Coco Gauff: "No quiero ser conocida solo por ser tenista"

A escasos momentos de participar en su segundo Grand Slam, Coco Gauff repasa junto a sus padres cómo han llegado hasta aquí

Coco Gauff. Fuente: Getty
Coco Gauff. Fuente: Getty

La 'Cocomania' es un hecho. El mundo del tenis se aproxima al último Grand Slam de la temporada, al showtime que se muestra en las pistas de Flushing Meadows. La concepción americana del deporte como espectáculo se fusiona con la tradición tenística para dejar sesiones nocturnas míticas, clásicos que quedan grabados en la memoria del espectador. Una de las mayores atracciones para el público estadounidense ya es Coco Gauff, que sin embargo pelea por mantenerse con los pies en la tierra de cara a un Grand Slam en el que muchas miradas estarán puestas sobre ella. De hecho, ya lo están.

"El tenis en los Estados Unidos, comparado con otros deportes, no es tan tan grande. Ahora, sin embargo, tengo gente que incluso me para por la calle y todo. Imagino que es un plus", destaca la prodigio americana a la revista VOGUE. Esta revista y otras más se han lanzado a mostrar los entresijos de Gauff y sus más allegados, y es que la tenista sufre por hacer amigos estando profundamente inmersa en el despiadado mundo del tenis. "No pienso que mis primos sean realmente primos, para mí son amigos, porque puedo salir con ellos. Con todo lo que ha pasado, sé que ellos siempre van a estar ahí". La vida de Coco recibe una gran influencia de sus padres, pues como confiesa, tiene que organizar su tarea en la escuela entre cada entrenamiento, dejándola con poco o ningún tipo de tiempo libre. Tenis y estudios para alguien que solo tiene 15 años puede ser un cóctel explosivo. "Yo no solo quiero ser conocida como una tenista. Y es cierto que, cuando estás tanto tiempo con tus padres, te cansan. A veces mi padre y yo pasamos esos ratos de pelea, y es mi madre la que se encarga en cierto modo de arreglarlo todo".

Candi Gauff, la madre de Coco, recuerda con ternura estos momentos: "Coco pasó esa frase como adolescente de tratar de ser irrespetuosa con nosotros. No duró mucho tiempo. Recuerdo estar en Miami con mi marido, mi madre (la abuela de Coco, Yvonne Odom, una de las primeras mujeres afro-americanas en poder ir a la escuela) estaba al teléfono con Coco y le decía: "No me importa lo famosa que seas o cuánto dinero vas a conseguir. Voy a estar aquí cuando nadie más lo esté. Pero vas a ser respetuosa conmigo, y vas a escucharme". Como padres, en ocasiones es difícil tomar la decisión adecuada cuando tu hija está tan expuesta al foco mediático, pero los Gauff tienen clara la fórmula.

"Ella tiene el suficiente espacio para ser una niña con nosotros. Está claro que va a tomar alguna que otra mala decisión. Simplemente espero que no sea catastrófica", afirma su padre, Corey, que sabe de sobra acerca de hacer sacrificios por su hija: cuando aún era solo una chica con potencial, Corey y Candi decidieron dejar de trabajar y mudarse a Florida con Coco. "Hicimos un plan juntos. Nos dijimos: "Vamos a hacer movimientos de los que no nos arrepintamos". La vida en Delray Beach, el hogar de los Gauff, no era del todo desconocida. Allí, el abuelo de Coco fue el cofundador de una liga de béisbol, y el campo de béisbol de la ciudad, en Pompey Park, lleva su nombre. "Coco tiene una responsabilidad. Viene de un linaje que ha hecho grandes cosas. No pondríamos ninguna meta sobre ella que no se haya conseguido antes", afirma Candi.

Sin embargo, a pesar de todo lo mencionado antes, los Gauff no están de acuerdo con una de las etiquetas colocadas sobre Coco: la de "prodigio". "Entiendo la definición del diccionario Webster sobre un prodigio, y a lo mejor es aplicable siempre, pero para mí, prodigio es alguien como Fischer en el ajedrez, alguien que puede ver lo que va a pasar en el tablero. Eso es ser un prodigio. Tienen una capacidad mental única, fuera de lo común. Cuando hablamos de tenis, Coco trabaja muy duro. Esto no es un accidente. Puede que sea ella popular de la noche a la mañana, pero su éxito no", dice su padre, y Coco tiene muy claro como tomarse las consideraciones que se hacen sobre ella: " Trato de no pensar en todo eso, porque pone mucha presión sobre mí. No contesto en Instagram, aunque la mayoría de comentarios son positivos. Los que veo que son negativos no me molestan, porque no me importan".

Para la familia, sin embargo, el éxito se manifiesta de muchas formas, y no siempre de la mejor de ellas. Recientemente, Coco denunció que un coche les estuvo siguiendo, haciéndoles parar en la comisaría de policía más cercana. "Nos hemos asegurado de cambiar nuestro itinerario prácticamente cada día, para que nadie averigue lo que hacemos. Mi padre está loco, así que estaremos bien", describe con la sonrisa inocente de alguien que, quizás, aún no ha digerido el fenómeno que ha despertado. Aunque más de uno ya se imaginaba cuál era el techo de Coco, como el caso de su antiguo entrenador en Atlanta, Jewel Peterson (entrenó a Coco cuando tenía siete u ocho años): "Coco es el sueño de cualquier entrenador. Nunca tuve que decirle, "corre las vueltas que te tocan, haz tus dinámicas". Nunca le tuve que decir cómo empezar con su entreno. Lo hacía ella misma. Hasta ahora, no he visto a nadie con tal determinación". Sobre entrenar, Gauff también tiene claro el approach correcto: "No es que esté obligada a hacerlo, pero sé que debo si quiero ser mejor. Es mi trabajo, pero también es placer, en cierto modo".

La Cocomania se va colocando cada vez más cerca de Flushing Meadows. En cierto modo, será la culminación de un camino forjado por sus padres y un equipo de trabajo que la mima al 100%. Y Gauff declara su amor por el tenis de forma incondicional: "Simplemente quiero ganar más. Amo más ganar de lo que odio perder". Quedan avisados.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes