en Roland Garros había 30 jugadores con opciones de levantar el título, o de ganar un Grand Slam. Ahora veo que solamente hay tres. En aquel momento teníamos mucha más competencia, mucho más nivel, por eso siento que fue mucho más glorioso haber estado ahí, entre los mejores.

Jugaste el US Open ocho veces y en siete perdiste en primera ronda. Menos en 2001, que llegaste a cuartos de final.

Increíble, sí. No era muy bueno jugando en cemento pero son las cosas de la vida. En ese momento había empezado a entrenar con Marcelo Filippini, era la primera vez que yo entrenaba con un ex jugador y me encantó, me gustó cómo me trataba en la cancha y cómo me enseñó a jugar. Hice cuartos de final, mi mejor resultado en Grand Slam. ¡En cemento!

Y en hierba jamás ganaste un partido.

Nunca, muchas veces ni fui. De eso sí que me arrepiento, pero es que llegaba muy cansado de la gira de polvo de ladrillo. Las veces que iba no me preparaba bien, eso lo cambiaría, pero era una locura. Me hubiera encantado haber tenido a gente al lado que me abriera un poco la cabeza y me enseñara a tomarme las cosas más en serio. Jamás entrené en hierba para preparar Wimbledon.

Lo que sí hiciste fue romper raquetas. Muchas raquetas.

Rompí muchas hasta que un día me llamaron de HEAD y me avisaron que no me daban más. Me iban a dar un tope de 10-15 raquetas, pero es que rompía 50 al año. Ni Agassi ni Safin rompían tantas. Entonces me dijeron que me iban a empezar a cobrar. ¿Cuánto me vais a cobrar? Me dijeron que 50$. Bueno, está bien. Ahí estuvo el error, tenían que haberme cobrado más caro porque las seguí rompiendo igual. Y pagándolas, claro.

Ahora Kyrgios parece que cuantas más rompe, más vende.

Pero yo nunca fui como Kyrgios. Me enojaba conmigo mismo, lo de Kyrgios es otro tipo de locura. No digo que esté bien o esté mal, cada uno tiene su temperamento, lo maneja como puede y lo exterioriza como puede. Toda la huevada que hace la veo más como una manera de sacarse la presión.

Pero se le consiente demasiado.

No sé si se le consiente mucho, de momento le han pegado ya bastantes multas, una fortuna. El tonto es él que está pagando más plata, algún día se dará cuenta que la plata no nace del aire. Mientras siga pagando, la ATP seguirá cobrando. Creo que cuando madure un poco se calmará, es cuestión de tiempo.

Después de todos los cargos que has ocupado, ¿te ves pronto de presidente de la AAT?

Más allá de que Calleri sea el presidente, nosotros somos todos presidentes. Cinco o seis presidentes, una mesa chica donde todos tomamos decisiones democráticas. Nunca fue mi intención ser presidente, ni lo quiero ser, ahora mismo ya tengo una responsabilidad bastante grande con todo lo que hacemos por el tenis, además lo hacemos por amor completamente. Me da mucha felicidad.

Mañana puede ser un día muy feliz. ¿Cómo ves la eliminatoria?

Para mí, gana Argentina 2-1.

España y Argentina se enfrentaron en cuatro ocasiones. Siempre ganó España.

Pero era diferente, a cinco puntos y a cinco sets. España se hace muy fuerte en ese formato. Ahora es a tres puntos y a tres sets. Además en indoor, cancha rápida y con altura. Cambia todo. Obviamente es un decir, no podría decir nunca que gana España 2-1, así que apuesto por el 2-1 de Argentina. Vamos a dar el batacazo.

¿Dónde puede estar la clave?

El dobles es fundamental. Si Dios quiere tendremos a Zeballos recuperado, que jugando con González están para ganarle a cualquier pareja del mundo. Zeballos está Nº3 del mundo y conoce muy bien tanto a Granollers como a Feliciano. Los partidos de dobles se tienen que ganar con doblistas y ese es nuestro mayor fuerte.

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