Estados Unidos, a la espera del equipo completo

Tommy Paul, Michael Mmoh y Noah Rubin, tres menores de 23 años, explican cómo las lesiones han afectado y madurado sus jóvenes carreras.

Paul, Rubin y Mmoh, tres hombres atacados por las lesiones
Paul, Rubin y Mmoh, tres hombres atacados por las lesiones

Hace tiempo que el mundo de tenis empezó a ver la proyección con la que venía la nueva cantera estadounidense masculina. Hoy ya sabemos que el nuevo Roddick todavía no está entre nosotros, pero sí disfrutamos de varios yankees inmersos dentro del top60 capaces de luchar por títulos cada temporada. Nombres como Taylor Fritz (21), Frances Tiafoe (21) o Reilly Opelka (22) ya no suenan extraños, pero son solo el principio de una larga lista que todavía no está completa.

Tennis.com, una de las webs internacionales que mejor tratan este deporte, reunió esta semana a Tommy Paul (22), Michael Mmoh (21) y Noah Rubin (23) para dar luz a sus historias, todas ellas malogradas debido a las lesiones. Seguramente estos apellidos tampoco les resulten desconocidos, pero llama la atención que a estas alturas de la película no les veamos convivir holgadamente dentro del 50. ¿Qué fue lo que pasó? Lesiones, ese obstáculo que nunca reparte justicia por igual.

Empecemos hablando de Paul, actual número 88 del mundo y campeón hace un par de semanas en New Haven, donde levantó el tercer Challenger de su carrera. Una alegría que llegaba después de varios meses entre dudas. “Estar sano ha sido excelente para mí. Estuve casi todo el año sin sentir ninguna lesión ni nada parecido. Me tomé los dos primeros dos meses del año libre después de Australia y, desde entonces, todo lo que ha llegado ha sido realmente positivo”, explica el de Nueva Jersey.

En cuanto a Mmoh, número 168 del ranking esta semana, a punto estuvo de tener la misma suerte este pasado domingo, donde cedió en la final del Challenger de Cary, aunque la derrota se ve de distinta manera cuando uno valora lo que significa estar en pista. “Fue muy difícil aceptar mi última lesión del mes de enero, realmente pensaba que venía de firmar una gran temporada el curso anterior”, recuerdo el nacido en Riad, quien terminó 2018 dentro de los cien mejores. “Pensé y veía que por fin estaba avanzando, empezaba a pisar los cuadros finales de los Grand Slams y en los eventos principales de los ATP. Recuerdo estar dentro de los cuadros finales del Open de Australia, Delray Beach y Nueva York pero no poder jugar estos torneos debido a mi hombro. Sentí que estaba tan cerca de lograr ese paso, había hecho bien todo el trabajo, mi juego estaba ahí, también los resultaos, hasta que apareció esa lesión”, subraya con dolor.

Michael no pudo volver a competir hasta la Qualy de Roland Garros, pero no fue fácil. “Regresar fue definitivamente muy complicado. Me pasé tres meses viendo solo a gente competir y ganar, sin quererlo te relajas en casa sin hacer nada. Además, tampoco puedes entrenar, así que durante ese tiempo no mejoras. Simplemente haces rehabilitación, o ejercicios, pero en realidad no estás trabajando tu tenis, así que cuando regresar sientes que estás un poco oxidado. Se puede perder un partido por estar oxidado y, de repente, notas que tu confianza se ve afectada. Es algo muy complicado”, señala.

“No solo significa perder esos largos períodos de cuatro o seis meses, sino que es un tiempo en el que tampoco estás jugando”, añade Noah Rubin desde la experiencia. “Tu impulso desaparece, entones lo vuelves a construir, pero cuanto notas que estás listo de nuevo, vuelves a caer lesionado. Tu ranking se desploma, empiezas a perder dinero, llegas a sentir que ya no eres parte del deporte. Debes encontrar motivación en otros aspectos, ocuparte de cosas que antes no tenías la oportunidad de cuidar. Por ejemplo, si la lesión es en la parte superior del cuerpo, asegúrate de que tus piernas estén en la mejor forma posible”, confiesa el número 175 del mundo, obligado en varias temporadas a sufrir parones por dolor.

“La gente debe darse cuenta de lo brutal que es el mundo del tenis, todos sufrimos auténticas palizas. Si ves un partido de tenis en una pista rápida puedes ver cómo nos deslizamos, sí, en pista rápida. Se supone que no debemos deslizarnos sobre una superficie así, sobre todo pensando que luego hay una temporada de once meses”, manifiesta el de Long Island, quien encontró en su blog Behind the Racquet una salida para contar todas estas historias desde dentro del vestuario.

Castigados por el azar, pero motivados por sus compañeros. El hecho de ver que algunas compatriotas de generación ya pelean en el top50 y se visten de campeones les ayuda para no perder la fe. “Para nosotros, en este momento es como si ellos ya estuvieran en el nivel más alto posible. Tanto Reilly, Taylor como Frances están a un nivel un poco diferente ahora al de Mmoh o el mío”, advierte Paul, el que mejor ranking tiene de los tres. “Creo que estamos luchando por llegar a ese lugar, por acercarnos donde están ellos. De momento estoy feliz por vernos sanos nuevamente y jugando de manera continua”.

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