Roger Federer y una preocupante falta de garantías en el US Open

El suizo llegará al último Grand Slam del año con apenas dos partidos jugados en los torneos previos. No levanta el título allí desde 2008.

Roger Federer en US Open 2019. Foto: gettyimages
Roger Federer en US Open 2019. Foto: gettyimages

Una decepción solo puede conducir a trabajar más duro. Así lo ha entendido un Roger Federer que es consciente de la gran dificultad que entraña para él este último gran torneo de la temporada. La decepción de perder la final en Wimbledon 2019 podría tener consecuencias, aunque su derrota ante Andrey Rublev no debe abordarse desde esa visión simplista. El ruso hizo un excelente encuentro y Roger no estuvo fino; un despiste que no podrá permitirse si quiere llegar lejos en el US Open 2019. Y es que Flushing Meadows ha pasado de ser el hábitat natural de Federer entre 2004 y 2008 para convertirse en un coto inaccesible para él. No levanta el título desde hace casi once años y ha sumado derrotas decepcionantes como las del pasado año. Ahora, a sus 38 años y con apenas dos partidos en las piernas este mes, buscará dar la campanada en Nueva York.

Puede haber motivos para el optimismo. En 2008, último año en que Federer levantó el título en Estados Unidos, se presentó en Nueva York con tres partidos jugados: derrota ante Simon en Montreal y contra Karlovic en Cincinnati, cosechando tan solo un triunfo ante Ginepri. Después, cuajaría un excelente torneo en el US Open, donde superar la cuarta ronda ante Igo Andreev a cinco mangas fue un influjo moral que le hizo elevar su nivel en la segunda semana. Tampoco lo hizo bien en la gira de aproximación de 2011, donde jugó cinco partidos entre Canadá y Cincinnati, saldados con tres victorias y dos derrotas (contra Tsonga y Berdych). En los últimos años, Roger racionalizó sus presencias en ambos eventos y pudo cuajar grandes actuaciones en algunos de ellos, las cuales no pudieron evitarse mayúsculas decepciones como las derrotas en octavos de final contra Tommy Robredo en el US Open 2013 o la del pasado año ante John Millman.

Un ambiente húmedo como el que suele reinar en la urbe neoyorquina no beneficia en nada el juego de Roger, que ya se encuentra en las instalaciones del torneo buscando aclimatarse y adquirir ritmo competitivo. En estos once años de sequía ha disputado dos finales; la de 2009 de la mítica remontada de Del Potro y otra ante Djokovic en 2015. El balcánico ha sido una bestia negra habitual de Roger en este torneo y podría cruzarse con él en unas hipotéticas semifinales, ya que Federer se presentará en el US Open 2019 como tercer cabeza de serie. A buen seguro que la derrota del pasado año ante Millman y la reciente decepción ante Rublev, hacen que Roger Federer saque a relucir su mejor versión en el último Grand Slam, que se erige en una nueva oportunidad para sumar otro título de Grand Slam a su dilatado palmarés. ¿Será capaz el suizo de mejorar sus prestaciones de años pasados?

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