El error de Moscarella, contado por sus protagonistas

Pedro Sousa y su entrenador, Rubén Ramírez Hidalgo, nos cuentan cómo vivieron el incidente con el juez italiano. “Un error muy grave, se ha arruinado la carrera”.

Gianluca Moscarella, uno de los protagonistas del mes. Fuente: Getty
Gianluca Moscarella, uno de los protagonistas del mes. Fuente: Getty

La escena nos lleva al Challenger de Florencia, concretamente, a la primera ronda. En una de las pistas más pequeñas del torneo, sin apenas público en las gradas, se enfrentan Pedro Sousa (número 124 del ranking) y Enrico Dalla Valle (número 442 del mundo). El partido, que lo acabará ganando el tenista portugués (7-5, 4-6, 6-4) tendrá, sin embargo, otro protagonista. Gianluca Moscarella, uno de los jueces de silla más laureados del circuito, echa a perder toda una carrera en la élite tras una serie de acontecimientos que todavía nos cuesta creer. Las constantes instrucciones al jugador luso y las palabras obscenas a una recogepelotas incendian las redes y nos obligan a buscar la versión de quienes lo vivieron desde la primera fila.

Pedro Sousa, tras una semana cargada de focos, explica a Punto de Break la resaca del suceso. “Sin duda alguna, fue una situación diferente a las que estoy acostumbrado. No hay mucho que añadir, ya todos hablaron sobre el tema. Quedó todo grabado y es evidente que el juez la cagó. Yo estaba con la toalla en la cabeza, estaba siendo un partido duro y me sentía un poco quemado, cuando de repente veo que se acerca y me empieza a hablar. Sabía que había un micrófono, pero él comienza a decirme que me preocupe de jugar, que él se encarga de mirar las pelotas. Nunca pensé que tuviera una repercusión tan grande como luego ha tenido. De hecho, cuando terminó el partido me fui, se quedó todo ahí, le dije al supervisor que para mí el asunto estaba cerrado. Luego encendí el móvil y lo tenía hasta arriba de mensajes”, relata el de Lisboa.

Su entrenador, Rubén Ramírez Hidalgo, que se hallaba a escasos metros de la escena, también nos da su punto de vista. “Yo estaba detrás y lo escuché todo perfectamente. Me pareció muy extraño que le estuviera hablando de esa forma, como si intentara animarlo. Conozco a Gianluca, siempre me saluda por el club, recuerdo que ese mismo día me había dicho: “¿Qué haces por aquí? ¿Juegas el torneo? ¡Seguro que si lo juegas te lo llevas!”. Siempre nos hemos llevado bien, es un juez muy peculiar, una persona muy lanzada, le conozco desde hace muchos años y es alguien que se lleva bien con casi todos. Le gusta ser protagonista, pero esta vez ha cometido un error. Un error muy grave”, afirma el alicantino.

Una noticia que, de haber ocurrido hace un par de años, jamás hubiera trascendido. “Pedro sabía que había micrófonos, pero Moscarella apagó el suyo y se olvidó del otro, el de la cámaras del livescore”, subraya Ramírez Hidalgo. “En un partido normal, si pasa algo con el jugador, lo que suelen hacer es apagarlo y decírtelo directamente a ti, porque está la pista llena y hay micros por todas partes. Hace dos años, en este tipo de torneos solamente había imagen, sin audio. Quizá no esté acostumbrado a arbitrar en Challengers. Hay un momento en el que Pedro le empieza a cambiar de tema, pero él no se enteraba”, manifiesta.

Gianluca Moscarella, una de las siete chapas de oro que actualmente rigen el circuito masculino, la máxima categoría a la que un juez puede aspirar. Un galardón que solamente les obliga a arbitrar un torneo Challenger por temporada. En el caso del italiano, eligió Florencia. “Se ha arruinado la carrera, llama la atención porque era un tipo que jamás se había metido en problemas”, insiste el técnico español. “Encima muchas de las cosas que le dijo a Pedro llevaban razón, se nota que el tipo entiende de tenis. Es un cachondo, en el buen sentido de la palabra, el típico que vacila a todo el mundo, siempre está con la broma. Si me lo hubiera dicho a mí no me hubiera molestado, porque sé como es. Es un juez particular, divertido, pero aquí se pasó de rosca”.

Tras los casos de Lahyani y Steiner, ahora es Moscarella el que recibe su castigo, confirmando que no está siendo una época tranquila para ser juez de silla. Para Pedro, sin embargo, fue la primera vez que le pasó algo de este calibre. “Alguna vez tuve algo, pero muy lejos de algo así. Te suelen decir lo típico, que te calmes un poco, nada que ver con esto. Si te llevas bien con ellos, a veces hasta te perdonan un poquito, hacen la vista gorda en según qué cosas, pero un coaching así jamás me había pasado. Realmente, no sentí que él me estuviera animando, solo estaba haciéndose el gracioso. Mi rival se había ido al baño casi 7 minutos y él empezó a hablar… pero habló demasiado. Para mí fue muy incómodo, ni siquiera sabía qué decir”, resume el actual 115 del mundo.

De momento, Moscarella ha quedado suspendido provisionalmente del circuito ATP por estos acontecimientos, pero también por sus provocaciones y palabras obscenas hacia una recogepelotas menor de edad. Hechos lamentables sobre los que Pedro y Rubén no quisieron opinar, apartando las cuestiones que tienen que ver con el tenis y las que no. Un personaje chistoso, un micrófono abierto y una era en la que nada escapa al ojo de internet. Tres factores confluyentes que parecen haber fulminado al italiano de su labor en la élite.

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