Tsitsipas ya le tose a Aliassime

Primera victoria del griego en seis enfrentamientos ante el canadiense. Stefanos avanza a octavos de final de Shanghái, donde le espera Hurkacz.

Stefanos Tsitsipas debutó con victoria en Shagnghái. Fuente: Getty
Stefanos Tsitsipas debutó con victoria en Shagnghái. Fuente: Getty

Habría que preguntarle a Stefanos Tsitsipas si cambiaría haber perdido hoy a cambio de haber ganado hace tres días en Beijing. Fuera bromas, el griego afrontaba el peor debut posible en el Masters 1000 de Shanghái. No tanto por nombre o ranking, sino por historia personal. Félix Auger-Aliassime, alguien a quien jamás había ganado (0-5), volvía a entrometerse en su camino, aunque hoy nada sería igual. El número 7 del mundo se acabaría imponiendo por fin al canadiense (7-6, 7-6), dedicando un rugido de orgullo y alivio a todo el Qizhong Stadium.

Parecía que Stefanos no quería ni mirarle, no quería encontrarse con él pero, efectivamente, allí estaba. Su bestia negra, un hombre al que nunca había podido derrotar, el jugador que le había ganado siempre, Félix Auger-Aliassime. Don Félix, para él. “Tengo que aceptar que ahora mismo es mejor que yo, todavía me llevará un par de intentos más para derrotarle”, expresó el heleno tras caer por quinta ocasión ante el canadiense en el último torneo de Queen’s. Quizá estuvo demasiado dramático, aunque solo el propio Stefanos conoce el dolor y la frustración que significa llevar un 0-5 de parcial ante un jugador dos años más joven que tú. Hoy el reto era doble al tratar de de su debut en Shanghái, incluso triple, suponiendo la presión que ya traía después de haber caído en la final de Beijing.

El duelo, en cuanto a forma, no escondía sus cartas. Grandes servicios, también grandes restos, pero prevalecían los saques. Las condiciones ultra rápidas invitaban a pegarle todavía más duro a la bola, por lo que sería una guerra de pocas opciones y mucha cabeza. La primera trinchera se abrió con el 4-4 y un 15-40 a favor de Aliassime. Una doble falta del griego ponía sobre la mesa las primeras opciones de break, el enfado de Stefanos era evidente, quien repetía una y otra vez el gesto de señalarse la mente. De nuevo el fantasma de su rival se había instalado en sus neuronas, el miedo a perder ya estaba allí. Dos estacazos con su Wilson salvaron la situación, Tsitsipas respiró, de momento estaba a tiempo de cambiar el desenlace de esta sexta entrega.

Más tarde, con 6-5 para el ateniense, fue su rival quien tuvo el 15-40 en contra, estas ya eran bolas de set. Félix tomó buenos apuntes y con otro gran ejercicio al servicio empujaba la primera manga al tiebreak. Era lo justo después de una hora de partido tan ajustada. El temor de las primeras bolas fue rompiendo el acto, hasta que Aliassime quedó atrapado en una doble falta de la que no supo recuperarse, el tiempo se había agotado. Tsitsipas gestionó a la perfección su pequeña ventaja y, con cuatro puntos consecutivos (7-3), salía vencedor del primer asalto. No lo celebró demasiado, quizá ni se acordaba que era el segundo set que le arañaba a Félix desde agosto de 2015, cuando se enfrentaron en un Grado1 siendo juniors.

No hubo muchos cambios en la reanudación, con ambos contendientes dominando claramente sus servicios, con prisa por llegar a los momentos calientes. No vimos situaciones comprometidas hasta llegar al 5-5, donde Aliassime sufrió una ligera desconexión y a punto estuvo de pagarlo. Dos pelotas de break le hicieron temerse lo peor, pero ambas las zafó. No dudó tanto Stefanos, quien forzó el desempate y luego simplemente repitió sus pasos. Como si no existiera en su cabeza esa maldición ante Félix, el griego se mostró determinante, casi robótico, haciendo gala de un estatus que le cada vez le sienta mejor. Una victoria de las que curten y que le citan con Hubert Hurkacz en los octavos de final del Masters 1000 de Shanghái.

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