Dante Bottini, el maestro que hizo crecer al samurái

Kei Nishikori ha decidido poner fin a su relación profesional con Dante Bottini, el hombre que le hizo irrumpir en el tenis profesional.

Dante Bottini junto a Kei Nishikori. Foto: Getty Images
Dante Bottini junto a Kei Nishikori. Foto: Getty Images

Necesitaba urgentemente un cambio. Era prácticamente un samurai en buscar de recuperar su imperio. Un hombre, que con mirada nostálgica, veía próximo el final de un nivel que le catapultó a los primeros puestos del ranking. Para alguien quien siempre ha sido regular, es difícil aceptar que todo ha cambiado y que numerosos tenistas le han superado. Esto parece que es lo que le ha ocurrido a Kei Nishikori en este 2019. Los problemas físicos y su irregular nivel le ha hecho ser un jugador que no aparezca en las quinielas de muchos. La realidad era que el jugador nipón no podía competir desde el fondo de la pista contra el big three o los tenistas Next Gen que ya están despuntando en estos últimos tiempos. Además, sus golpes ya no desbordan como antaño y los endemoniados golpes de sus rivales terminaban por pulverizar su debilitada defensa. Ante esta incómoda situación, la consigna era bastante clara: renovarse o morir.

Casi terminada la temporada 2019, probablemente la más pobre de su carrera, Kei Nishikori se insmicuyó en un proceso de reflexión personal, buscando una solución con la cuál poder resurgir en la élite y por qué no, intentar la proeza y poder lograr su clasificación para Londres, algo que tiene muy complicado debido al gran número de jugadores que tiene por delante en la Race. ¿Qué podía cambiar? Tras pensarlo mucho tomó la decisión de separarse de Dante Bottini, con el que mantenía una relación profesional de nueve años, su gran valedor y el hombre que le debe prácticamente todo.

Lo cierto es que la incorporación del argentino a su equipo fue el impulso que necesitó Nishikori para hacerse hueco en este deporte. Con el manual de pelear cada bola en mano, Bottini se enfrentó a la lógica impuesta, e hizo el fondo de la pista, el hábitat natural del bueno de Kei. En un mundo dominado por los jugadores con gran saque y que rápidamente intenta ganar los puntos desde el medio de pista o la red, el tenista nipón ultimaba su ascenso al ranking moviéndose como una mariposa, pero picando en el momento preciso como una abeja, con el que dejaba atónitos a sus rivales.

La irrupción de Nishikori en el panorama tenístico ocurrió en el año 2014, cuando contra todo pronóstico se plantó en la final del US Open, dejando por el camino a jugadores de la talla de Milos Raonic, Stan Wawrinka o Novak Djokovic, venciendo a cada uno de ellos en cinco sets, dejando de manifiesto que al mejor de cinco sets es uno de los jugadores más combativos existentes en el circuito. Tras esta proeza, Nishikori ha conseguido junto a Bottini ganar 12 títulos entre los que destacan los dos títulos en el Conde de Godó (2014 y 2015) y los conseguidos en Tokio (2012 y 2014) delante de todo su público. Además tampoco podemos olvidar esa medalla de bronce conseguida en los Juegos Olímpicos de Río 2014 ante el español Rafael Nadal, en un encuentro lleno de intensidad y también de mucha polémica.

Esta temporada, el jugador nacido en Shimane tan solo ha podido conquistar el título en Brisbane, pero con el paso de los meses ha ido desapareciendo en semifinales y finales. Además de Bottini, en el staff del jugador japonés aparece la figura de Michael Chang que sí continuará de momento al lado de Nishikori, que intentará en los próximos meses volver a esa buena dinámica y a demostrar que aún tiene el talento de sobra para poder estar en la élite tenística.

¿Pensáis que ha acertado Nishikori separándose de Bottini? ¿Conseguirá volver a su mejor nivel?

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