García-López: "El nivel de los Challengers es muy bueno, cualquiera puede ganarte"

Punto de Break entrevista al tenista manchego, que detalla su amplísima carrera, la situación actual del circuito y su futuro a corto y medio plazo

Guillermo García-López. Fuente: Getty
Guillermo García-López. Fuente: Getty

Guillermo García-López (La Roda, Albacete, 4 de junio de 1983) ha sido una de las caras conocidas del tenis español durante más de una década. Ha encarnado la figura de jugador infalible, del poseedor de una carrera tremendamente sólida, con apariciones variadas en torneos de todas las categorías y con picos de gran tenis. Sin embargo, reducir meramente a esa categoría a un cinco veces ganador ATP, victorioso ante múltiples números uno y alguien que tiene una trayectoria de más de quince años en las posiciones nobles del ranking estaría lejos de hacerle méritos.

Guille vuelve a Sevilla 16 años después en busca de puntos, sensaciones y victorias que lo vuelvan a acercar al top-100. Camina por los pasillos del Real Club de Tenis Betis, recuerda pisar el tercer torneo más grande de España cuando solo era un chaval, y nos atiende con calidez, un trato exquisito y trasladando su poso y compostura en la pista a las distancias cortas. El mismo tipo que ha dejado el pabellón español bien alto durante toda una vida atiende a Punto De Break para rememorar toda una carrera tenística y dar su opinión sobre muchos aspectos relativos a la situación actual del circuito.

CN: ¿Por qué empieza a jugar García-López al tenis?

GGL: Todo viene a raíz de mi padre. Él es quien me introduce en el mundo del tenis, pues se dedicaba (entre comillas) al tenis. Yo me iba con él los fines de semana al Club de Tenis Albacete, de pequeño, y poco a poco esos fines de semana, esos continuos viajes de La Roda a Albacete con mi padre me aficionan al tenis. Eso fue la introducción, pero más adelante, al ser él entrenador nacional, él es quien me enseña desde los 6-7 años hasta los 12 y medio. Ahí yo me voy para Barcelona, me proclamo subcampeón Alevín de España y me marcho al Club Deportivo Bonasport. La figura estandarte de ese club era Manolo Orantes y ahí fue cuando me desvinculé de mis “orígenes tenísticos”.

Compartes época con gente como Verdasco, Feliciano, Ferrer… no sé si esa camada te añade más presión desde el principio.

Recuerdo que de mi misma generación el mejor de todos era Carlos Cuadrado. Carlos era campeón de España de todas las categorías y era el que nos pegaba unos buenos repasos a todos (risas). Luego fue campeón de Roland Garros junior, pero por las circunstancias no pudo pasar más allá del 200 del mundo (su mejor posición fue #222). De mi misma generación, que nos hayamos metido en el top-100 y hayamos tenido una carrera buena a nivel profesional hemos estado Verdasco y yo. También de un año o dos años más están Tommy Robredo, David Ferrer, Feliciano López y luego gente quizás un poco más joven como Andújar, Ramos o el propio Nadal. Hay una generación metida en un círculo de 5 o 6 años en los que hemos coincidido en el circuito y la verdad que hemos estado a muy buen nivel. Siempre hay competitividad, pero sobre todo veíamos que, cada uno dentro de sus características, jugábamos muy bien. Todos. Eso es lo que veíamos.

Esa competitividad entre todos ha sido la parte positiva de compartir época. La parte negativa, quizás, es que te han apartado de ser un jugador sólido de Copa Davis por España.

Vamos a ver… sí. Pero por un lado he coincidido en una época en la que Rafa Nadal y David Ferrer han sido los máximos estandartes de esa generación, y entre que uno está el número uno del mundo y el otro está cuatro, cinco del mundo, siempre ahí, pues lógicamente era muy difícil. Incluso el propio Almagro, que ha llegado a estar 10 del mundo, ha tenido sus más y sus menos de no poder jugar la Copa Davis cuando estaba ahí.

Tampoco es que sea una espinita clavada, entonces.

Yo realmente he jugado la Copa Davis, he podido hacerlo. Me hubiese gustado jugar muchísimo más, pero por las circunstancias de jugadores y capitanes no he tenido más oportunidades. Ha sido muy difícil, pero bueno, creo que en alguna ocasión podría haber jugado más eliminatorias.

Vuelvo a esas épocas de inicio. 2003, llegas aquí a Sevilla. Primera final de Challenger, no sé si recuerdas tu oponente en la final.

