Federer se deshace en elogios hacia su esposa: "Lo que siempre recibí de Mirka es amor incondicional"

Roger se abre y descubre lo importante que es su esposa para él. "Siempre estuvo ahí para ayudarme y hacerme la vida más fácil. Es genial", cuenta el suizo.

Federer se deshace en elogios hacia su esposa, Mirka. Foto: Getty
Federer se deshace en elogios hacia su esposa, Mirka. Foto: Getty

El medio La Nación tuvo la oportunidad de reunirse con Roger Federer durante la semana en la que el suizo se convirtió en campeón del torneo de su ciudad, Basilea. Una entrevista extensa e interesante donde el helvético toca multitud de puntos de su carrera y su vida, actual y pasada, y donde no repara en detallar todo de forma relajada. Una gran pieza con la que poder conocer más de la vida del ganador de 20 grandes y que a sus 38 años, sigue en activo y disputando los mejores torneos del circuito, algo que le sorprende incluso a él.

"No parece de verdad. En 2004, le dije a (Pierre) Paganini que quería jugar contra diferentes generaciones. Él me programó un plan de entrenamiento para ello y 15 años después, aquí nos encontramos. Aún estoy entre los mejores y eso me pone muy contento. Si me hubieran dicho es en aquel momento, no habría creído que seguiría jugando con mi edad", relata Roger sobre la carrera tan longeva que está teniendo, habiendo superado los 38 años y situado como número 3 del mundo, habiendo ganado un Masters 1000 este año y quedándose a un solo punto de ganar Wimbledon. Quizá esté un punto más irregular que temporadas anteriores, pero es lo normal para un deportista de su edad.

Una de las partes más interesantes de la entrevista es cuando Roger habla de su familia. Él es quien es por la gente que le rodea. No se podría entender un Federer si esos padres que tuvo o sin Mirka, su esposa. "De mis padres heredé la honestidad. Ellos querían que fuera honesto con ellos y que les dijera si había algo malo, en el colegio o en el tenis. No escondía mis problemas. También, el tener un espíritu feliz. Mis padres son de invitar a mucha gente a casa, te abren la puerta y te invitan a tomar algo o comer. También, son muy flexibles. Si los llamara desde Australia para ayudarme con mis hijos, tomarían un avión en un segundo. Tengo mucha suerte de haber tenido muy buenos padres", reconoce.

Cómo no, también tuvo palabras hacia Mirka, su mujer. Lleva toda una vida con ella y es precisamente ella la que le facilita las cosas para poder seguir compitiendo y estar en activo, pudiendo manejar todo con sus cuatro hijos y los asuntos extradeportivos, en los negocios que regenta. "Mirka tuvo un profundo impacto en mi carácter. Ella me hizo crecer y madurar en los primeros años de mi carrera. Lo que siempre recibí de ella es amor incondicional, siempre estuvo ahí para ayudarme y hacerme la vida más fácil sin importar si ganaba o perdía. Ella siempre estaba ahí y eso me daba mucha estabilidad", comenzó diciendo en una respuesta que dio mucho de sí.

"Hay tenistas que tienen una novia un año y después la cambian y tienen esa vida de salir de discoteca. Esa puede ser una vida divertida pero también puede distraerte mucho. Mi vida es perfecta tal y como es. Siempre quise tener la misma novia. Hace como 15 años que no hace una entrevista porque quiero protegerla de la prensa. La gente no sabe todo lo que ha hecho, el trabajo tan grande que hay detrás. Ella es muy trabajadora. Es genial. Ella está para mí y yo para ella. Espero que eso nunca cambie. Si ella me dijera un día de bajar el ritmo, lo haría poco a poco pero de momento, todos estamos contentos", añadía.

Lo último que destacamos de la entrevista de La Nación es lo que Roger todavía siente cuando salta a pista y lo que se le pasó por la cabeza en aquellos dos match points que tuvo frente a Djokovic para ganar en Wimbledon. A pesar de tener más de 1300 partidos a sus espaldas, se sigue poniendo nervioso. "Aún me siento un poco nervioso y a veces, siento miedo dentro de la cancha porque la presión que tengo sobre mí es grande ya que todos quieren que yo gane pero pienso que no es negativo ya que eso demuestra que me sigue importando", revela.

Sobre la final de Wimbledon, para concluir, Roger deja un detalle muy curioso sobre los segundos saques que hizo. "Visualicé el punto y cómo se podría jugar, si servía al revés o a su derecha, si jugar más seguro o más ofensivo. Tienes un millón de pensamientos en tu cabeza pero al final, tomas la decisión y esperas que funcione. En el segundo saque solo traté de que entrara, de meter la pelota", reconoce.

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