Djokovic tampoco ayudó anoche

El serbio perdió una oportunidad única de haber aguantado hasta el final del partido ante Wawrinka y convertir esos abucheos que recibió en aplausos.

Novak Djokovic se retiró anoche en el US Open. Foto: Getty
Novak Djokovic se retiró anoche en el US Open. Foto: Getty

El reloj pasa de la hora y tres cuartos de partido cuando Novak Djokovic decide que ya no puede más. Tras una doble falta y un break para Wawrinka, el serbio echa el freno y comunica que no quiere seguir. Agarra sus bolsas y se dirige hacia el vestuario mientras una parte de la Arthur Ashe decide exponer su descontento, silbándole y abucheándole por lo que acaba de hacer. Más que a él no le dolerá a nadie, tener que decir adiós en un grande que en condiciones normales habría tenido muchas opciones de conseguir y que le habría acercado en la carrera por ser el mejor a Federer y Nadal.

"No soy ni el primero ni el último deportista que se retira en un evento", decía Nole en rueda de prensa. El de Belgrado llevada semanas aguantando con ese dolor que intentó ocultar días atrás diciendo que todo estaba perfecto para no dar pistas a los rivales y por el que se llegó a rumorear en las rondas previas que le haría incluso no saltar a pista. Pero luchó, batalló y apretó los dientes para sobrellevarlo y seguir avanzando rondas. Quiso probar, ver hasta dónde llegaba y eso es de mucho mérito. Quizá la gente sea injusta con él, porque dio más de lo que muchos podrían haber dado pero le perjudicó el momento.

No descubro nada nuevo si digo que existe cierta animadversión hacia Djokovic. Es algo de lo que se seguirá hablando durante muchos años y son Nadal y Federer los que reciben la mayor parte del cariño de una grada que sigue sin perdonarle, quizá, ciertas actitudes del pasado o que fuese el tercero en discordia, vaya usted a saber, pero lo cierto es que no son pocos los que hoy aprovechan esta retirada para tener un motivo más por el que meterle un palo y expresar lo feo que les parece lo que ha hecho, retirándose a pocos juegos del final cuando veía cerca la derrota.

Desde mi punto de vista, él tampoco ayudó. Todos hemos visto casi arrastrarse por esa pista a Del Potro, hace justo dos años, cuando el argentino remontó a Thiem con fiebre tras perder los dos primeros sets, o todos hemos visto a Rafa Nadal jugar totalmente "tieso", precisamente ante Wawrinka, en la final de Australia del año 2014 por una lesión de espalda. Anoche, Nole tuvo una oportunidad única para callar la boca a mucha gente. Para quedarse ahí en la pista aún sufriendo, como ya hizo en los dos partidos anteriores, y no irse hasta que el marcador le hubiera dado la victoria a Stan. Pero no lo hizo.

Y no hay nada que reprocharle por ello. Si él no quiso continuar, fue decisión suya y solo él sabe el dolor que podría haber estado aguantando, pero más allá de tener que decir adiós al US Open, más allá de ver que Rafa o Roger se alejarán un poquito más el próximo domingo, más allá de todo eso, Nole perdió una oportunidad única para haber recibido aplausos de esos que anoche le abuchearon y para no haber dado un nuevo motivo a tanta gente que le tiene ganas.

Hoy, habrá opiniones para todos los gustos. Habrá quienes crean que hizo lo correcto y habrá personas que no compren la retirada en ese preciso momento. Nadie debería juzgar su decisión, porque al final es solo suya y le pertenece a él, tan solo, es probable que dentro de unos días reflexione y se plantee que quizá debería haber pensado un segundo más antes de tomar esa decisión final. Porque dentro del peaje para ser considerado como el mejor de la historia está precisamente el saber gestionar momentos así y el motivo para retirarse de un partido debería ser algo independiente del resultado.

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