Us Open 2019: Análisis de la final femenina. Serena Williams vs Bianca Andreescu

Serena se da una nueva cita con la historia en búsqueda de su 24º Grand Slam, mientras que Andreescu busca estrenar su casillero en su primer Us Open

Serena Williams y Bianca Andreescu tras su último enfrentamiento. Fuente: Getty
Serena Williams y Bianca Andreescu tras su último enfrentamiento. Fuente: Getty

El tenis siempre da la oportunidad de revanchas. De segundas oportunidades. Incluso de terceras, por qué no. También ofrece historias de cenicientas, de jugadores y jugadoras que, prácticamente de la nada, sorprenden al mundo entero cuando no tienen nada que perder. El próximo sábado Flushing Meadows será testigo de algo más que una final. Es, sobre todo, una cita con la historia, dos dinámicas enfrentadas con la oportunidad de alcanzar hitos que darían que hablar durante mucho tiempo. Serena Williams y Bianca Andreescu se dan cita por algo más que un título.

Esas segundas oportunidades están presentes en la cabeza de Serena. El año pasado, en estas instancias, los fantasmas aparecieron y el show se hizo cargo de una final marcada de forma ingrata por un episodio de coaching que privó de la gloria a Osaka. Sin embargo, Serena parece haberse sacudido esos demonios internos y solo ha vuelto a Flushing Meadows con un objetivo: barrer a todas las rivales que tenga por delante. Y vaya si lo está haciendo.

Tras un segundo partido algo titubeante ante la frescura y el desparpajo de la joven de 17 años Caty McNally, Serena ha ido superando obstáculos con la facilidad del profesional que esquiva conos en el entrenamiento. Ha recuperado el punch, la velocidad de bola y el ritmo infernal casi imposible de igualar. Hace gala de ese saque que causa estragos y la pone en la lanzadera para dominar los puntos, con un meritorio 80% de puntos ganados con el primer servicio de media en sus últimos cuatro duelos (alcanzando el 86% ante Svitolina y un brutal 90% ante Wang). La menor de las Williams viene, además, con la sensación de ir mejorando conforme pasan los partidos, superando sus últimos desafíos con una facilidad pasmosa y sin notar la pequeña torcedura de tobillo que tuvo lugar en su duelo ante Petra Martic en cuarta ronda.

Por otra parte, la trayectoria de Bianca Andreescu en Flushing Meadows ha sido la confirmación de que es una jugadora con estrella. No ha ejercido, quizás, un tenis tan brillante como el que le llevó a la gloria en Indian Wells en lo que fue su presentación en sociedad, pero ha hecho lo que las grandes jugadoras hacen: tirar de oficio, dominar los puntos de presión del partido y capitalizar las oportunidades y rendijas que tu rival te deje. Su único gran problema, quizás, fueron las dobles faltas en su duelo ante Taylor Townsend, cometiendo 8 y dejándose el segundo set en lo que fue un enorme susto para la cabeza de serie número 15. Es algo que también ocurrió ante Bencic (9), pero que se enmascaró con su efectividad en break points (50%).

Si hay algo que caracteriza a Bianca es que juegue mejor o peor encuentra una forma de incomodar a su oponente. Además, viene envuelta en un aura ganadora que la hace más temible de lo normal. Dicho esto, ahora tiene por delante el más difícil todavía. ¿Cómo afecta mentalmente disputar tu primera final de Grand Slam ante una de las mejores jugadoras de la historia en su propia casa? Personalmente no creo que sea algo que moleste a una Andreescu que tiene a las jugadoras del top-10 como sus víctimas favoritas. Desde el punto de vista psicológico, la canadiense está más que preparada para el desafío a juzgar por su forma de comportarse en la pista, y si hay alguien que tiene algo que perder, esa es Serena.

Porque es la estadounidense quien, por increíble que parezca, arrastra una dinámica negativa en finales de Grand Slams. Sus dos últimas oportunidades para alcanzar esa histórica barrera de 24 Grand Slams han sido esquivas para ella, bajando por mucho sus prestaciones en finales donde sus oponentes consiguieron maniatarla. Osaka y Halep fueron capaces de pegar primero en cada intercambio, de quitar tiempo a su tenis y de llevar esa inercia positiva desde el principio hasta el final. Esa losa acumulada sobre los hombros de Serena podría afectarle si no se ve con ventaja desde el principio. Dicho esto, ¿es capaz de replicar Andreescu lo que hicieron Naomi y Simona?

La respuesta es que sí. No nos engañemos, Serena es la principal favorita por jerarquía, forma y tenis, pero la canadiense tiene las herramientas suficientes para incomodarla. Tiene prácticamente todos los golpes del librillo tenístico, es capaz de sacar a Serena de su zona de comfort desde el fondo gracias a su facilidad para las dejadas, y ese primer golpe tras el saque haciendo 'squat' tan característico es perfecto para neutralizar la ventaja que Williams genera desde la potencia de sus restos. En este sentido, el saque podría marcar las diferencias: quien más acertada esté desde el primer golpe, imponiendo su agresividad sobre la otra, será capaz de imponer su ley en el partido.

En definitiva, tenemos por delante una final histórica, con una jugadora que busca prácticamente cerrar el círculo mientras que otra quiere comenzar a trazar el suyo. Es la experiencia y la historia contra el desparpajo del futuro; la fuerza, potencia y control contra la versatilidad, el oficio y la sorpresa. Es Serena Williams ante Bianca Andreescu, y ahora toca disfrutar y valorar lo que puede ser una final histórica.

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