Federer: "No quiero que mis hijos se dediquen al tenis profesionalmente"

El suizo repasa en una profunda entrevista aspectos de su vida familiar, reflexiona sobre la fama y valora positivamente su temporada.

Roger Federer habla de su hijo y vida en familia. Foto: gettyimages
Roger Federer habla de su hijo y vida en familia. Foto: gettyimages

Cercano, sincero, afable y honesto. Así se muestra Roger Federer en cada entrevista que concede a los medios, haciendo sentir a todos los oyentes que para él esa intervención es un placer y no una obligación. El suizo tiene bien interiorizado lo que supone ser una referencia para muchos jóvenes a lo largo y ancho del planeta, y actúa en consecuencia con reflexiones profundas y una actitud intachable dentro y fuera de la pista. Quedan apenas unas semanas para que el considerado mejor jugador de la historia por muchos, comience su esperada gira por Latinoamérica. Allí le esperan con los brazos abiertos y casi todas las entradas ya vendidas para poder disfrutar de una figura que trasciende el deporte. En una animada charla con el programa de radio colombiana W, Roger aborda diversos asuntos de sumo interés.

-Expectativas con la gira por Sudamérica. La última vez que Roger estuvo en Colombia fue en 2012, donde jugó una exhibición con Jo-Wilfried Tsonga que le dejó una profunda huella. "Fue una experiencia increíble. Todavía recuerdo el apoyo que recibí de la gente, creo que ese partido fue el más ruidoso que he jugado en toda mi vida. Cuando salía por el túnel de vestuarios no me podía creer cómo la multitud gritaba, eché de menos eso en los siguientes torneos que jugué. La verdad es que recuerdo aquel viaje como uno de los mejores de mi vida, me acompañó mi familia y disfrutamos muchísimo. Tengo ganas de volver, dar un buen espectáculo y comer buena carne", señaló entre risas Roger, que estará acompañado por Alexander Zverev. "Me llevo muy bien con él, es ya una superestrella del tenis y una persona muy especial, merece la pena que los aficionados le conozcan mejor. Estoy convencido de que será un gran campeón", aseveró el helvético.

-Balance de la temporada. "La temporada ha sido muy buena y podría haber llegado a excelente si hubiera ganado uno de esos puntos de partido en Wimbledon", comenzó señalando Federer. "Pero lo más importante es que me he sentido muy competitivo, jugué a un nivel alto y pude ganar a los mejores. He perdido muy pocos partidos y creo que he desplegado un gran tenis todo el año. Fue muy bonito triunfar en la Laver Cup y ahora quiero llegar preparado a Londres y estar seguro de estar en condiciones para tener un 2020 muy positivo, donde los Grand Slam y el oro olímpico serán mis grandes prioridades. Sueño con ganar Wimbledon y la medalla de oro en Tokio 2020, y en función a esas metas estructuraré mi temporada", declaró.

-Gestión de la fama y rutinas. Cuestionado acerca de si le agobia ser una persona tan conocida, Federer hace gala de una gran capacidad analítica. "Tengo la suerte en un entorno tranquilo rodeado de naturaleza, puedo vivir muy tranquilo, más de lo que lo haría en una ciudad, y comprobar cómo la gente es muy respetuosa conmigo. Yo trato de llevar una vida lo más normal posible, conduzco yo mi coche, no llevo guardaespaldas cuando estoy en mi país e inculco a mis hijos la importancia de relacionarse con la gente y llevar un estilo de vida asimilable al de su entorno. Sería ingrato renegar del hecho de ser una persona conocida e importante para algunos porque estoy muy satisfecho con todo lo que he logrado en mi vida. Tengo un entorno muy bonito de familia y amigos que me hacen sentir una persona normal y tener los pies en el suelo", comenta.

-El deporte en la vida de sus hijos. Roger sorprende a todos cuando es preguntado acerca de si le gustaría que sus hijos jugaran a tenis. "La mayoría de sus amigos juegan habitualmente así que les animo a que lo hagan para que sigan relacionándose y tengan un crecimiento con el deporte como protagonista. En todo caso, a las niñas les interesa más el esquí, la equitación y la natación, y son muy amantes del piano. Los chicos sí que tienen una prioridad en el tenis, pero no me gustaría que se dedicaran profesionalmente a ello, demasiada presión", reflexiona Roger. "Les apoyaré en todo lo que hagan y me encantaría que pudieran dedicarse al deporte, pero no me hace especial ilusión que se decanten por el tenis", responde con contundencia.

-Forma de entrenar para perpetuarse en la élite. "Desde hace años utilizo toda la experiencia acumulada para entrenar mejor. Ya no tengo que demostrarme a mí mismo que soy capaz de aguantar muchas horas en la pista a gran intensidad. De joven podía llegar a entrenar cinco o seis horas al día, ahora cuando entreno lo hago dos o tres horas y voy alternando con días de descanso. Conozco mi cuerpo y sé que la clave es evitar lesiones y mantener la motivación. Los partidos largos no me perjudican en absoluto porque he desarrollado la capacidad de regular esfuerzos y mi experiencia me ayuda en momentos apretados. De hecho, he ido alterando mi calendario ya que antes podía jugar 90 partidos al año y ahora suelo disputar 60".

-Rivalidad con Djokovic y Nadal. "Es increíble haber estado tanto tiempo en la élite, creo que nos hemos retroalimentado y somos mejores gracias a los otros. Con el paso del tiempo me doy cuenta de cómo me han obligado a ir adaptando mi juego y ser mejor, y puedo apreciar el trabajo que han hecho y la calidad de su tenis. La evolución de Nadal a lo largo de su carrera es increíble, no tiene nada que ver su estilo ahora respecto a cuando comenzó. Y Novak es muchísimo más sólido y seguro que hace años", sentenció Roger.

-Personas inspiradoras en su vida. Cuestionado acerca de qué figura le ha marcado especialmente de todas las que ha conocido, Roger ofrece una interesante respuesta. "He tenido la suerte de conocer gente de ámbitos muy diversos. Deportistas, artistas, filántropos, empresarios, políticos... Todas me han aportado cosas interesantes a mi vida y han tenido la capacidad de inspirarme. Bill Gates es un hombre que me fascinó y al que agradezco mucho su ayuda en mi Fundación. Aunque me quedé con ganas de conocer a Nelson Mandela. Mi madre, de ascendencia sudafricana, me habló mucho de él cuando era niño y me hubiera encantado conocerlo", dijo.

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