Arantxa Parra: “No creo que tardemos mucho en ser un WTA”

La directora adjunta del BBVA Open Ciudad de Valencia asume el mando en su cuarta edición. “Estamos gestionando muy bien la ausencia de Anabel”.

Arantxa Parra posa en la entrevista desde el Club de Tenis Valencia. Fuente: Fernando Murciego
Arantxa Parra posa en la entrevista desde el Club de Tenis Valencia. Fuente: Fernando Murciego

La temporada 2019 va encaminada a ser una de las más importantes en la trayectoria de Arantxa Parra (Valencia, 1982). Una carrera a la que puso punto y final en el pasado Mutua Madrid Open después de 19 años de profesional, aunque el tenis todavía sigue formando parte de su día a día. A su trabajo en la RFET, organizando cada paso de los equipos de Copa Davis y FedCup, se le unió hace unos meses el de entrenadora de Jil Teichmann, labor que comparte con su buen amigo Beto Martín. Pero todo esto no era suficiente. Esta semana, con la ausencia de Anabel Medina (inmersa en la gira asiática con Garbiñe Muguruza), la valenciana se pone al frente de la cuarta edición del BBVA Open Ciudad de Valencia como directora adjunta, torneo que emitiá Eurosport en exclusiva a partir de cuartos de final. Una mujer entregada a este deporte y que, además, es un encanto en cada entrevista que ofrece.

Arantxa, vaya año este 2019.

La verdad es que sí. Me ha surgido un trabajo nuevo con el que no contaba a finales del año pasado, entrenadora. Me motivó mucho la propuesta y hasta el momento me está encantando, estoy muy ilusionada con la jugadora.

Y hace una semana, otro trabajo más.

Sí, con éste también estoy muy ilusionada. Obviamente, lo hago por mi compromiso con el club, con el tenis y con la ciudad. Por supuesto, también por Anabel y la amistad que tengo con ella. Sin duda alguna, es uno de los mejores años que recuerdo, estoy disfrutando de todos los momentos.

Y eso que también es el año de tu retirada.

Fue en el momento que yo quería y de la mejor forma posible. No veo ningún pero a nada de lo que me está pasando este año. Además también sigo en la FedCup, en la Copa Davis, con formato nuevo…esperemos que vaya todo genial.

Eres un poco culpable de las tasas de paro del país…

Estoy acaparando el mercado, sí (risas). La suerte que tengo es que lo estoy sabiendo combinar muy bien. Parece que es mi año de suerte.

¿Cuál es tu función esta semana?

Mi función es ejercer de contacto con los responsables federativos, con las jugadoras, que prácticamente las conozco a todas, y de enlace con el club también. Creo que estamos gestionando muy bien la ausencia de Anabel, desde el momento en que se supo, todo el equipo reaccionó de una manera muy profesional. Está saliendo todo genial.

La otra opción era traer a Garbiñe a disputar el torneo.

Ese detalle se nos ha escapado, hubiera sido mucho mejor (risas).

¿Y qué tal los dos primeros días?

Está funcionando muy bien, además Anabel está súper pendiente, estamos en contacto constante. Aparte, ya habíamos trabajado anteriormente para que yo conociera todo el torneo a la perfección, cada detalle. La organización tiene una experiencia brutal de los últimos años y el club es la cuna de muchos eventos de tenis.

Todos dicen que este es un torneo especial, ¿por qué?

La gente. El trato que se le da a las jugadoras y todo aquel que viene es muy especial, como tú dices. Se les intenta dar todo el cariño del mundo. Sabemos que la gente viene de estar viajando todo el año, sin estar en casa, así que lo que buscamos es precisamente esto, que se sientan como en casa. Yo que he viajado a muchos torneos en el extranjero, cuando me hacían sentir a gusto, se agradecía un montón.

Este año volvéis a ser un ITF W60+H, ¿no hubo opción de dar el salto?

La idea es ir creciendo, esa es la ilusión de todos, hasta que algún día se pueda organizar un WTA. Tanto el club como en la organización está preparado, no tenemos prisa pero sí tenemos ganas de crecer.

¿Cuántos escalones os quedan?

Por encima todavía tenemos los torneos 80K y luego ya los 125K, así que estamos cerca. Aparte del dinero, que es una parte importante aunque ya contamos con el apoyo de grandes patrocinadores e instituciones, no creo que nos falte nada. Por mi parte y, por lo que me cuentan las jugadoras, esto ya podría ser un WTA. Poquito a poco hay que ir creyendo que se puede hacer, aunque todos lo creemos. Un torneo WTA es algo muy importante, nos gustaría que fuese referente, así que solo falta ir ganando esa experiencia. No creo que tardemos mucho, somos optimistas.

