Anja Vreg explica cómo llegar a ser juez de silla de élite

La umpire eslovena desvela su camino al tenis profesional y reflexiona sobre la dificultad añadida que pueden tener las mujeres en este mundo.

Anja Vreg, umpire de prestigio en circuito WTA. Foto: wtatennis.com
Anja Vreg, umpire de prestigio en circuito WTA. Foto: wtatennis.com

Es una de las figuras más interesantes del mundo del tenis. Pocos deportes hay en los que los árbitros sean tan respetados, queridos y mediáticos como en el tenis. El solo hecho de imaginar una vida viajando de torneo en torneo con el fin de impartir justicia en el deporte rey de la raqueta hace salivar a muchos amantes del tenis, que lo perciben como la vida ideal. Pero, ¿quiénes son y de dónde vienen algunos de esos protagonistas? Sus comparecencias en la prensa suelen ser muy reducidas por lo que entrevistas como las que concedió Anja Vreg hace unas semanas a la web oficial de la WTA son siempre interesantes y permiten conocer el día a día de estos profesionales, así como todo lo que han tenido que hacer para llegar a lo más alto del arbitraje tenístico.

La historia de esta umpire eslovena merece ser leída. Era una de las grandes promesas del tenis balcánico y compartió protagonismo en etapa juvenil con Petra Martic o Polona Hercog. Sin embargo, una lesión de espalda hizo que su trayectoria se torciera irremediablemente y buscara otras alternativas. "Cuando volví de la lesión las sensaciones no eran buenas y no llegaban los resultados. Mi motivación bajó y les comuniqué a mis padres que quería dejar el tenis. Fue mi madre quien me sugirió que no me desvinculara del todo de mi pasión y que podría ir a la escuela de arbitraje que había en nuestra ciudad. 'No voy a ir, ¿quién quiere ser juez de silla? Se meterán conmigo`, respondí yo en primera instancia", cuanta la eslovena. "Tenía 15 años, me saqué la licencia y no fue hasta dos años más tarde cuando consideré que podía ser interesante ir a torneos nacionales para poder viajar y sacarme un dinero. Estaba muy perdida en la vida, no sabía qué quería hacer", reflexiona.

Una vez fue adquiriendo experiencia en torneos nacional, la Federación de su país le sugirió que se sacara la licencia internacional que otorga la ITF. "De repente me vi arbitrando en el ATP Challenger de Rijeka y un amigo me dijo que si seguía asi iba a poder ir a un Grand Slam. Mi sueño era acudir al Open de Australia y al día siguiente amanecí con la noticia de que había sido seleccionada para ir. Lo solicité sin ninguna esperanza, creí que al ser de un país pequeño mis posibilidades se reducirían. Estudié mucho y a partir de ahí todo ha sido muy rápido, he crecido mucho como persona y juez de silla en poco tiempo", comenta una mujer que llegó a ser umpire en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y Río de Janeiro 2016, así como en 24 torneos de Grand Slam. Es una de las más destacadas del arbitraje femenino, formando parte de las 15 mujeres que habitualmente arbitran eventos de gran nivel.

"Somos una minoría aún, pero cada vez hay más oportunidades. He recibido grandes apoyos de compañeros y la WTA ha hecho un programa de concienciación muy notable para hacer ver que las mujeres podemos desempeñar este trabajo de igual manera e incluso podemos arbitrar partidos masculinos sin que haya ningún problema, cosa que antes no sucedía. Lo importante es ganarte el respeto de los jugadores y eso solo se hace merced al buen trabajo", reflexiona una mujer tremendamente inquieta que se ha involucrado en proyectos de consultoría para monitorizar el funcionamiento del Ojo de Halcón así como proyectos para representar tenistas y organizar torneos.

Cuestionada sobre qué consejo daría a los jóvenes que deseen convertirse en jueces de silla, Vrej lo tiene claro. "El tenis es un deporte fantástico y todos los que nos dedicamos a él sentimos una gran pasión por el juego. Lo más importante que les diría a todos los jóvenes es que sigan estudiando y obtengan una titulación superior para poder ampliar sus horizontes. Viajar constantemente no es fácil y hay que estar muy preparado mentalmente para desempeñar toda tu vida profesional en esto, así que es bueno tener alternativas. En cualquier caso, mi trabajo es el mejor del mundo desde mi punto de vista. Te permite conocer mucha gente de diversos lugares y obtener experiencias que difícilmente puedes alcanzar en cualquier otro trabajo", desvela una Ana Vreg que continuará abriendo camino a las nuevas generaciones.

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