¡Por supuesto! Jugué contra Luis Horna. Más adelante he coincidido con él en el circuito, él es mayor que yo, pero es un gran jugador y gran persona. Me acuerdo de que el primer set me lo ganó 6-0, yo entré muy nervioso, era mi primera final. Poco a poco me fui soltando y lo llevé al tercer set, perdí 6-4. Fue un partido bastante disputado en el que realmente sentí que podía ser jugador profesional. Podía competir con un jugador que estaba ahí arriba, jugarle de tú a tú, y eso me hacía ver que si seguía trabajando y haciendo bien las cosas estaba en condiciones de meterme entre los 100 primeros.

Es ahí, en ese mismo año, donde te dan una invitación para jugar en Valencia y debutas a nivel ATP.

Jugué mi primer ATP con una invitación por parte de Juan Carlos Ferrero, con quien comparto una gran relación. En aquel entonces entrenaba en su Academia. Fíjate la casualidad que debuté contra el propio Ferrero, me dio la invitación y me tocó jugar con él. Nos conocíamos mucho y entrenábamos mucho juntos, pero lógicamente Ferrero, que en aquel entonces era top-10, era muy difícil. Acabó ganando el torneo.

Justamente hace poco jugaste una exhibición contra él, en Villena, en 2018.

Aquel partido sirvió para rememorar un poquito viejos tiempos (risas).

A partir de ahí te haces una carrera espectacular. Hablamos de 5 títulos ATP: tres sobre tierra batida al aire libre y dos en pista dura bajo techo, además de una final en hierba. Guillermo García-López es uno de los tenistas más polivalentes del tenis español en los últimos tiempos, ¿no?

Se podría decir… la verdad que nunca he sido de decir: me encuentro mejor en pista rápida, o me encuentro mejor en tierra. Todo se ha dado según momentos: ha habido momentos en mi carrera donde me he sentido mejor en tierra, otros en los que me he sentido mejor en dura. Eso quiere decir que tengo un juego bastante polivalente, que me adapto muy bien a todas las superficies. También creo que ha sido fruto de mis inicios: empecé a jugar en pista rápida, desde pequeño, y poco a poco fui entrenando en tierra (en mi época en Barcelona).

De todos esos títulos, ¿podrías quedarte con alguno de ellos?

Yo creo que el primero es más especial, porque es un poco lo que busca un jugador desde sus inicios, ganar un torneo ATP. Hay mucha gente que ha hecho una carrera excelente y no ha ganado ningún torneo y se queda con esa espinita clavada: Julien Benneteau ha hecho una carrera impresionante, que por cierto jugué la final de Kitzbühel contra él (2009), y no ha ganado ningún torneo ATP. Ese primer torneo, el abrir la lata y quitarme ese peso de encima, es lo que permitió que cuando volví a tener oportunidades en otros torneos me sintiese más suelto, sin tener esa presión de decir: “tengo que ganarla, que no voy a tener más opciones”. Luego también el de Bangkok, donde gano en semis a Rafa, que era número 1 y venía de ganar su primer Us Open. A mí me salió un partido excelente, que es lo que tienes que hacer para ganarle. Él no aprovechó sus oportunidades, que tuvo un montón, y al final salió todo redondo.

Fue un poco raro porque le gané en semis, lo que era increíble, pero no me podía despistar porque es que al día siguiente tenía que jugar la final. Le acababa de ganar a Rafa Nadal y luego pensé, qué poco lo has disfrutado, pero es que al día siguiente tenía una final.

En febrero de 2011 alcanzaste tu mejor ranking histórico después de un gran final de 2010. ¿Se puede decir que aquel momento fue la cúspide de tu carrera?

A nivel de ranking yo creo que sí. Se puede decir que mi carrera ha sido muy buena, estable, con una evolución sin picos estratosféricos pero una muy buena subida hasta el puesto 23. También pienso que ha habido momentos en los que he jugado muy bien al tenis y no se ha reflejado tampoco en el ranking, por las circunstancias que sean.

Tuve una segunda etapa bastante buena en la que volví a tocar el puesto 23: volví a igualar mi ranking, no lo mejoré, fue increíble. Estaba jugando muy bien al tenis y conseguí dos torneos en un año (2015). Creo que en ese momento estaba en mi madurez total, con 30/31 años, a nivel de físico me encontraba muy bien… podía haber mejorado ese ranking por todo lo que ya llevaba acumulado, toda la experiencia que llevaba en mi mochila. Pero bueno, lo igualé y también vale, ¿no?

