Masters 1000 París-Bercy 2019 | Análisis de la final: Djokovic vs. Shapovalov

El serbio afronta su 50º final de Masters 1000 el mismo día que el canadiense disputa su primera. Denis nunca pudo ganar al serbio en sus tres duelos previos.

El trofeo de París-Bercy busca campeón. Fuente: Getty
El trofeo de París-Bercy busca campeón. Fuente: Getty

El último Masters 1000 de la temporada busca dueño en una de las finales más desequilibradas que se recuerdan en esta temporada. Antes de que se note demasiado, queremos subrayar que nuestra intención no es quitarle méritos ni papeletas a Denis Shapovalov, el canadiense está en la final tras haber firmado un gran torneo y seguro que tendrá sus opciones ante Novak Djokovic, pero midiendo el estatus y la solera de ambos tenistas en grandes finales, es inevitable pensar que el serbio parte como gran favorito para levantar su quinto título en París-Bercy. A continuación explicamos los motivos y las sensaciones con las que llega cada uno a esta última ronda.

Empezaremos hablando de Novak, el mejor tenista del planeta hasta que en unas horas el ránking diga lo contrario. Llegó a la capital francesa con algunas dudas tras lo sucedido en Shanghái, donde un arrebatador Tsitsipas le sacó del tablero. El mismo que apenas pudo firmar tres juegos ante el serbio hace unos días. Al igual que Stefanos, otros valientes como Dimitrov, Edmund o Moutet intentaron frenar al subcampeón del año pasado, pero ninguno supo cómo hacerlo. La realidad es que Novak ha estado prendido cada día, pero sin llegar a revolucionarse. Ya me entienden, con la marcha justa para ir despachando rivales, seguramente guardando la mayor parte de la energía pensando en una hipotética final ante Nadal. Lo que no pensaba el de Belgrado era que en esa final, el hombre que se toparía iba a ser Shapovalov.

El canadiense se encontró con la Virgen esta tarde al conocerse la noticia de la baja del balear, aunque con estas edades, esos partidos son los más ganas tienes de jugar. Una semifinal de Masters 1000, al final de la temporada, ante una leyenda que ya ganaste en el pasado… lástima de ese abdominal que nos privó del espectáculo. Lo cierto es que Denis llegaba preparadísimo a ese enfrentamiento después de escalar una ruta que parecía impracticable. Tuvo suerte (otra vez) en el debut con un Simon que apenas le duró cuatros juegos, un descanso óptimo para lo que le venía por delante. Fognini, Zverev y Monfils fueron pasando por la sala de juegos del tenista de 20 años y todos ellos salieron golpeados. Cabe destacar la paliza que se llevó el francés, capaz de firmar solamente cuatro juegos en un partido ante su público donde se jugaba el billete al Masters. Pero Shapovalov no tuvo piedad.

Ahora, después dejar atrás a grandes candidatos, Djokovvic y Shapovalov se reúnen en la última final de Masters 1000 del año. Con una diferencia de 12 años entre los dos, el registro de la ATP cuenta ya con tres antecedentes, siendo todos ellos victorias del balcánico. Curiosamente, y esto le da todavía más valor a la estadística, las tres fueron en la presente temporada: Open de Australia, Roma y Shanghái. En la primera cita, única en Grand Slam hasta el momento, Denis incluso le robó un set al Nº1 mundial, para luego terminar llevándose un rosco en el cuarto. Menos historia tuvieron los otros dos pulsos, con un Novak imperial que cedió cuatro y seis juegos, respectivamente. Al parecer, el serbio le tiene tomada la medida, aunque a estas alturas del año y en este tipo de pista, siempre hay que ir con cuidado de que no salte la sorpresa. Que le pregunten por lo que pasó aquí en 2018 ante Khachanov.

Ahí estará la clave del encuentro, en la altura y el nivel que pueda alcanzar la inspiración de Shapovalov. “Es mi primera final de Masters 1000, quiero divertirme, tomaré los riesgos que hagan falta”, declaró el canadiense hace unas horas, sin nada que perder ante un desafío mayúsculo. Djokovic, que le sigue de cerca desde hace años, apunto que su evolución viene dada “desde que empezó a cometer menos errores no forzados”. La teoría parece clara, ahora falta ver la confianza y el atrevimiento que pueda mostrar Denis sobre el cemento parisino. Un duelo bonito de presentar, como tantos otros que vendimos en su momento entre el Big3 y la NextGen. En la mayoría de las ocasiones terminó ganando el veterano, aunque la dinámica apunta a que la guerra está cada vez más igualada. Mañana en Bercy, una buena oportunidad para confirmarlo.

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