Un Maestro de hielo

Se cumplen 10 años de la primera edición de la Masters Cup en Londres. El mes en el que Nikolay Davydenko levantó el título más importante de su carrera.

Nikolay Davydenko y el título más importante de su carrera. Fuente: Getty
Nikolay Davydenko y el título más importante de su carrera. Fuente: Getty

La temporada 2009 introdujo grandes cambios estructurales en el calendario de la ATP. Uno de los más importantes fue el regreso de la Copa Masters a Europa después de ocho años bailando entre Sydney, Houston y Shanghái. Tal fue el cambio que no aguantó ni el nombre, convirtiéndose en las ATP World Tour Finals. En cuanto a los campeones, el evento se había vuelto muy cerrado, solo Nalbandian en 2005 nos regaló una sorpresa en lo que llevábamos de siglo. Hasta que el foco quiso apuntar de nuevo a la sombra y rescatar a un Nikolay Davydenko que estaba llamando a las puertas de algo grande. Una década después, recordamos cómo se dio el triunfo del ruso.

Antes que nada, repasemos la alineación de aquella Masters Cup. Roger Federer, Juan Martín Del Potro, Andy Murray y Fernando Verdasco por un lado. Robin Soderling, Nikolay Davydenko, Novak Djokovic y Rafael Nadal por el otro. El sueco, por cierto, entró a última hora por la baja de un Andy Roddick lesionado de su rodilla. El tablero reunía las mejores fichas con todos las quinielas apuntando al Big4. Pocos podrían haber imaginado que de esos cuatro jugadores, solamente uno iba a cruzar hasta semifinales, pero vayamos por partes.

Davydenko aterrizó en aquella última semana siendo el Nº7 del mundo gracias a un tremendo salto de calidad desde verano. De hecho, al torneo de Hamburgo (agosto) se presentó sin haber disputado una sola final en la temporada, concretamente desde la última Copa de Maestros donde fue derrotado por Novak Djokovic en el partido por el título. El curso 2009 no estaba siendo brillante, es cierto que mantenía su lugar en el top15 pero no aspiraba a títulos. Hasta que Hamburgo lo cambió todo. Ganar allí le hizo ganar luego en Umag, en Kuala Lumpur, incluso en el Masters 1000 de Shanghái. El ruso estaba encendido y por delante solo le quedaba el reto más especial de todos, el de una revancha personal con el torneo que hace un año le dejó con la miel en los labios.

El futuro campeón, aunque él ni se lo imaginase, comenzaría perdiendo su primer partido del Round Robin. Otra vez Novak Djokovic le apartaba del camino (3-6, 6-4, 7-5), igual que en la final de 2008 en Shanghái. Parecía que el serbio le iba a perseguir toda la vida en aquel evento, fuera el año que fuera, en la ronda que él quisiera. Pero aquel golpe psicológico solo provocaría que el ruso terminara por sacar todas sus armas.

“Aquella semana solo perdí con Djokovic, en el Round Robin”, recuerda Nikolay en una entrevista con Sport Express. “Lo curioso es que, una vez terminada la fase de grupos, me escribió un mensaje diciéndome: ‘¡Buena suerte en semifinales!’ Yo le respondí con otro: ‘¡Buena suerte en Las Maldivas!’. Aquel trágico partido terminó siendo su salvación, pese al dolor de la derrota. Nikolay ganaría sus otros dos encuentros y el serbio solamente uno, ante Nadal. Con ambos empatados a dos victorias y una derrota, ese 3-6 que, en un principio no servía para nada, ahora le daba el billete a semifinales y dejaba al vigente campeón eliminado.

“En general, creo que Londres fue el torneo más significativo que gané en mi carrera. El año anterior, en la última edición celebrada en Shanghái, había perdido la final con Novak. La suerte quiso que un año después fuera yo el que saliera campeón, todo salió a la perfección”, subraya el tenista de origen ucranio, quien le tocaba bailar en su siguiente baile con la más fea de todas.

Roger Federer, el hombre invencible, el jugador que le había ganado todos los duelos previos (11-0) sería su último obstáculo para pisar la gran final. Un partido que todo el mundo daba por hecho y que, después de mucho tiempo soñando con él, terminó en poder de Davydenko (6-2, 4-6, 7-5).

“Fue la victoria más importante de mi carrera, sin duda. A pesar de que previamente había perdido contra él once veces de manera consecutiva, lo seguí intentando hasta el final, hasta que lo logré. Tengo cada bola de set que desperdicié con Roger en mi cabeza, pero en aquella semifinal todo salió a mi favor, fue increíble. Ese partido me cambió psicológicamente. Hay muchos tenistas que jamás pudieron vencerle, pero desde ese día me fui a la cama sabiendo que ya había ganado a todo el top10 al completo. Obtuve una tremenda sensación de calma”, confiesa el ruso.

Davydenko, que acabaría ganando las cinco finales que disputó en la temporada, se impondría en la primera Masters Cup celebrada en Londres ante un Juan Martín Del Potro que apenas aguantó 80 minutos (6-3, 6-4). “Me vi jugando ante un rival de Play Station, era muy rápido, corría mucho y llegaba a todo. Era imposible hacerle un winner”, llegó a expresar el argentino. Mientras tanto, subido todavía en una nube, Nikolay levantaba el mayor trofeo de su carrera con casi 29 años. “Era un torneo que me encantaba ver, hasta que en 2008 participé por primera vez llegando a la final. Cada año era lo mismo, un gran jugador ganando el título, pero en 2009 era mi nombre el que estaba ahí. Espero que después de este triunfo me convierta en alguien más famoso en Rusia”, valoró minutos después de su conquista. Diez años después, alguno todavía se emociona recordando aquel cyborg sonriente en la entrega de trofeos.

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