Hemos hablado de Bangkok y esa victoria ante Nadal. Le has ganado a gente como Rafa, Agassi, Moyá, Murray, Wawrinka… ¿te podrías quedar con alguna de esas grandes victorias?

La primera victoria ante un top-10 fue en Australia. Pasé la previa y me tocó con Carlos Moyá. Creo que ese partido fue especial: fue la primera vez que ganaba a un top-10, que jugaba en una pista muy grande de Grand Slam y que entré al top-100. Ese enero de 2005 se cumplió todo, y encima ante Moyà que lo tenías como ídolo, en ese momento estaba 5 del mundo y para mí ha sido una de las figuras fundamentales en el tenis español.

En 2017 tuviste un mal año, en parte por problemas físicos.

Sí, en aquel año tuve problemas físicos en el hombro. Estuve arrastrando esa lesión durante mucho tiempo, pero no paré del todo y ahí cometí un error grave. Cuando uno tiene una lesión debes parar. Quería seguir jugando para no perder ranking ni puntos, pero cuando uno arrastra una lesión y no está al 100% es tontería competir. Me dijeron desde un principio que me tenía que operar, no me operé, lo solucioné con mi fisio y hasta el día de hoy no he tenido ningún problema.

Esos problemas en el hombro parecen estar solucionados, pero si yo hoy mismo te propongo volver atrás y operarte en aquel momento, ¿tu respuesta seguiría siendo la misma?

Yo creo que si me hubiese operado en aquel momento hubiese dejado el tenis. Una lesión en el hombro después de una operación pocas veces sale bien, creo que hubiese sido demasiado esfuerzo mental y físico. Me hubiese costado mucho. Ojo, es lo que creo, no estoy criticando a los médicos ni mucho menos, eh (risas). Lo que sí que hubiera hecho en aquel momento, antes de seguir jugando con dolores y estar constantemente con el Voltarem, el fisio y demás, es parar totalmente. Eso sí que lo hubiese hecho.

El presente manda y en este 2019, el ranking dice que empezaste el año como #105 y ahora estás #150. ¿Qué crees que te falta para volver a rondar el top-100?

Empezamos el año muy bien a nivel tenístico, jugando y pasando previas en Doha o Sydney, perdí contra Haase en Australia aunque creo que hice un buen partido. En cuanto a estar en torno al 100 en el ranking, hay un momento en el que si no consigues los puntos necesarios para subir un escalón, ponte al 80, que te ayuda a meterte en cuadros finales de ATP, si eso no lo consigues, estás obligado a que con un ranking de 100 y poco tienes que jugar Challengers. Y en los Challengers lo cierto es que no me ha ido bien a nivel de resultados.

Hoy en día el nivel en estos torneos es muy bueno. Prácticamente cualquier jugador te puede ganar y tienes que dar el 100% en cada partido. No he sido capaz a la hora de jugar estos Challengers de conseguir los puntos necesarios. Simplemente eso; al final, estar el 150 y el 120 es lo mismo. A nivel tenístico estoy jugando muy bien, cuando me han venido citas grandes como Roland Garros, Wimbledon aunque no pasara la previa y el Us Open he dado el nivel suficiente y he jugado los cuadros finales. Pero cuando ha tocado jugar Challengers no se me han dado bien las cosas, y por eso estoy donde estoy ahora.

Es que el nivel de los Challengers, hoy día, es altísimo. No sé si coincides conmigo en que la diferencia entre este escalón y el siguiente es totalmente mental.

Probablemente sí. Yo puedo jugar hoy en día contra el 200, 250 del mundo y prácticamente todo el mundo tiene el mismo nivel. Hoy en día, contra cualquier rival, tienes que dar el máximo de ti, porque si juegas relajado o al 50% te van a ganar. Para mí eso es lo que ha subido hoy día a nivel Challenger.

Creo que es un cúmulo de cosas: la parte mental es lo más importante. Los chavales jóvenes que quieren estar ahí arriba deben tener unas ganas tremendas, que se lo crean, igual que cuando yo jugué aquella final aquí en Sevilla. Tienen que tener esa ambición. Lo que pasa que luego hay muchas cosas: te encuentras gente que juega bien, a lo mejor físicamente no estás… tiene que alinearse todo muy bien. A mí me dijo un entrenador una vez: “por mucho que vayas a hacer las cosas bien, o casi perfectas, nadie te va a asegurar que seas top-100”. Y es verdad. Nadie te asegura nada. Pero tienes que intentar hacerlo todo bien para tener más papeletas para estar arriba.