Lo que no falla nunca es el cuadro, con esa mezcla de veteranas y gente de la casa.

Es uno de los principales objetivos del torneo, dar una oportunidad a las jóvenes que quieren ser profesionales, además de apoyar al tenis femenino. Este año tenemos de WC a Sara (Errani), que no es joven pero es una fenómena. Luego tenemos a tres jóvenes con muy buena proyección como Eva Guerrero (1999), Helene Pellicano (2002) y Claudia Hoste (1998). Son chicas que tienen buen nivel y se han ganado pelear con las que ya están ahí arriba.

Y vuelve Bolsova, subcampeona en 2018.

Si vuelve es porque le gustó el torneo. Ali podría haber elegido irse a Asia pero ha preferido estar aquí con nosotros, para el torneo es un privilegio. Además viene de un año muy bueno, se ha metido en el top100 e hizo octavos de final en Roland Garros. Nosotros estamos encantados de tenerla en Valencia.

Tu carrera fue brillante, pero la transición desde tu retirada está siendo de matrícula de honor.

Todavía cuando me ven se piensan que he venido a jugar (risas). Pero no, ahora estoy en el otro lado. Me gusta seguir vinculada al mundo del tenis, creo que es donde más puedo ayudar y aportar por todo lo que he vivido. Me encanta que esta sea la transición, todo muy poco a poco, pero sin llegar nunca a desvincularse del todo.

Podías haberte despedido jugando aquí el dobles.

No porque no estoy en forma, hay que dejar hueco, que ya hemos ocupado bastante (risas).

Donde hay un hueco importante es en la categorías de dobles femenino y dobles mixto. Cuando se vaya María José Martínez… ¿qué hacemos?

Carla y Garbiñe se apuntaron a algunos torneos al doble pero no terminó de cuajar. Lo importante es jugar semanas seguidas para coger el nivel, pero eso se ha vuelto muy difícil. Es una pena, creo que es un buen momento para jugar el dobles, ahora mismo no hay parejas súper sólidas que se dediquen a ello y quien apueste podría lograr grandes cosas. No tiene por qué ser una doblista pura, vale con una singlista que se dedique y se comprometa también en el dobles, pero lo difícil es mantener una pareja y ganar solidez con ella. Lo principal es que haya compromiso, si no es imposible.

Ahora lo más cercano que tienes a una pareja es Jil Teichmann, jugadora a la que entrenas desde esta temporada. ¿Cómo surgió todo?

Tenía contacto con ella porque jugamos por equipos en el Real Club Tenis Barcelona. Justo ahí me pidió que me sentara con ella en la silla para un partido. Me senté, le di dos consejitos y ahí se quedó todo nuestro contacto.

¿Y ganó?

Ganó el partido, incluso pegó un 6-0 en el primer set, ¡una maravilla!

Con un comienzo así, estaba claro.

Fue un detalle sin importancia (sonríe). La cosa es que a partir de ahí me llamó su mánager para ver si estaba interesada en viajar con ella en las semanas que Beto (Martín) no pudiera, unas diez semanas, y la verdad es que me hizo mucha ilusión.

¿No te echó para atrás el volver a viajar?

Sí, pero hubo un momento que pensé que estaría muchos meses en casa y me asusté, tenía cuatro meses por delante y no me terminaba de convencer. Viajar un poquito no me sentaría mal, después de tantos años seguro que lo hubiera echado de menos. Ahora ya no me muevo tanto, pero me encanta viajar.

Lo que sea, pero dentro del tenis. Lo tuyo es amor eterno por este deporte.

Es así. Siempre supe que, después de retirarme, mi futuro iba a estar vinculado a este deporte, pero no en las pistas. Por eso jamás me había planteado el tema de ser entrenadora, aunque bueno, si me dicen de estar cada día en pista… eso sí me hubiera costado. En mi caso, al ser solo unas semanas, le dije que sí inmediatamente. En la Davis y FedCup me encargo de organizar, que también me encanta.

Y de no haber aparecido el tenis, ¿qué hubiera sido de tu vida?

Me hubiera encantado ser cantante

Ya tengo titular.

No, no. Ni se te ocurra.

¿Pero se te da bien?

¡Qué va, si canto fatal! (risas). Pero me habría encantado.

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