De Miñaur hace una demostración de carácter y mantiene vivo el duelo

Impresionante duelo que se decantó por pequeños detalles y tres mangas del lado de un De Miñaur imponente en momentos cumbre.

Álex de Miñaur en Finales Copa Davis 2019. Foto: gettyimages
Álex de Miñaur en Finales Copa Davis 2019. Foto: gettyimages

Se pueden poner en cuestión muchas cosas de las Finales Copa Davis 2019 pero lo que parece innegable es que este formato está siendo capaz de ofrecer partidos vibrantes y repletos de emoción. Había altas expectativas en el duelo entre dos de los jóvenes más talentosos y carismáticos del mundo, como son Denis Shapovalov y Álex de Miñaur, y el partido respondió a las expectativas. Apasionante encuentro entre dos jugadores de estilos contrapuestos y sangre muy caliente, que saltaron a pista dispuestos a dejarse la piel por defender a su país. El australiano partía con mayor presión ya que una derrota suponía la eliminación de Australia, pero a ninguno de los dos les traicionaron los nervios o una supuesta falta de experiencia, sino que rindieron a un excelso nivel y todo se desolvió por detalles. La balanza se decantó del lado del australiano por un marcador de 3-6 6-3 7-5.

El guion del partido fue claro desde los compases iniciales. Shapovalov atacaba con tanta fiereza como inteligencia y buscaba desbordar continuamente a un De Miñaur que se erige en uno de los mejores defensores del circuito y un jugador tremendamente consistente. En el primer set la propuesta del canadiense fue la vencedora merced a un nivel de inspiración sobrenatural. Los golpes ganadores se sucedían sin que Denis transmitiera sensación de asumir excesivos riesgos. Superó una bola de break con 1-1 y a partir de ahí su dominio fue claro, consiguiendo salir de una situación comprometida en el séptimo juego. Certificó el triunfo parcial sin que ello tuviera implicaciones sobre el juego de Álex, que esperaba su momento agazapado y consciente de la importancia de mantenerse positivo para reaccionar en cuanto el acierto de su rival disminuyera un ápice.

Se podía prever una cierta bajada de nivel por parte de Shapovalov en la segunda manga, pero el aprovechamiento que hizo de ella De Miñaur puso de manifiesto la grandeza del joven australiano. Su tenis voló y en un abrir y cerrar de ojos impuso su ley en la pista. Jugó con mayor profundidad, sacó de su zona de confort a Denis y registró un porcentaje de primeros servicios simplemente astronómico: 90%. Pudo llevar la iniciativa y jugar con mayor agresividad hasta adjudicarse un segundo parcial en el que fue mejor de principio a fin. La emoción estaba servida, con dos veintañeros que tenían el destino de su equipo en la mano y no se iban a arrugar ni un ápice.

El tercer parcial fue la mejor noticia que podía tener el tenis de cara al futuro: dos jóvenes luchando sin cuartel y ofreciendo un nivel de tenis excepcional. El canadiense recuperó terreno en pista, volvió a tirar con insistencia y minimizó errores, pero no le resultaba nada sencillo desbordar al australiano. Duelo de poder a poder en el que cuatro bolas de break en el octavo juego a favor de Álex estuvieron a punto de desequilibrar todo. Sacó madera de campeón Denis Shapovalov, levantando todas ellas con tremenda autoridad, pero volvió a tentar a la suerte en el décimo, cometiendo dos dobles faltas y dos errores en la volea totalmente incompatibles con el contexto de un partido de esta envergadura. Álex de Miñaur resolvió con brillantez y hace que Australia siga viva en las Finales Copa Davis 2019.

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