Lorenzi: "Antes del partido ante Wawrinka pensaba que no me podía levantar de la cama"

El italiano se sienta con Punto de Break para repasar, entre otros temas, sus éxitos en Challengers, sus mágicas semanas en Nueva York y el futuro del tenis italiano

Paolo Lorenzi durante su debut en Sevilla. Fuente: Copa Sevilla / Miguel Pérez
Paolo Lorenzi durante su debut en Sevilla. Fuente: Copa Sevilla / Miguel Pérez

No solo Roger Federer aguanta en el circuito ATP a sus 38 años. Paolo Lorenzi los cumplirá en diciembre de este año y sigue dando guerra como una de esas leyendas del tenis underground, un jugador pura simpatía que a base de años como 'picapedrero' se ha forjado una carrera espectacular. El tenista italiano es una de las mayores personalidades a nivel de Challenger, siendo el segundo jugador con más victorias en la categoría, y todos esos años de sacrificio se vieron recompensados cuando en 2016 se alzó en Kitzbühel con su primer título ATP.

Luego vino su primera segunda semana de Grand Slam, en Nueva York, mientras se hacía un nombre en el circuito. Hasta 2019, son casi dos décadas de carrera en las que el italiano ha pasado por todos los estadios del planeta posibles. Eso sí, si algo se mantiene, como decía antes, es su calidez, su predisposición a repasar su trayectoria e incluso momentos de risas en un marco incomparable: el de Sevilla. Con las miras puestas en un gran resultado que le catapulte de vuelta al top-100, Paolo Lorenzi charló con Punto de Break sobre muchos aspectos, y todos muy interesantes.

CN: ¿Por qué y cómo empieza Paolo Lorenzi a jugar al tenis?

PL: Empecé a jugar al tenis por circunstancias normales, creo que como casi todos: tengo un hermano más grande, 3 años mayor que yo, que jugaba al tenis y hacía natación. Yo empecé también a hacer ambas, pero más tarde él paró de hacer natación y se dedicó exclusivamente al tenis así que yo hice lo mismo. Así empecé a jugar a este deporte.

¿Cómo fueron esos inicios en Italia? ¿Te considerabas de los mejores juniors de tu país o te costó un poco más?

Creo que hasta los 16 años estaba en el top-10 de los jugadores de mi edad, más o menos, pero no era uno de los mejores. Había muchos jugadores de mi edad que es que jugaban muy bien: por ejemplo, teníamos a (Potito) Starace, (Filippo) Volandri, (Francesco) Aldi.

¿Tuviste algún ídolo o referente al empezar tu carrera?

Sí, cuando yo era pequeño mi hermano animaba a Edberg y yo animaba a Becker.

O sea, que teníais una buena rivalidad los dos ahí.

Sí, había mucha rivalidad, cuando estás con tu hermano es normal. Veíamos los partidos entre ambos por la tele y nos enfrentábamos (risas).

Al final te has forjado una gran carrera en Challengers, muy larga. No sé si recuerdas tu primera victoria en esa categoría.

La recuerdo, la recuerdo. Mi primera victoria fue en Trani ante Carlos Cuadrado, en el año 2003, en tres sets si no recuerdo mal.

Hace ya 16 años de eso. Sin embargo, a pesar de una dilatadísima carrera a nivel Challenger, no entras al top-100 hasta que cumples 27 años, de forma algo tardía. ¿Por qué?

Creo que para mí las cosas iban un poco más tarde de lo normal. Estuve muchos años en una posición que variaba del 160 al 250 del ranking, pero me costaba muchísimo acercarme al top-100. A finales de mis 26 años cambié de entrenador, cambié de preparador físico y todo fue mucho mejor. Empecé el año 200 y acabé 83.

21 títulos. Eres una de las leyendas de esta categoría. ¿Cómo crees que ha evolucionado el circuito Challenger desde que empezaste hasta estos días?

Creo que ahora el nivel está más alto que antes. Ahora sabes de antemano que todos los partidos van a ser muy duros, recuerdo que antes la primera o la segunda ronda resultaban un poquito más fácil. Ahora el nivel está mucho más alto, tanto si eres 150 y tienes que enfrentarte al 400 del mundo, como si eres 150 y tienes la oportunidad de enfrentarte al 20 del mundo.

Creo que al final hay muy poca diferencia, todo está mucho más parejo en el circuito: si tú un día no juegas bien, creo que puedes perder contra cualquiera.

Además de esos 21 títulos, eres uno de los dos jugadores en alcanzar 400 victorias en Challengers, solo por detrás de Rubén Ramírez-Hidalgo.

Sí, sí, me falta todavía Rubén (risas).

¿Piensas en alcanzarlo?

