Volandri explica el éxito del tenis italiano

Hablamos con el director técnico de la FIT, responsable de éxitos recientes de jugadores como Berrettini, Sonego, Caruso o jóvenes como Sinner y Musetti.

Volandri y Fognini durante una serie de Copa Davis. Fuente: Getty
Volandri y Fognini durante una serie de Copa Davis. Fuente: Getty

Ocho en el top100. Ocho en el top200. Otros cuatro en el top300. Como si de un justiciero equilibrista se tratara, el tenis italiano no puede estar mejor repartido en estos momentos. Cuenta con espadas en cada una de las parcelas del ranking, con raquetas distribuidas por diferentes escalones, torneos y edades. La sorpresa que tuvimos con Marco Cecchinato en Roland Garros 2018 volvió a reproducirse, esta vez con Matteo Berrettini, en el US Open 2019. ¿A qué se debe esta explosión? Filippo Volandri, al frente de la dirección técnica de la FIT (Federación Italiana de Tenis) desde 2017, nos cuenta dónde están las claves para esta época repleta de luz.

Para quien no conozca a Volandri, el de Livorno tocó su mejor clasificación en el verano de 2007 al meterse entre los 25 mejores del mundo, aunque los dos únicos títulos que capturó como profesional llegaron antes: St. Poelten 2004 y Palermo 2006. Un clásico del nuevo milenio que colgó la raqueta hace tan solo tres temporadas, momento donde cambió las pistas por las oficinas, aunque su función con el tenis de su país sigue estando muy cerca del rectángulo de juego. ¿Cuál es el objetivo? Muy fácil. Trasladar la etapa brillante de las Pennetta, Vinci y Errani al apartado masculino. De momento, se está consiguiendo.

“Actualmente estamos utilizando muchísimo algunos programas estadísticos, tablas numéricas. Estamos cooperando mucho con las estadísticas, incluso con aquellas que en un principio no sabemos leer muy bien, hay veces que los números son significan nada (risas). El tenis está cambiando cada temporada que pasa, es muy diferentes del tenis de mi época”, destaca el transalpino.

Lo cierto es que desde que llegara a su nuevo puesto de trabajo, un ciclón de jugadores italianos han dado un paso al frente. Figuras como Marco Cecchinato, Matteo Berrettini o Lorenzo Sonego han alcanzado la élite. Otros como Stefano Travaglia, Thomas Fabbiano, Salvatore Caruso o Gianluca Mager han dejado atrás circuitos menores. Incluso el talento más joven, con Jannik Sinner, Gian Marco Moroni o Raul Brancaccio parecen estar destinados a encontrar su lugar entre los mejores. El secreto de este éxito recae, además de la mega estructura de torneos que existen en Italia actualmente abasteciendo a todos esos jugadores que están empezando, en un cuidado extremo en cada atleta, cubriendo sus necesidades básicas para que no falle ningún eslabón en la cadena.

“Tanto Berrettini como Sonego son proyectos que nacieron en la corporación hace tres años, junto a sus entrenadores y sus equipos. Ambos estuvieron trabajando 20 semanas con nosotros, especialmente con Umberto Rianna, uno de los entrenadores de la FIT. Siempre intentamos estar cerca de todos los entrenadores privados del circuito para prestarles nuestra ayuda. Es un gran cambio, desde luego. Hace unos años estábamos muy lejos de trabajar en este camino”, reconoce Filippo, quien descubre una de las razones del éxito en ese trabajo en equipo

“Intentamos colocar el máximo número de jugadores posibles dentro del top200 del ranking, pero ahora vemos que poco a poco van dando pasos hacia el top150, y así sucesivamente. Fabio Fognini y Marco Cecchinato tuvieron los últimos años grandes resultados y eso también ha ayudado mucho a este movimiento masivo, pero no siempre ocurre. Que los grandes jugadores ganen en grandes torneos no siempre conlleva que el resto empiecen a ganar”, afirma un hombre que en su día encontró la fórmula para derrotar a Roger Federer (Roma 2007) o Novak Djokovic (Umag 2004).

“Musetti y Sinner son dos buenos jugadores, pero también tenemos otros jugadores de un perfil similar”, amplía Volandri. “Como por ejemplo, Giulio Zeppieri, que también está jugando muy bien. En cuanto a Sinner, está trabajando en la Academia de Ricardo Piatti, mientras que Musetti sigue con nosotros durante estos dos años, además de todo su equipo capitaneado por Simone Tartarini. La cooperación entre los equipos es la clave del éxito, la base imprescindible. Todos los jugadores italianos representan a la FIT y, por tanto, deben contar con nuestra ayuda”, apoya el livornés.

Por último, le pedimos a Filippo que nos deje un eslogan final que nos ayude a entender la manera de trabajar desarrollada en la FIT, la mística que parecen tener en estos momentos para colocar a jugadores en la élite como si fuera algo sencillo. “Trabajar duro y nunca dejar de soñar”, responde el italiano. Parece básico, pero quizá sea lo más complicado de lograr.

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