Cibulkova: "Mucha gente me dijo de joven que no podría ser tenista por ser demasiado bajita"

Analizamos la carrera de la carismática jugadora eslovaca que acaba de anunciar su retirada con declaraciones que invitan a la reflexión.

Dominika Cibulkova, repaso de su carrera por retirada. Foto: gettyimages
Dominika Cibulkova, repaso de su carrera por retirada. Foto: gettyimages

Hay deportistas que dejan una huella imborrable aunque no hayan impreso su palmarés en los torneos más importantes ni tengan una carrera plagada de grandes éxitos. Una de ellas es Dominika Cibulkova, cuya dedicación y pasión por el tenis ha traspasado fronteros, erigiéndose en una de las tenistas más aguerridas del circuito WTA en los últimos lustros. Siempre sonriente y batalladora hasta la extenuación, esa capacidad de lucha hasta la extenuación le permitió cautivar a millones de aficionados a lo largo y ancho del mundo, asombrados ante la entrega de una mujer cuya reducida altura fue un hándicap a la hora de adaptar su estilo de juego, pero terminó convirtiéndose en una manera de que Dominika explotara sus virtudes y escondiera sus defectos. Son 161 centímetros de guerrera incólume que le permitieron llegar a ser número 4 del mundo y ganar las WTA Finals 2017, su mayor hito profesional.

"Cuando empecé a jugar al tenis mucha gente me decía que no tenía ninguna opción de éxito y que debía buscarme otro deporte en que mi altura no supusiera un obstáculo. Eso no hizo más que darme fuerzas ", señala en la web de la WTA una Dominika que no puede olvidar su hazaña en el torneo de maestras disputado en Singapur hace dos años. "Fue algo increíble. Tuve que pelear mucho para clasificarme, ganando el torneo de Linz. Me sentí por primera vez como una de las mejores del mundo, esas semanas fueron las más importantes de mi carrera. Sabía que era una buena tenista, pero ganar ese título me hizo ver que todos los sacrificios habían valido la pena", comentó una mujer que a pesar no ser muy mayor, tan solo 30 años, llevaba tiempo algo desligada del tenis.

Saborear las mieles de la gloria deportiva no es fácil de digerir y Dominika fue incapaz de encontrar la continuidad para afincarse en la élite en 2018 y, sobre todo, 2019. "Siento que he dado todo lo que podía dar en el tenis. He acabado muy cansado a nivel mental de viajar constantemente y estar preparada para dar el 100% cada día. Creo que he alcanzado cosas que ni siquiera podía soñar", asevera una Cibulkova a la que una lesión en el tendón de Aquiles terminó por sentenciar. Llevaba ya meses enfocando su atención a otros proyectos, como han sido publicar una biografía. "He revelado cosas muy importantes en mi vida y que no había contado a nadie, quería construir una historia inspiradora para esas personas que no ven posible alcanzar sus sueños, independientemente de si les gusta o no el tenis". Además, Dominika tiene madera de empresaria, habiendo invertido en un restaurante (The Velvet) y una academia de tenis con sede en Bratislava (Love4Tennis).

"Quiero seguir vinculada al tenis así que voy a estar muy implicada en mi academia. Creo que puedo ayudar mucho a los jóvenes porque sé lo que sienten en cada momento y puedo brindarles toda mi experiencia acumulada. Dominika Cibulkova cierra así una carrera muy prolífica en la que alcanzó, al menos, los cuartos de final en todos los Grand Slams, avanzando hasta semifinales de Roland Garros 2009 y la final del Open de Australia 2014. Su último partido se produjo en Roland Garros 2019, cuando perdió con Aryna Sabalenka. "Llevaba tiempo rumiando la decisión. Quería llegar a París y luego tomarme unos meses para descansar y pensar en el asunto, pero no dudé en ningún momento. Mi vida como jugadora profesional ha terminado, pero me ilusiona mucho esta nueva etapa". Hasta siempre Dominika.

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