Es normal que quiera intentar superarlo, pero él tiene más de 20 partidos más que yo, eso no es fácil. 20 partidos son muy duros. Además, si tú puedes ganar más y llegar más lejos, lo importante es tener oportunidades en el circuito ATP.

Seguimos con la categoría Challenger. Si pierdes en primera ronda de previa de un Grand Slam, te llevas un prize money mayor que si ganas un Challenger. ¿Tiene que hacer algo el tenis para cambiar esta distribución?

Tenemos un problema con los Grand Slams porque lo que va para los jugadores, sí, parece mucho, pero es muy poco. Al final lo que llega a los jugadores de todo lo que ganan estos torneos es menos del 8%, me parece muy poco. Además, toda la gente piensa que ganas mucho dinero, pero al final cuando viajas tienes que pagar por entrenador, preparador físico… debes pagar todo, para todos. Tienes muchos gastos. Muchas veces no se sabe lo duro que es.

En los Challengers yo empecé hace en torno a quince o veinte años, y el prize money era prácticamente el mismo que ahora. Subió en los últimos años, algunos torneos de 25 a 50 mil, pero antes también había algunos 50 mil. Creo que es muy poco, tú ahora haces una primera ronda y ganas 500 dólares, menos impuestos, entrenador, fisio… es imposible ganar dinero en los Challengers. La ATP tiene que intentar hacer algo, entiendo que no es fácil, pero tenemos que intentar hacer algo para ayudar.

¿De verdad se escucha en el vestuario esa voz de cambio? ¿De verdad se ha dicho alguna vez, “oye, vamos a reunirnos y a cambiar las cosas"?

Es normal que por lo menos estemos intentando cambiar algo. No es fácil, porque los torneos siempre tienen nuestro dinero y es muy difícil sacárselo a ellos. Lo que es raro es que nosotros no sabemos dónde va ese dinero; si fuesen un poquito más transparentes sería mucho más fácil buscar una solución, eso seguro.

¿Nunca pensaste en unirte al Consejo de Jugadores?

Lo pensé un poco el año pasado, eh, pero al final me lesioné y estuve un poco fuera del circuito, y si no estás al menos en el top-100 es duro porque las reuniones se dan en los torneos más grandes. Si tú no juegas los torneos más grandes, no puedes estar ahí y no puedes solucionar nada.

Volvamos a repasar tu carrera. Después de establecerte en el top-100, en 2017 tienes tu gran año tenístico. Venías de ganar Kitzbühel el año anterior, tu primer título, pero aquí haces final en Quito, en Umag, y alcanzas los octavos del Us Open. ¿Qué significó para ti ese año y, sobre todo, el hecho de subir un escalón más en Grand Slam?

Para mí fue increíble, porque por primera vez llegué a la segunda semana de un Grand Slam y ese era uno de los objetivos que siempre había tenido, ya que normalmente no jugaba bien en los Grand Slams. De esas dos finales, en una tuve match point para ganarla, en Quito, pero creo que fue un año increíble, cerré top-50, solo me dediqué a jugar ATP y torneos grandes, impresionante.

En aquel momento fuiste el tenista más veterano en llegar a segunda semana de un Grand Slam. Imagino que fue una motivación para ti.

Nunca pienso en la edad que tengo. Cuando entro a la cancha siempre intento dar el máximo, entrenar lo máximo que puedo… ahora que tengo una edad quizás no es tan fácil como antes, es normal, todo cansa un poquito más, los viajes cansan un poquito más, pero la motivación no me falta.

Voy a irme un poco atrás. 2011. Foro Itálico.

Set arriba contra Rafa.

Sí, set arriba contra Rafa. ¿En ese momento se te pasa por la cabeza el decir: “voy a ganarle a Nadal”?

Ese fue uno de los primeros partidos realmente buenos que jugué. En ese momento… yo me divertía. Solo eso. Todo me iba muy bien, estaba luchando y no estaba pensando: “uf, estoy contra Nadal, ahora me pasa esto, ahora me pasa aquello”, solo me dejaba llevar con toda la gente. El día anterior le gané a Bellucci, que estaba 21 o 22 del mundo. Jugar en Roma, el torneo que iba a ver cuando era pequeño como espectador, era increíble. Solo puedo tener un recuerdo buenísimo de ese partido, fue una locura.

Luego te vengaste de Nadal en dobles, en 2012, ganando el título en Viña del Mar.

No es una revancha, no es lo mismo… pero fui muy feliz. Creo que aquel día para Rafa fue un poquito duro porque perdió la final de singles y luego la de dobles. Lo bueno de todo es que, al final, en mi habitación tengo una foto en la que yo salgo con un trofeo más grande que el que tiene Rafa. Esto no es tan fácil, eh; el 90% de las veces Rafa es quien tiene el trofeo más grande, y por una vez yo puedo decir que tengo el que es más grande que él (risas).

