Medvedev se da otro baile en Nueva York

El ruso superó algunas molestias físicas y desesperó a Wawrinka para conseguir el billete hacia su primera semifinal de Grand Slam

Medvedev alcanza una bola. Fuente: Getty
Medvedev alcanza una bola. Fuente: Getty

Daniil Medvedev dio otra demostración de fuerza y avanzó a las semifinales del Us Open tras derrotar a Stan Wawrinka por 7-6(6), 6-3, 3-6 y 6-1 en un duelo en el que fue el jugador más sólido, concedió muy poco a su rival y prevaleció en los momentos más importantes del duelo.

Medvedev salió del vestuario con una marcha más y las piernas más que frescas para llegar a todo y comenzar con un break. En el juego siguiente, tres dobles faltas seguidas le daban a Stan su primera oportunidad de quiebre, que desaprovechó con un resto de segundo saque cortado al pasillo de dobles. Wawrinka comenzó a carburar desde el fondo, pero Medvedev le cerraba la puerta con grandes saques. Sin embargo, más allá de aquel primer juego, las prestaciones de Daniil al resto eran muy pobres, y las molestias físicas empezaron a asomar, con el cuádriceps izquierdo fuertemente vendado tras la visita del fisio. Wawrinka empezó a ejercer un mayor tenis control, tratando de mover a su rival y asestando un golpe muy importante a nivel moral: el break cuando el ruso sacaba para set.

La opción elegida por Medvedev para tratar de no pensar en sus molestias fue subir a la red en cualquier opción posible. Así, zafó una situación de 5-6 y 0-30 y mandó el partido al tie-break, un mal menor viendo como la dinámica del encuentro había cambiado en favor de Wawrinka. El ruso no se dejó ir y revirtió la situación, con varios puntos de factura magistral que le dieron una ventaja de 5-2; a partir de ahí, catástrofe en la red. Dos voleas fallidas permitieron a Stan gozar de su primera bola de set. El suizo la desaprovechó con una derecha paralela al pasillo; parecía que nadie quería terminar de cerrar un set impredecible. Medvedev volvió a pasar al ataque y se sirvió de una gran dejada para cerrar un nuevo mini-break y culminar el set con un gran saque al cuerpo.

Con molestias físicas y tras perder toda la ventaja, el ruso escogió una táctica de juego que, pese a fallarle en algún momento (5-2 en el tie-break), puso mucha presión sobre los hombros de Stan y acabó dando frutos en el primer set... y también en el segundo. Wawrinka, tocado psicológicamente, dejó su primer saque en el vestuario y ofreció un salvoconducto al estado físico de Medvedev, que seguía ejecutando su táctica con precisión añadiendo un nuevo elemento: el resto de revés sobre el segundo saque. La derecha paralela podía ser el golpe que cambiase los intercambios, pero Stan acumulaba error tras error y se ahogaba en una hilera de unforceds que pusieron a Medvedev con una ventaja de 7-6 y 4-1.

Daniil se aferró a esa ventaja, dejó de cometer dobles faltas (ni una en todo el segundo set) y aprovechó la inercia positiva para poner el 2-0 en el marcador. Lastrado Stan por su bajo porcentaje de primeros (52%), solo un break fue necesario para decantar la balanza. La ventaja de Medvedev era resultado de un cúmulo de circunstancias: el tremendo bajón a nivel de consistencia de Wawrinka, su mayor resiliencia en momentos importantes y, sobre todo, su inteligencia a la hora de sorprender al rival con un cambio de táctica bien ejecutado a mitad de partido.

Medvedev le dio a Stan, sin embargo, una pequeña rendija. Dos dobles faltas ayudaron al suizo a hacer break en el inicio del tercer set, un parcial que dominó con puño de hierro, en el que pudo atacar más con su derecha y en el que poco a poco volvió a encontrarse con su mejor tenis. Solo titubeó en el último juego, que dudó 10 minutos y que tuvo de todo: dobles faltas, bolas de break salvadas, errores clamorosos con bolas de set a favor...

Con un nuevo set en el horizonte, Medvedev hizo balance y decidió cambiar su táctica. Comenzó el cuarto set activando su 'modo muralla', tratando de evaluar si Stan tendría la consistencia y la fuerza en sus golpes necesarias para derribarla. El primer turno de saque del suizo fue un break en blanco que puso en relieve los problemas que tuvo para 'echarle' del fondo de la pista. Una defensa impresionante de Daniil le sirvió para esquivar una bola de break que hubiese vuelto a cambiar la dinámica del duelo, sacando el juego adelante y poniendo un 3-0 que lo dejaba a un paso de las semifinales. Ese cuarto set fue una demostración de fuerza de Daniil: combinó grandes saques con winners de revés tremendos, sin inmutarse tras perder el tercer set y haciendo gala de una fuerza mental inconmensurable.

Hoy no hubo bailecito ni provocación final ante una grada menos feroz con él, pero lo que sí hubo fue una actuación muy madura, explotando las debilidades de un Stan bastante inestable en su tenis. Variando las tácticas, mentalmente sólido y con la confianza que te dan tantas victorias, el dolor físico no fue nada para un Medvedev que sigue reafirmando su estatus. El ruso se da otro baile en Nueva York y tiene licencia para soñar.

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