La efectividad de la perfección

La tenista japonesa Naomi Osaka se proclamó campeona del WTA Premier de Beijing 2019, al derrotar a Ashleigh Barty en tres sets.

Naomi Osaka. Foto: Getty Images
Naomi Osaka. Foto: Getty Images

El trabajo duro tiene tarde o temprano acaba consiguiendo su recompensa, y las ganas por seguir progresando cada día se erigen en un instrumento de crecimiento profesional y personal. Naomi Osaka es valiente y sabe lo que quiere; es por ello por lo que en este 2019 donde comenzó como cohete ganando el Open de Australia quiere acabarlo de la misma manera como la empezó.

Con gran capacidad para imprimir todo tipo de efectos a la bola, un buen saque y un juego fresco y alegre, Osaka agrada al espectador, completando su tenis con una actitud siempre combativa. La confianza adquirida en el tramo final del 2019 con victorias en Osaka y hoy en Beijing le han dotado del aplomo suficiente como para plantarse intentar volver a meterse de lleno en la pelea por el número uno del mundo.

Nunca es sencillo jugar una final y hacerlo ante la número uno del mundo. Cansancio físico y mental, presión añadida por tener que buscar puntos y buenas sensaciones con que acabar el año, y para colmo el intentar dar la sorpresa. Pero finalmente hoy pudo salir victoriosa y vencer por 3-6, 6-3 y 6-2. Logró sacar adelante el partido la japonesa, con más corazón que cabeza. Tras una primera mitad de año estelar, Osaka dio un paso atrás en rendimiento y resultados en la gira de tierra batida y pasto, por lo que quiere redimirse en este último tramo de temporada.

No se puede jugar bien siempre, pero sí se ha de saber ganar en todas circunstancias. Naomi es una jugadora en proceso de maduración, y está dando señales de poder conseguir grandes logros en los próximos años. No está en el mejor momento de la temporada, pero tiene argumentos para seguir ganando partidos. Ante Ashleigh Barty no comenzó nada mal, llegando a gozar de hasta dos bolas de break, de las cuales no aprovechó ninguna. Esto le pasó factura al servicio, ya que lo cedió en una ocasión, entregando el set a una muy motivada Barty. La australiana se mostró incomensurables en los momentos importantes, y adquirió una gran confianza.

Tuvo sus opciones Barty, de tomar ventaja en la segunda manga, lo que habría podido dinamitar las esperanzas de remontada de Osaka. Sin embargo, la japonesa subió un poco su nivel y además de mostrarse sólida con su saque, se mostró muy ofensiva al resto, rompiéndole el saque de Barty. Fue un golpe duro para la australiana, que vio cómo en detalles se le escapaba el set.

Aún y así, Barty continuó creyendo en la victoria y no le perdió la cara al partido. El parcial definitivo fue un duelo de tú a tú, en el que se vieron los mejores momentos de tenis del partido. Osaka tuvo la humildad para batallar hasta la extenuación y recogió sus frutos con dos breaks de manera consecutiva que provocaron que el partido finalizase y finalmente pudiera sumar su tercer título de la temporada. Habrá que tenerla en cuenta para la WTA Finals de Shenzhen.

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