¿Qué forma de empuñar el revés ha dominado la Era Open?

Retrocedemos en el tiempo para analizar qué tipo de revés han empuñado los jugadores top desde 1968 hasta nuestros días.

¿Qué forma de empuñar el revés ha dominado la Era Open? Foto: Getty
¿Qué forma de empuñar el revés ha dominado la Era Open? Foto: Getty

Desde hace ya algún tiempo, voces entendidas en el mundo del tenis llevan anunciando la extinción del revés a una mano por la pérdida progresiva de este golpe dentro del circuito. En la WTA es casi inexistente, si no fuera por jugadoras como Carla Suárez, Margarita Gasparyan o Victoria Golubic. En la ATP, sigue habiendo un número representativo de jugadores que empuñan revés a una mano, gracias a que todavía siguen saliendo jóvenes talentos que estilan esta clásica ejecución. Sin embargo, la superioridad del revés a dos es abismal.

Como todos ya sabemos, en épocas pasadas, el revés a una mano estaba notablemente más extendido. Pero, ¿cómo se produjo esa transición? A través de un par de gráficas que muestran el tipo de revés que empuñaba el top 10 y el top 20 a finales de cada año desde 1968 (inicio de la Era Open), podremos observar a continuación de una manera clara de qué manera fue ese trasvase.

Si atendemos a los diagramas, podemos observar que la principal diferencia entre uno y otro es que en el top 20 siempre ha habido representación, aunque fuera mínima, de ambos reveses, mientras que en el top 10, el revés a dos manos estuvo exento en los años 1969 y 1970. En aquella época, el revés a una mandaba, con Rod Laver dominando el circuito y escoltado por jugadores como Ken Rosewall, Tony Roche o Andrés Gimeno. El mejor jugador con revés a dos manos era el sudafricano Cliff Drysdale, que hasta la irrupción de Jimmy Connors en 1972, fue el único tenista con este golpe que terminaba el año entre los veinte mejores jugadores del mundo.

Ya en 1974, el propio Connors se convertía en el primer jugador con revés a dos manos en alcanzar el número 1 del mundo y Bjorn Borg entraba en el top 10. A partir de entonces y de manera paulatina, la doble empuñadura se fue popularizando cada vez más. Harold Solomon y Eddie Dibbs fueron también habituales en el top 10 en aquella época.

En la primera mitad de los 80, John McEnroe e Ivan Lendl, ambos con revés a una mano, se disputaban el número 1, protagonizando auténticos duelos de infarto.

En la segunda mitad de los 80, Suecia aportó un gran número de tenistas con revés a dos manos; Stefan Edberg se quedaba solo con su revés a una, ante jugadores, como Anders Jarryd, Mats Wilander, Joachim Nystrom, Mikael Pernfors o Kent Carlsson.

La década de los 90 fue el caldo de cultivo idóneo para que esa transición se empezara a palpar de manera clara. Aunque a finales de 1990, la proporción era favorable al revés a una mano, 13-7 en el top 20 y 8-2 en el top 10 (Agassi e Ivanisevic como únicos representantes del revés a dos), tres años después se produciría la primera situación de igualdad en el top 10 y cuasi-igualdad en el top 20 (11-9); Courier, Bruguera, Andrei Medvedev (que no Daniil), Ivanisevic y Chang convivían entre los mejores con Sampras (número 1 en aquella época), Stich, Edberg, Muster y Pioline.

Al año siguiente, en 1994, sería la primera temporada que el ranking ATP terminaría con mayoría de jugadores con revés a dos manos en el top 20.

A partir de ahí, la tendencia se iría invirtiendo cada vez con mayor notoriedad, salvando algún repunte como el de 1998, con Sampras, Corretja, Rafter, Henman, Rusedski y Richard Krajicek reivindicando la calidad del revés a una mano en el top 10.

Los años pasaban y los talentos de revés a dos manos afloraban a mansalva. Los jóvenes Hewitt, Moyá, Ferrero, Grosjean y Safin estaban llamados a dominar el circuito. Sin embargo, a principios del segundo milenio, un tal Roger Federer comenzaba a mostrar al mundo un tenis que aunaba excelencia y efectividad. Creo que esa historia ya la conocemos. Federer ha sido el máximo representante del revés a una mano en estos últimos 15 años. Por supuesto, han aparecido jugadores como Gaudio, Ljubicic, Robredo, Wawrinka, Gasquet, Youzhny, Almagro, Haas o Kohlschreiber (tenía que mencionarlos a todos) que han sido grandes embajadores de este golpe, pero la notoriedad del tenista de Basilea ha sido abrumadora en una época en la que Nadal, Djokovic, Murray, del Potro, Cilic, Berdych, Tsonga y un sinfín de grandes jugadores con revés a dos manos han dominado en términos cuantitativos el top 10 y el top 20.

La irrupción de la Next Gen, con Tsitsipas y Shapovalov, junto con tenistas como Dimitrov o Thiem, son los elegidos para recoger el testigo y mantener con vida uno de los golpes más espectaculares de este deporte. Será una bonita lucha ante los Medvedev, Zverev, Khachanov, Aliassime y compañía, que también atesoran muchísima calidad en sus raquetas.

En términos de número 1 a final de año, el revés a una mano domina por 28-24 (contando la temporada actual). Sin embargo, es cuestión de tiempo que el revés a dos gane esta batalla. En cualquier caso, el futuro no está escrito.

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