Presto Berrettini!

El italiano Matteo Berrettini se mete en las semifinales del US Open tras derrotar en cinco mangas a Gael Monfils, incluido un tie break en el quinto set.

Matteo Berrettini. Foto: Getty
Matteo Berrettini. Foto: Getty

Nacido en Roma, el italiano Matteo Berrettini, junto a su entrenador, Vincenzo Santopadre, luce como pez en el agua por todo Flushing Meadows, como buen italiano en Nueva York. Aunque su tenis es extremadamente agresivo, la cita que le mide a Monfils para lograr un pase a las semifinales del US Open está plagada de nervios, sobre todo en un quinto set que hizo quemar el grip de cada raqueta pero que no impidió que este chico de 23 años, que está rompiendo moldes en 2019, esté entre los cuatro mejores de un major.

No es casualidad que la noche se desarrolle así. Las cinco mangas (3-6 6-3 6-2 3-6 7-6), a excepción de una quinta que tenía visos de precipitarse igual pero acaba en la muerte súbita, concluyen con ventajas amplias, en un carrusel de alternativas que en buena parte explica el tipo de juego o competitividad que define al romano y a su rival, el sempiterno Gael Monfils, un competidor tan singular como predecible en disputas como las de hoy. La iniciativa, por tanto, atendiendo costumbres, es toda del italiano.

Gael, que ya suma dos presencias en semifinales de Grand Slam, abre la noche con un set prometedor, que de algún modo anticipa la falta de experiencia de Matteo en citas tan definitivas y solemnes. Su tenis comienza expectante, por calibrar. Y es Monfils quien aprovecha la temblorosa muñeca de su rival (50% de primeros y 7-14 en winners-no forzados). Aunque la cita se presume larga, Gael tiene la ventaja, y cómo se ha contado en numerosísimas ocasiones, gestionarla hace ensombrecerse a Monfils, que juega al escondite quedándose parado ante la reacción del rival.

El francés sufre una parálisis a la hora de competir. Por más que su carácter conecte con la grada y tenga arrebatos pasionales, 'hogueras' con las que se agarra a los partidos y resurge cuando va por debajo, también se ha acostumbrado a apagarse, a echarse atrás, lejos de la luz, para esperar que la situación amaine y una posterior igualdad o inferioridad lo ilumine. Monfils tarda mucho en morirse pero también hace renacer con demasiada facilidad a lo largo de su trayectoria.

Matteo, mucho más vertical en todo su juego, hace acto de presencia, mejorando los parámetros antes descuidados, y sacando a Monfils de la pista con su combinaciones de derecha-derecha-cortado-derecha. El italiano lo pega todo y abrasa la pista antes y después de que el techo se cierre cuando la lluvia aparece y amenaza con irrumpir más fuerte. El romano se adelanta dos sets a uno y no para de mirar con profundidad a su gente. Santopadre da su bendición.

En el cuarto, Gael abre un poco más los ojos. Es ahora Berrettini quien tiene más que perder y se nota. Es lo que va a suceder de aquí hasta el final, con ambos jugadores pasándose los nervios y la inseguridad. Dobles faltas, angustia, gritos reveladores, pérdida de calidad en el juego y toneladas de tensión sobre la Arthur Ashe. Monfils se apoya en su contragolpe y juega, por enésima vez, un quinto set. Uno de los jugadores más enérgicos, vuelve a darle a la noche de Nueva York una quinta manga.

Y sucede. Berretini tiene un 5-2 y un punto de partido con 5-3. Otro con 6-5, al resto. Y nada. El botín a cosechar arruga las manos, seca la boca y tensa las cuerdas, las del ring y las de las armas. En el tie break decisivo, Matteo Berrettini, un tipo extremadamente positivo, a pesar de perder puntos de partido y una ventaja envidiable, permanece para hacer historia por Italia y prolongar la historia de su carrera hasta el momento.

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