Se cumplen 20 años del primer título Challenger de Federer

El suizo levantó la corona en Brest hace dos décadas. Fue el último torneo Challenger que disputó y, curiosamente, el único que ha ganado en su carrera.

Roger Federer en el Challenger de Brest 1999. Fuente: Getty
Roger Federer en el Challenger de Brest 1999. Fuente: Getty

En unos días donde Viena y Basilea se llevan todos los focos en el circuito ATP, muchos son los que bucean en el circuito ATP Tour Challenger para descubrir a las próximas raquetas que alcanzarán el top100. De los múltiples torneos que destacan esta semana, el certamen de Brest es el que nos hace pararnos a divagar. Esa cubierta bajo la que pelearán estos días Guillermo García López, Ugo Humbert o Ilya Marchenko fue la misma que vio hace veinte años reinar a Roger Federer. El suizo, con tan solo 18 años, conquistaba allí su último y único trofeo en la categoría, justo antes de dar el salto definitivo a los torneos importantes.

"Fue algo grande, por supuesto”, recuerda el suizo en un reportaje elaborado por la ATP. “Terminé ganando el torneo y recuerdo que en la final vencí a ‘La Bestia', Max Mirnyi. Debido a esa victoria pude acabar la temporada cerca del Nº65 del mundo. Es el único Challenger que he ganado en mi carrera así que, definitivamente, es algo memorable".

Federer, por aquel entonces dentro ya de los setenta mejores, se encontraba ya en la recta final de un 1999 que fue clave para su evolución como jugador. Fue una temporada de transición, donde disputó 14 torneos ATP y siete torneos Challenger. Empezó el calendario fuera de los 300 mejores de la clasificación y la terminó rozando el top50, un salto de gigante que llegó después de muchos fracasos. Hasta nueve derrotas consecutivas llegó a enlazar el helvético en torneos oficiales, tropiezos que iba maquillando con otros resultados en eventos intercalados de menor categoría. Destacaron por entonces sus cuartos de final en Marsella, en Rotterdam, en su querida Basilea o las semifinales firmadas en Vienna. Pero en ningún lugar llegó tan lejos como en Brest, su última parada antes de irse de vacaciones.

Allí llegó siendo ya el 66 del mundo, condición que le sirvió para batir a Lionel Roux (#191), Rodolphe Gilbert (#180), Michael Llodra (#333), Martin Damm (#134) y Max Mirnyi (#90). Solamente perdió un set, en primera ronda, aunque el bielorruso fue el único jugador que tuvo que tumbar dentro de los cien primeros. Eran los tiempos en los que Pete Sampras y Andre Agassi se peleaban por ser el rey del mundo, aunque justo esta temporada aparecieron un tal Patrick Rafter y un tal Yevgeny Kafelnikov para agitar el gallinero. Brest sería la última plaza que vería al suizo disputar un Challenger, convirtiéndose también en el único que pudo gobernar. Meses después de aquel triunfo, ya en el año 2000, Marsella le vería pisar su primera final profesional.

"No creo que haya una gran diferencia entre el nivel del circuito Challenger y el nivel del circuito ATP. Se pone a prueba tu estado de ánimo, porque generalmente están en las ciudades más pequeñas y son más difíciles de transitar, no es como ir a la Centre Court de Wimbledon, por lo que realmente son situaciones que te curten mucho psicológicamente, te hacen más duro. Tienes que luchar en algunas condiciones difíciles, por eso admiro mucho a los muchachos que compiten en el ATP Challenger Tour", subraya actualmente el de 38 años, aunque él fuera uno de los tenistas que más fugazmente pasaran por este escalón.

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