Arthur Ashe, el pionero del saque moderno

Recordamos la figura de Ashe, el primer tenista que comenzó a saltar a la hora de servir y que transformó por completo la mecánica de saque.

Arthur Ashe. Foto: History.com
Arthur Ashe. Foto: History.com

Muchos conocerán a Arthur Ashe por ser el nombre de la pista principal del US Open en la actualidad pero quizá no tantos conozcan a la persona que había detrás de ese nombre. Porque Arthur Ashe no solo fue un gran tenista sino un gran hombre que luchó por un mundo mejor al sufrir los episodios clásicos de racismo existentes en la sociedad en aquella época. Incluso una vez retirado, siguió ayudando a los más desfavorecidos y es ya famosa su frase: "El regocijo de la vida viene al tratar de ayudar a los demás".

Podríamos contar muchas historias de Ashe. Muchísimas. Es un hombre que es historia pura de este deporte y tiene el honor, más que merecido, de que uno de los mejores estadios de tenis del mundo lleve su nombre. La que hoy contaremos habla de cómo el norteamericano fue el pionero en transformar el saque en el tenis hasta convertirlo en algo muy parecido a lo que hoy conocemos.

El tenis moderno, tal y como lo conocemos hoy día, nació a finales del siglo XIX aunque hay información de que varios siglos atrás ya había deportes de raqueta. En este artículo os comentamos cómo nació el tenis moderno y quién lo inventó. Desde su creación, el saque fue visto como una simple manera de comenzar el punto. El saque por debajo de la cintura era más que común y se podía ver de forma habitual en los partidos. Con el paso de los años, ciertos tenistas innovaron y empezaron a hacer un movimiento de saque similar al que vemos hoy día pero con una particularidad, al menos uno de los pies del jugador debía estar posado en el suelo.

Sí, así era. La Federación Internacional de Tenis estableció una regla en la que los sacadores debían posar al menos uno de los pies en el suelo durante el saque. Esto limitaba mucho a la hora de sacar y no fue hasta el año 1961 cuando eliminaron esta regla. Lo que sucede es que todos en aquella época estaban tan acostumbrados a sacar con el pie apoyado en el suelo, que todos seguían haciéndolo igual. De los primeros que empezaron a saltar a la hora de sacar fue Arthur Ashe.

Seguro que algún otro tenista en algún momento de la historia saltó a la hora de servir pero fue él quien lo hizo de forma más habitual y por sus logros, el que empezó a llamar la atención por eso. En los libros de la historia de este deporte hay varias declaraciones de jugadores históricos de aquellos años de finales de los sesenta y comienzo de los setenta que apuntan a Ashe como el precursor de ese cambio. Es el caso de Rod Laver, que durante una rueda de prensa que dio en el pasado Roland Garros recordaba la figura del estadounidense con cariño y le atribuía a él el hecho de ser el pionero en saltar al servir.

Todo lo que vemos en la actualidad sobre el tenis nos puede parecer fácil, pero cualquier cosa, por nimia que parezca, lleva un esfuerzo brutal y probablemente, muchos años de innovaciones y cambios y muchas cabezas pensantes detrás, buscando la mejor forma de jugar. Puede que dentro de otros 60 años, el tenis tenga golpes nuevos, propiciados por el desarrollo de la tecnología o porque alguien inventó algo nuevo a la hora de jugar.

¿Qué se conseguía saltando justo antes de sacar? Se usaba el suelo como punto de apoyo y generar potencia al golpear a la pelota. No solo porque el tenista podía balancear el peso de su cuerpo y usarlo para chocar contra la pelota sino porque al saltar, se golpea la pelota desde un punto más alto y eso produce una mayor potencia de disparo. En definitiva, ese fue el primer paso para que a día de hoy, el saque haya pasado de ser una manera más de iniciar el punto a ser, probablemente, el golpe más importante de todos.

Arthur Ashe se nos fue con solo 49 años de edad debido a una neumonía, complicación derivada del VIH que padecía al ser contagiado durante una transfusión de sangre a la que se sometió por los problemas cardíacos que padecía y que fueron los que le obligaron a retirarse. Dos días antes de su muerte, grabó un vídeo donde animaba a los enfermos de sida a no perder la esperanza, dejando hasta casi el último día de su vida su impronta de ser humano solidario. Porque Ashe se fue de este mundo dejando un legado y esperando que su ejemplo pudiera ayudar a mucha gente, como así fue.

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