Nadal hace sus deberes

El balear remonta ante Tsitsipas y deberá esperar al partido de esta noche para conocer su futuro en el torneo. Si gana Zverev, el español quedará eliminado.

Nadal sobrevive en Londres. Fuente: Getty
Nadal sobrevive en Londres. Fuente: Getty

Si hace dos días dijeron que tenía siete vidas, habrá que ver lo que dicen hoy. Rafa Nadal volvió a sacar adelante un partido muy contrario en estas Nitto ATP Finals al remontar a Stefanos Tsitsipas en tres mangas (6-7, 6-4, 7-5) y cumplir con su cometido de este viernes. El balear, que estaba obligado a ganar al griego, hizo sus deberes ante un hombre que todavía no había regalado un solo set en el torneo, aunque el milagro todavía no es real. Si quiere estar en semifinales, tendrá que rezar un par de oraciones esta noche para que Daniil Medvedev supere a Alexander Zverev. Un triunfo del alemán, vigente campeón en Londres, significaría la eliminación del Nº1 del mundo.

Arrancaba la jornada del viernes con un partido extraño en Londres. Por un lado, Tsitsipas afrontaba su último compromiso de la fase de grupos sabiendo que ya tenía plaza en semifinales, con todo lo que eso representa. Quien no me entienda –o no quiera entenderme­­– que mire el partido de Thiem con Berrettini. Pese a ello, el griego había prometido máximo esfuerzo e ilusión en su cita con Nadal. El español, la otra pieza del tablero, necesitaba una victoria para seguir optando al título, aunque el otro 50% de la bombona de oxígeno la tendría que añadir esta noche Medvedev. Pero claro, si el español ganaba su encuentro, el ruso jugaría ese duelo estando ya eliminado. ¿Cómo lo ven? Una jugada rocambolesca que ni Ronnie O’Sullivan hubiese podido contemplar.

Con todas las posibilidades sobre la mesa, ninguno de los dos se dejó nada en la maleta. Es más, en una hora de primer set fue imposible presenciar una bola de break, un 40-40 en el primer juego al saque de Stefanos fue lo más peligroso que vimos. Los dos superaban con facilidad sus juegos, sirviendo duro y con porcentaje por encima del 85% de éxito cuando colocaban un primer saque. Puesto así, el tiebreak se encargaría de repartir justicia en un pulso donde, si me permiten, por momentos se notaron los doce años de diferencia entre ambos tenistas, ya fuera en la velocidad de bola, como en la rapidez de piernas, como en la agresividad de juego. Nada que la ciencia no pueda explicar con la célebre ley de vida. La cuestión es que la igualdad se mantuvo también en la muerte súbita, aunque fue el ateniense quien estuvo más fino a la hora de la verdad.

Las diferencias habían sido mínimas, al menos mirando al marcador, por lo que la esperanza del balear no tenía por qué debilitarse. Solo gracias a esa fe pudo ir construyendo oportunidades, como las primeras oportunidades de break, las cuales aterrizaron por fin en el segundo set. En concreto fueron tres bolas, cada una más peligrosa que la anterior, pero todas ellas salvadas por Stefanos gracias a un servicio letal que parecía hacer más daño cuando la situación lo requería. Determinación y madurez, Rafa solo pudo aplaudir. Pero llegó la cuarta opción y el Nº6 del mundo perdió fuelle en la escena, bajó porcentajes y se inclinó en la batalla mental del segundo set que le estaba proponiendo el español. “¿Quieres el partido? Ven y gánalo”, pareció susurrarle Nadal, quien una vez más demostró ser más duro que nadie cuando el Game Over asoma en la pantalla. Rafa hizo break en el 4-4 y luego cerró con su saque sin problemas. En cinco minutos, el partido era otro.

A todo esto, Tsitsipas había confesado hace dos días que estaba jugando infiltrado por un dolor en su pie derecho. Teniendo en cuenta esto, más su clasificación, más las dos de pelea que acumulaba ya con Rafa en pista, quizá su cabeza recuperase el camino más lógico y rentable. Hasta el momento, su entrega y compromiso habían sido de sobresaliente, pero no había necesidad de forzar tanto la maquinaria. Aún así, el jugador heleno decidió morir matando y llegó casi hasta la meta, hasta que se encontró un break en el penúltimo juego que pondría a Nadal a las puertas de las semifinales. Para ello, tendrá que esperar a que un Daniil Medvedev, ya eliminado matemáticamente, obre el milagro ante Zverev. ¿Soñamos?

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