Jugaste ahí contra Rafa; también contra Djokovic y Federer. El Big-3, los mejores de la historia. ¿Cuál es el más difícil de los tres?

En realidad… es que con Rafa hice dos buenos partidos en tierra batida y luego me mató en cancha dura (risas). Djokovic, jugué contra él dos veces en Grand Slam en una época en la que él lo ganaba todo, jugaba increíble, llegaba a los octavos perdiendo siete juegos en la primera semana y no cedía un set hasta llegar a las semifinales. Y Roger, jugué contra él… en Wimbledon. El peor sitio posible. Los tres fueron durísimos, aunque lo que más me gustó es que con Rafa al menos las dos veces en arcilla le hice partido.

Volvamos a este año. Estas ahí, a medio camino entre Challengers y ATP de nuevo, pero durante el Us Open todo el mundo ha vuelto a hablar de Paolo Lorenzi. En primera ronda, 4 horas y 27 minutos; en segunda ronda, 4 horas y 40 minutos. ¿Cómo, con 37 años, aguanta ese cuerpo todo ese desgaste?

Ah, eso fue increíble porque después de estar 4 horas y 47 minutos en pista tuve que jugar justo al día siguiente contra Wawrinka ya que había llovido y las jornadas se habían retrasado. Yo pensaba que no me podía levantar de la cama (risas). Al final me encontré bastante bien, jugué casi 3 horas… no lo pensaba, no pensaba en todas las horas acumuladas. Mi preparador físico también me hizo un entrenamiento increíble, y debo de admitir que tengo suerte porque en la mayoría de las veces, mi físico me acompaña.

Hay que hablar del momento del tenis italiano. Fognini lleva mucho tiempo entre los mejores, Berrettini ha hecho semifinales en Nueva York, y lo que se viene por delante con los Musetti, Zeppieri… ¿qué ha hecho Italia para sacar tantísimos jugadores con tan buena pinta?

Yo ya lo decía hace 3 o 4 años: el tenis italiano iba a tener un momento increíble. Ahora solo está empezando, creo que la semi de Berrettini es solo un comienzo. El objetivo de todo este proceso es que, cuando las Finales ATP lleguen a Turín, poder meter ahí no solo uno, si no dos o tres tenistas italianos. Berrettini es increíble, Sinner también…

Te iba a preguntar por él, pero por separado, porque es que el chaval lo merece. Vaya año…

Con Sinner tengo mucha relación, porque entrenamos en la misma academia y, de hecho, entrenamos juntos todos los días allí en Nueva York. Nada, está jugando increíble, a la edad que tiene… es muy muy bueno. También he entrenado muchas veces con Musetti, y no me olvido de Sonego, top-50 con 22 años. Fognini también está 12. Creo que el tenis italiano en los próximos años va a estar… fíjate, espero que esté mejor que en la época en la que teníamos a Panatta y a Barazutti. Quiero destacar que en esta generación tenemos a jugadores que son muy buenos más allá del tenis. Berrettini y Sinner son muy buenas personas, y eso es importantísimo.

No me quiero olvidar tampoco del trabajo de la Federación, con tantos torneos y Challengers en tu país.

Sí, creo que es importante destacar que desde hace muchos años tenemos bastantes torneos Challengers en Italia. También espero que gente como Seppi o yo podamos ser un ejemplo para los jóvenes, que podamos de alguna forma marcar el camino para ellos.

Por último, ¿cuáles son tus objetivos a corto y medio plazo? No se piensa en la retirada aún, ¿no?

En estos últimos 2 o 3 años siempre me he dicho a mí mismo que lo miraría todo a finales de 2020. Ahora mismo aún tengo mucha motivación. Lo más importante es no tener lesiones y que, tras levantarte, aún te sientas con ganas de jugar. Ni miro ni voy a mirar el ranking: si tú estás 200, 150, 80, da igual, lo importante es tener ganas de jugar. Por un lado es normal que quiera volver al top-100, ahora estoy #116 y al final el objetivo siempre es estar delante para jugar los torneos más grandes, es normal, pero no es fácil porque todos los partidos son muy duros.

Por último, la tanda de preguntas cortas para conocer mejor a Paolo:

Un equipo: Fiorentina

Un torneo: Roma

Una victoria: Kitzbühel, en general.

Un amigo en el circuito: Enrico Becuzzi.

Si no fueses tenista, serías: médico deportivo.

¿Ganar un Grand Slam o ganar la medalla de oro en los JJOO?: Ha! Esta es buena. Grand Slam.

¿Cuál de todos? Nueva York.

Una manía: siempre la misma ducha.

Un sueño: ganar un Grand Slam.

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