No sé cómo definirías el momento actual del circuito. Tú mismo te has enfrentado al Big-3, parece que por atrás el relevo está costando mucho más. ¿Crees que el circuito está en una situación mejor ahora que con respecto a hace algunos años?

El circuito prácticamente está igual que hace cinco años. Dominan los mismos que antes. Se van alternando los papeles. Que ellos estén dominando y no los jóvenes demuestra que son infinitamente mejores al resto: ya puede venir Zverev, Thiem que ellos son muy buenos en todo. Lo que creo que ha cambiado en el circuito, sobre todo en el top-100, es que a nivel tenístico se juega mucho más rápido, con mucha más potencia, todo es más explosivo. Antes se jugaba un pelín más lento, y podías jugar con algo más de táctica, pero hoy día te encuentras a sacadores que te juegan a toda castaña y a todo tren y parece que no haya táctica ni nada. ¿Por qué siguen dominando Federer, Nadal y Djokovic el circuito? Porque son tan buenos que se han adaptado a esa velocidad y a esa explosividad que reina hoy día. Es decir, ellos se adaptan a todo tipo de circunstancias, y si siguen siendo los mejores es porque son muy buenos.

A mí ahora me ha sorprendido mucho Medvedev por el verano que ha hecho, que no ha bajado de la final en ningún torneo. Para mí juega muy bien al tenis y a nivel mental me ha sorprendido, sobre todo por la final del Us Open: después de ir dos sets a cero ante Rafa no se vino abajo, no tiró la toalla, lo forzó al quinto set, que para mí eso es tremendo… a mí me ha dado muy buena espina.

Tenemos a Alcaraz, a Davidovich, a Kuhn. El futuro de España está en buenas manos, ¿no? Porque dejáis un vacío muy difícil de llenar…

Lo está, aunque ese vacío es difícil de llenar. Davidovich está rondando el top-100 y creo que va a hacer una gran carrera, hasta donde llegará no lo sé, pero tiene mucho potencial, tú lo ves jugar y a mí me gusta mucho. Luego tienes a Carlos Alcaraz, que ya he entrenado muchas veces con él, es muy joven pero la bola le va mucho, es alguien a quien se augura un futuro buenísimo. No hay que compararle con ningún jugador tampoco, tú con tu juego y tu cabeza dictas hasta donde llegarás. También con Kuhn he compartido mucho tiempo porque ha estado entrenando en Alicante. Hace poco se fue a Alemania, con un nuevo entrenador, Denis Gremelmayr. Es otro chaval que tiene mucho potencial. Todo está por ver: que hay gente que puede hacer las cosas muy bien representando a España es totalmente cierto. ¿Hasta donde llegarán? Ojalá que lejos.

La última pregunta es una que no me gusta hacer, pero estoy obligado a ello. 36 años. La retirada: ¿lejos o cerca?

Está más cerca que lejos pero por un tema de edad: todo tiene un final. De todos modos, yo ahora mismo quiero seguir jugando porque tengo ganas, físicamente estoy bien y si eso me acompaña pues voy a jugar hasta que la mente me diga: deja de jugar que ya has hecho lo que tenías que hacer. No sé si voy a jugar un año, dos años más, sinceramente no me lo he planteado, yo sé que el año que viene mi intención es la de seguir jugando. Si dijera que tengo dolores, que el cuerpo no me responde… como eso lo he llevado bien, sigo con ganas, mi intención es seguir.

Para finalizar, una batería de cuestiones cortas para conocer mejor a Guillermo:

Un equipo: FC Barcelona.

Si no fueras tenista, serías: Arquitecto.

Un torneo: Open de Australia.

Un amigo en el circuito: Juan Carlos Ferrero.

Una comida: Gachas manchegas.

Una canción: te voy a sorprender. "Como un burro amarrado a la puerta del baile", de La Última Fila.

Un partido: de los míos, el de Nadal en Bangkok. Uno que me marcó cuando era pequeño: la final de Roland Garros entre Bruguera y Courier.

Un sueño: ser igual de feliz que como lo he sido hasta ahora.

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