Dominik Koepfer, la difícil tarea de eludir la resaca del éxito

El alemán criado tenísticamente en una universidad estadounidense asombró al mundo en el US Open y ahora busca tranquilidad para asumirlo.

Dominik Koepfer, tenista universitario. Foto: gettyimages
Dominik Koepfer, tenista universitario. Foto: gettyimages

Los altibajos son ineludibles en el tenis y en la vida. Es habitual ver cómo después de un éxito tan inesperado como contundente, se acusa el desgaste físico y mental invertido; si bien es cierto que cada persona afronta estas situaciones de manera diferente y no existe receta única, Dominik Koepfer siempre tuvo claro qué es lo que debía hacer. Este jugador de 25 años que saltó a la fama hace pocos meses después de superar situaciones adversas, asombró al mundo en el US Open 2019, donde ganó seis partidos, uno menos que Nadal y los mismos que Medvedev. El hecho de haber tenido que disputar la fase previo dio un ritmo competitivo impresionante a un tenis versátil que ha desarrollado su formación personal y profesional en la Universidad de Tulane (Lousiana), donde se recluye ahora intentando recuperar energías y buscando la calma necesaria para no verse consumido por la resaca del éxito.

"Estoy exhausto, ha sido una semana muy dura y lo he dado todo en la pista. Sé que al entrar en el top-100 todo cambia, pero tengo que analizar bien cuáles son mis siguientes pasos". Eso es lo que decía el alemán tras caer en octavos de final del US Open 2019 frente a un Daniil Medvedev al que puso las cosas difíciles. Ganó el primer set y llevó al tiebreak el cuarto. Un mes y medio después de aquella hazaña y figurando en el puesto 84 del mundo, el alemán de nacimiento y estadounidense de corazón ha sumado cuatro victorias y cuatro derrotas en su gira asiática, siendo incapaz de pisar el cuadro en ninguno de los torneos disputados. Lejos de seguir exprimiéndose y buscar con anhelo el nivel desplegado en Nueva York, Dominik tomó la decisión de ir a Tulane para disputar unos partidos de exhibición y descansar.

Allí es un héroe. Tal y como contábamos en un artículo hace unos meses, Koepfer es el segundo jugador que más partidos ha ganado en la historia de la Universidad de Tulane, después de haber superado una mononucleosis que estuvo a punto de poner el punto y final a su carrera. "Cuando empecé a jugar torneos profesionales me sentía atrapado. Perdía contra los mismos, era incapaz de mejorar. En la Universidad encontré la manera de adquirir confianza y poder dar el salto al profesionalismo como un jugador mucho más maduro", desvela el teutón en palabras recogidas por Tennis.com, lo que da una idea de lo que puede estar sintiendo en estos momentos. De hecho, reivindicaba la necesidad de trabajar mucho durante la pretemporada para mejorar algunos aspectos de su juego.

"Necesito incidir mucho en el saque. Sé que no soy alto y quizá me falte potencia, pero ser zurdo me confiere una ventaja que debo explorar con el servicio. También tengo que mejorar mi derecha para poder competir al máximo nivel y meterme pronto en el top-50, que es mi gran objetivo. Hay muchos retos por delante y haberme metido en el top-100 me va a dar la oportunidad de jugar los grandes torneos. Siento que puedo llegar muy lejos y tengo que demostrármelo a mí mismo con resultados". Por el momento, Dominik Koepfer está teniendo la paciencia necesaria para buscar un respiro antes de afrontar grandes retos. ¿Podrá volver a jugar pronto al mismo nivel que desplegó en Flushing Meadows?

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