Svitolina quiere repetir la lección

La ucrania pierde su primer set en el torneo pero acaba remontando a una Bencic lesionada. Mañana, ¡en su primera final del año!, buscará revalidad su corona de maestra.

La alegría de Svitolina al acceder a la final. Fuente: Getty
La alegría de Svitolina al acceder a la final. Fuente: Getty

Habrá que buscar al brujo que ha hechizado a estas WTA Finals porque no es normal la cantidad de retiradas que estamos viendo. Después de los abandonos de Naomi Osaka, Bianca Andreescu y Kiki Bertens, hoy le tocó pasar una escena idéntica a Belinda Bencic, quien terminó tirando la toalla al ver que ni su físico, ni su rival, le iban a dejar una mínima posibilidad de triunfo. De esto se aprovechó Elina Svitolina (5-7, 6-3, 4-1), vigente campeona del evento, quien ha necesitado de toda una temporada para clasificarse a su primera final de 2019. Mejor tarde que nunca, dice el refrán. Mañana la veremos pelear por revalidar su trono, bien ante Barty o bien ante Pliskova.

El partido de por sí ya nos dejaba una lectura muy clara sobre la esencia de este torneo en los últimos años. Svitolina y Bencic, las dos últimas jugadoras en lograr su billete para Shenzen, peleando en el mismo rectángulo de juego por cruzar hasta la final. No importaba que Elina estuviera aquí después de un curso bastante gris, o que Belinda tuviera que sudar hasta la última semana en Moscú para unirse a las mejores. Aquí, si me apuran, cuenta más las sensaciones que arrastres en los últimos meses que cualquier otro factor desarrollado a lo largo de la temporada. La prueba más fiel era ver el encuentro que se nos planteaba a primera hora de la mañana, con dos mujeres en busca de su mayor conquista en 2019.

Una vez presentada la situación, tocaba jugar. Sabíamos que habría igualdad, que habría raza, que llegarían múltiples opciones de break, en definitiva, que veríamos un encuentro abierto y fluido, de nivel. Como siempre, en estos casos de tanto equilibrio, la que dispara primero suele tener cierta ventaja, aunque no siempre es definitiva. Las dos aterrizaron en el 5-5 tras haberse roto el servicio de manera consecutiva, sin hostilidades ya de por medio. La suiza hizo los deberes con su saque, pero unas molestias en su pierna izquierda le hizo detener el reloj unos minutos. Algo no iba bien, un dolor en el muslo que le obligaba a pedir atención médica, cinco minutos para regresar a pista con un objetivo: ganar el siguiente juego como sea. Y lo hizo, con algo de drama pero Bencic cerró el set con un 7-5 que le daba alas. Cara larga de la ucrania, quien todavía se preguntaba dónde estaban las molestias de su rival.

Pero las molestias no tardaron en evolucionar y manifestarse. Primero en los ojos de la suiza, quien dejó caer unas lágrimas cuando el inicio del segundo set colocaba un 0-2 en su contra. De nuevo tuvo que bajar la fisioterapeuta, quien le llevaba una pelotas de goma para que las aplicara en la suela del pie. Parecía un ejercicio anti estrés, más de salón de casa que de pista de tenis, pero de esos movimientos dependía que la número 7 del mundo pudiera continuar con su ejercicio. La ucrania, más fría que ninguna, seguía a lo suyo sin perder el foco de lo que sí podía controlar, su juego. Así fue remando, sin hacer demasiado ruido, hasta el final del set. La verdad que el partido de la ucrania era un perfecto reflejo de su torneo, sin hacer mucho ruido se había colado en semifinales, invicta, sin perder un solo set.

Solo en el parcial nos desconectamos un poco de la pelea, al ver a una Bencic más desconcertada y dolida, pero dolida por el resultado y el cambio radical que había dado el marcador. Ella seguía compitiendo, pero sin la fe que había mostrado en los primeros compases, hasta que la desesperación y el hecho de no verse al 100% le hicieron bajar los brazos. La estabilidad de Svitolina, esa que no siempre tuvo durante el año, le terminó dando las claves para firmar un triunfo sólido, aunque no de la manera que a ella le hubiera gustado. Mañana, ¡en su primera final de la temporada!, la jugadora de Odesa luchará por levantar su primer título del año ante Barty o Pliskova. Un título que lleva doce meses bajo llave en su vitrina.

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