La gloriosa redención de Mladenovic

Ha sido la heroína del título galo en un fin de semana inolvidable que sirve para cerrar las heridas del pasado y recuperar la esperanza.

Kristina Mladenovic, heroína de la Fed Cup 2019. Foto: gettyimages
Kristina Mladenovic, heroína de la Fed Cup 2019. Foto: gettyimages

Si existe una definición de lo que significa poner el alma en la pista y jugar con el corazón, bien podría equipararse a lo que ha conseguido Kristina Mladenovic este pasado fin de semana en la final de la Fed Cup 2019. Un rotundo éxito como el que supone vencer en una final a domicilio a un equipo que cuenta en sus filas con la mejor jugadora del mundo a nivel individual y una de las mejores en dobles, como es Ashleigh Barty, debe atribuirse a todo el equipo galo, magistralmente dirigido por el reciclado Julien Benneteau, pero en los libros de historia que recojan esta gesta el nombre deMladenovic aparecerá inscrito con letras de oro, que brillan aún más atendiendo a la trayectoria de una jugadora que ha alternado el papel de heroína y villana en su país en los últimos años.

Carismática, talentosa y con una personalidad arrolladora, Kiki se ha plantado en los 26 años de edad con un bagaje de experiencias difícilmente asumible para cualquiera. En un lapso de tres años, la de Saint Pol-sur-mer ha experimentado lo que supone pisar el top-10, ser candidata a la gloria en Roland Garros con un público entregado a ella, encadenar una racha negativa que hizo tambalearse los cimientos de su juego y alcanzó el estatus de crisis de identidad.

Además, alternar eso con el éxito en la modalidad de dobles, siendo campeona de tres Grand Slam y ocupando lo más alto de la clasificación, caer en el ostracismo por los extraños sucesos que desencadenaron en una suspensión por un presumible mal comportamiento y críticas a la Federación en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016 y perder una final de Fed Cup ese mismo año destapando sus diferencias con Caroline García, quien hasta ese momento fue su gran compañera y amiga en la pista y fuera de ella, y que en este fin de semana ha vuelto a ocupar ese rol, cicatrizando definitivamente las heridas de un conflicto que afectó a ambas.

La vida siempre da segundas oportunidades y Mladenovic ha encontrado la suya a base de trabajo, esfuerzo y dedicación. Su carrera es una montaña de rusa en cuanto a rendimiento deportivo y percepción de su persona por parte de la opinión pública. De heroína a villana y el camino contrario en poco tiempo, del blanco al negro y viceversa sin capacidad de pasar por el gris. Francia no ganaba la Fed Cup desde 2003 y esa dupla entre Kristina Mladenovic y Caroline García lo ha conseguido. Ambas representan esas dos Francias tan diferentes entre sí y dispuestas a entenderse y ponen de manifiesto que todo es superable, y que con voluntad de dos partes opuestas entre sí, se puede alcanzar la excelencia, tapando los defectos de la una con las virtudes de la otra.

Mladenovic apabulló a Tomljanovic, hizo uno de los mejores partidos de su carrera ante Barty y puso el colofón en el dobles, otorgando a Garcia la oportunidad de redimirse de un año para olvidar y un escarnio como el que supuso perder 6-0 6-0 en el segundo partido de la eliminatoria. "Es muy emocionante compartir este éxito con Caroline después de lo que pasó hace tres años. Necesitábamos redimirnos y es increíble haber ganado este partido, no puedo describirlo con palabras. He puesto mucho esfuerzo a lo largo de mi carrera para conseguir esto, es un sueño hecho realidad", señaló Kristina, secundada por su compañera. "Habíamos aprendido de todo lo que nos ocurrió en el pasado, estábamos listas para lo mejor de nosotras mismas y así fue. Aún no puedo creer que hayamos ganado", sentenció García.

El otro gran triunfador del fin de semana es Julien Benneteau, que apenas unos meses después de haber puesto final a su carrera profesional se embarcó en una aventura por la que pocos apostaban que acabaría en éxito. Su capacidad dialogante y conciliadora fue clave para hacer que tanto Kiki como Caroline decidieran volver a unir sus fuerzas y retornar a un equipo nacional al que García había declinado acudir en los últimos tiempos. "Soñé con esto a principios de temporada y se ha hecho realidad. Es impresionante. Mi afán desde que asumí el cargo fue la unidad, involucrar a todas en un objetivo común. Estoy muy orgulloso de todas ellas", aseveró el capitán, poniendo el colofón a un fin de semana inolvidable para el tenis galo. Kristina Mladenovic es la heroína de todo un país que recupera la ilusión y el orgullo por su tenis femenino con el título de Fed Cup 2019.

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