Monica Puig: “2019 es un año que quisiera olvidar”

La tenista de Puerto Rico cierra una temporada complicada fuera de las 80 mejores del ranking. “Encontré la luz al final del túnel hace cinco semanas”.

No ha sido la mejor temporada para Puig. Fuente: Getty
No ha sido la mejor temporada para Puig. Fuente: Getty

El verano que viene se cumplirán cuatro años del momento cumbre en la carrera de Monica Puig. Sucedió en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, donde la boricua se colgó el oro, una sensación de tenista imparable que no hemos vuelto a presenciar desde entonces. Han sido muchas las circunstancias que la puertorriqueña ha sufrido estos últimos tiempos, reflejo que se constata en un comunicado que la propia jugadora ha compartido en su Instagram para decir adiós a la temporada 2019. Rescatamos aquí algunos de los pensamientos más relevantes que plasmó en el texto.

“Tomándome un tiempo para reflexionar sobre la temporada 2019, definitivamente duele porque ha habido muchos momentos complicados y mucha lucha, a veces ni siquiera sabía cómo iba a lograr mantenerme fuerte un día más. Llegó un momento en el que simplemente salir de la cama se convertía en un desafío. Sin embargo, en mis momentos más oscuros, una voz dentro de mí me decía que continuara, que siguiera creyendo en esto, porque algo bueno me estaba esperando al final de este dolor. Es de esto de lo que no puedo estar más orgullosa, de mi coraje y mi lucha”, destaca la de 26 años.

Fue un curso donde volvieron a haber más derrotas que victorias, siendo Charleston el único evento donde Puig logró colarse en las semifinales del cuadro individual. Allí pudimos ver su mejor cara no solo por resultado, también por nivel de rivales abatidas. Después de tumbar a Errani, Kenin, Sabalenka y Collins sin ceder un solo set, el disgusto lo trajo Madison Keys y un duelo en el que apenas pudo sumar cuatro juegos. En cuanto al territorio Grand Slam, su mayor rendimiento lo encontró en Roland Garros, donde llegó a tercera ronda. Pero lo más duro no llegaría dentro de la pista, sino fuera, cuando fue abandonada por Kamau Murray días antes del US Open y tuvo que buscarse un técnico sin tiempo de reacción.

“Afortunadamente, creo que alcancé por fin esa luz al final del túnel hace justo cinco semanas, cuando cambié por completo mi equipo de trabajo y me regalé una nueva oportunidad, un nuevo comienzo. Las personas que me rodearon en estos tiempos difíciles, sin duda me han ayudado a levantarme de mis cenizas, a desempolvarme para seguir adelante y alcanzar mis sueños. Estoy muy agradecida de tener unas personas tan increíbles en mi esquina, ellos me han ayudado a regresar”, confiesa la mujer que ahora mismo es entrenada por Philippe DeHaes.

Pese a terminar el año con mejor sabor de boca, firmando incluso unos cuartos de final en Luxemburgo, Puig es realista con el paso que le deja su última experiencia anual. “Si bien 2019 es un año que quiero olvidar, no lo haré sin destacar antes un mensaje que quedará por siempre en mi memoria: ‘Siempre hay una luz al final de cada túnel para todos aquellos que creen’. Trabaja duro, persevera, sé amable y ten siempre respeto, así la recompensa llegará tarde o temprano. Cuando las cosas parecen ir en una dinámica descendiente, si logras aguantar un poco más, solamente si aguantas un poco más y sigues luchando por tus sueños, no importa cuáles sean, entonces sucederá. Porque cuanto más valiente seas, mayor es tu poder”, manifiesta.

Ya con todo hablado y decidido, el objetivo no es otro que desconectar por completo de la competición para regresar en unas semanas con más energía que nunca. “Ahora es momento de recargar las baterías para una temporada olímpica como es 2020. No veo el momento de empezar a trabajar con la pretemporada, a volver a entrenar, pero sé que el descanso y la recuperación son también partes fundamentales, así que algo de tiempo libre me hará mucho bien”, concluye.

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