Gustavo Fernández, a dos partidos de hacer historia

El tenista argentino tiene dos desafíos por delante. Si los supera, se convertirá en el segundo jugador masculino en completar el Grand Slam de su modalidad

Gustavo Fernández tras coronarse en Wimbledon 2019. Fuente: Getty
Gustavo Fernández tras coronarse en Wimbledon 2019. Fuente: Getty

En el tenis hay una modalidad espectacular, a veces algo escondida, que es en sí misma una historia de superación constante. Los Grand Slams albergan siempre un torneo para los tenistas sobre silla de ruedas, cuyas reglas son exactamente las mismas que en individuales a excepción de que la pelota puede botar por dos veces en la cancha. Dentro de un circuito repleto de grandes intercambios, puntos que irían directos a cualquier highlight reel y muchísimo esfuerzo detrás de cada golpe, hay un tenista con sello argentino que se encuentra a solo unos días de hacer historia.

Está en busca del Santo Grial del tenis, de una gesta que, en su modalidad, solo un deportista pudo completar antes. Si hablamos del individual masculino, es un hito que solo alcanzó Rod Laver. Sí, hablamos del Grand Slam, de esa inigualable proeza que consiste en obtener los cuatro majors en el mismo año natural. A lo largo de la historia del tenis sobre silla de ruedas pocos se acercaron a hacerlo, pero Gustavo Fernández no entiende de costumbres. Es un león ávido por poner su nombre en el olimpo de nuestro deporte.

Todos sus éxitos le hacen ser el número 1 del mundo, y es que el 2019 ha sido un año de ensueño para el tenista argentino. Apodado 'El Lobo' y emblema del país sudamericano, Gusti comenzó su andadura coronándose por segunda vez en Australia, venciendo al sueco Stefan Olsson por 7-5 y 6-3. El sueco, curiosamente, fue su primera piedra de toque en Flushing Meadows, superada en dos sets en su camino hacia la gloria.

Gustavo tampoco tuvo problemas a la hora de bajar al barro. En el lugar que lo vio coronarse campeón de Grand Slam por primera vez (en 2016, ante uno de los exponentes de la categoría, el británico Gordon Reid), Roland Garros, el argentino sumó su segundo entorchado de la temporada... justamente ante el propio Reid. Bestia negra o no, era otra final resuelta por la vía rápida (6-3, 6-1) y sin mayores complicaciones. Sin embargo, el próximo objetivo era la tierra que siempre se le había atragantado, el lugar donde encadenaba dos dolorosas finales perdidas, ambas en tres mangas.

Wimbledon fue la definitiva piedra de toque para Fernández, el momento de la verdad y el de demostrar quién es, por pleno derecho, el mejor tenista adaptado del momento. El argentino consiguió ganarlo con una remontada incluida en la final, una prueba ferviente de que esta vez Wimbledon era suyo y no se iba a escapar por nada del mundo. Su víctima en el partido por el campeonato, el veterano japonés Shingo Kunieda (uno de los mayores embajadores del deporte paralímpico, ganador de 22 Grand Slams en individuales y de un Premio Laureus) es su propio compañero de dobles esta semana.

De hecho, es número 2 del mundo y posee un increíble palmarés. Pero ahora es Gustavo quien domina el circuito con mano de hierro. Con la tripleta inicial de Grand Slams en el bolsillo (suma 5 en total), el argentino ya está en semifinales de individuales y en la final de dobles junto al ya mencionado Kunieda. En 2017 ya había sido número 1, pero es este año en el que el argentino ha dado el paso adelante. También se proclamó ganador de dos medallas de oro en los Juegos Parapanamericanos, tanto en singles como dobles, y su status como abanderado de la expedición argentina hace ver la trascendencia de sus logros en el país albiceleste.

De Gustavo se han escrito ya libros y su figura ha traspasado la capa del deporte para ser un personaje público. Ahora, el de Río Tercero está a dos pasos de la gloria. Su próximo rival será el francés Stefan Houdet, en lo que puede ser una forma de cerrar el círculo; el francés, de 45 años y otra leyenda viva del deporte sobre silla de ruedas, es el único tenista paralímpico que haya conseguido el Grand Slam hasta el momento (2014). Una victoria que podría tener, por tanto, un peso simbólico y catapultar a Gusti a un solo partido de la gloria. Argentina y el mundo está pendiente de él.

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