Hingis: “Cuando eres Nº1, todo el mundo quiere un pedazo de ti”

La suiza, presente en Shenzen como embajadora de las WTA Finals, compartió en una charla algunas de las experiencias que tuvo siendo jugadora profesional.

Martina Hingis, esta semana en Shenzen. Fuente: Getty
Martina Hingis, esta semana en Shenzen. Fuente: Getty

Solo faltan dos días para que termine la temporada en el circuito WTA y Belinda Bencic continúa todavía en la pelea. El tenis suizo vuelve a estar de moda y eso es gracias, en parte, a la figura y la importancia que tuvo Martina Hingis en el cambio de siglo. Ahora tiene 39 años pero el tenis sigue estando al pie del cañón, como esta semana en las WTA Finals de Shenzen, donde ejerce de embajadora para mostrar su experiencia ante las más jóvenes allí presentes. Lo que quizá ella no esperaba era encontrarse en las semifinales del torneo a su compatriota favorita.

“Ha sido asombroso, es muy agradable volver a verla jugar tan bien”, declara la de Kosice sobre Bencic. “Siempre que hablaba con ella le repetía una y otra vez que nadie podría quitarle nunca su tenis, el principal objetivo era permitir que su cuerpo le dejara desarrollarlo. Lamentablemente, Belinda ha tenido una serie de lesiones por las que no pudo jugar al nivel que ella tiene. Ahora ha vuelto y no puedo estar más feliz por ella”, expresa la campeona en la web de la WTA. “Con Belinda jugando de nuevo a este nivel creo que está todo mucho más equilibrado. Es como si ella acabara de llegar ahora mismo, aunque ha sido muy castigada. Creo que todo sucedió demasiado rápido antes de que empezara a jugar bien y a ganar torneos”, recuerda.

Martina sabe perfectamente lo que representa estar en un torneo como éste, además de haberlo ganado dos veces siendo una adolescente. “Simplemente te sientes especial, es algo que no todas las jugadoras pueden experimentar. Ni siquiera en los Grand Slams, donde compiten las 128 mejores jugadoras, aquí estamos hablando de las ocho mejores del mundo. Realmente es genial ser parte de un grupo único y elitista de personas. Obtienes diferentes regalos a diario, incluso te los llevan a la cama, son los beneficios de haber llegado hasta aquí, es genial. Cada jugadora tiene su propio vestuario, eso por ejemplo antes no lo teníamos, son pequeñas cosas que te hacen sentir muy especial”, subraya la campeona de 1998 y 2000.

Pero Hingis no solo puede compartir su experiencia como maestra, va mucho más allá. “Estás metida de lleno y eso es lo único que sabes. Tienes 16 años, con esa edad nadie puede prepararte para algo así. Quiero decir, es muy diferente ser el número 1 del mundo a ser el número 5 o ser el número 10. A esas edades, ser Nº1 es algo completamente diferente. A veces me sentía desubicada, como si jugar a tenis o un simple entrenamiento fuera el escape a todo lo que estaba sucediendo a mi alrededor. Yo misma me decía: ‘Bueno, tranquila, respira, esto es algo en lo que realmente soy buena’, explica la jugadora helvética.

“Las demandas exigidas a veces eran más mentales que físicas, esa fue la parte más difícil. Todo el mundo quiere un pedazo de ti, lo cual es bueno y genial, significa que eres muy bueno, pero por otro lado es como… ¡solo quiero jugar mis partidos!”, confiesa la leyenda.

Pero de aquellas vivencias ya solo queda el recuerdo, ahora toca transmitirlo a las más jóvenes y apoyar torneos como Shenzen que apuestan por el tenis de alta competición. “Creo que siempre es importante tener modelos a seguir. Ahora mismo China está invirtiendo mucho dinero en deportes, en general. Tener un torneo de tenis femenino aquí es algo genial para nosotras, para el deporte femenino y para el tenis femenino. Ya habían dado grandes pasos con jugadoras como Li Na y Zheng Jie, que es de Shenzen. Siempre se necesita ese modelo a seguir, alguien a quien admirar, así que esperemos que muchas chicas jóvenes recojan su primera raqueta de tenis en un futuro”, concluye.

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