Diego Barreto encuentra la luz en Equelite

Tras un año en la Academia de Juan Carlos Ferrero, el joven valenciano ha demostrado que estudiar y competir al mismo tiempo no es un imposible.

Diego Barreto, jugador de la Academia Equelite de Juan Carlos Ferrero. Fuente: Equelite
Diego Barreto, jugador de la Academia Equelite de Juan Carlos Ferrero. Fuente: Equelite
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El tiempo es sabio y pone a cada uno en su lugar. A veces tarda, a veces te lleva por donde no es, pero siempre acaba acertando. Dependerá también de tu trabajo, tus aspiraciones, tu nivel de ambición y un poco de suerte. De todo esto tiene que ver la breve historia hasta el momento de Diego Barreto (Valencia, 2002), un joven tenista de 17 años que hasta septiembre del año pasado no encontró su lugar en tablero. Su sueño era competir, dar un paso más, pero sin dejar de lado el mundo de los estudios. ¿Se puede hacer todo esto a la vez? Si apuestas por la Academia Equelite de Juan Carlos Ferrero, queda demostrado que sí.

La relación de Diego con el tenis empieza pronto, a los 4 años. Sus padres solían ver mucho tenis, pero en el sofá cabía uno más, así que probaron suerte. Rápidamente vieron que esa pasión iba en los genes, sobre todo teniendo un reclamo tan fuerte en aquellos días como era Rafael Nadal, su ídolo desde pequeño. “Es mi referente, intento copiarle en todo, además soy zurdo como él”, señala el jugador, enfocado completamente a este deporte desde que cumplió los 11 años. Competición, primeros trofeos, primeros viajes, todo funcionaba para un Barreto que rápidamente empezó a hacer camino, hasta que la adolescencia alcanzó su último tramo.

En septiembre de 2018, cuando parecía que nada acompañaba, Villena (Alicante) apareció como una opción. “Estaba entrenando en Valencia, probé muchos sitios, pero entre las lesiones y las dudas no iban bien las cosas. Hablamos con la Academia, vine a probar una semana y me dieron la oportunidad de esta aquí un año. Lo aproveché y gracias a eso está siendo un buen año. Aquí la profesionalidad es máxima, en el aspecto físico me han cuidado mucho más, gracias a ellos he podido competir regularmente sin molestias. Además está Juan Carlos, que siempre te da consejos y aporta una motivación extra”, explica desde su experiencia en la convivencia con otros nombres como Pablo Carreño, Mario Vilella o Carlos Alcaraz.

Esa experiencia de Barreto está marcada por una operación en el isquio hace dos años que le tuvo apartado de las pistas una temporada completa. Era el momento de mostrar la misma madurez deportiva que escolar, donde hacía tiempo que había tomado una decisión crucial. “Empecé a estudiar a distancia con 14 años, justo en la época en que me empezó a ir bastante bien en el tenis. Tanto mis padres como yo decidimos apostar por este sistema y siempre lo he llevado con buenas notas, nunca he suspendido. Incluso cuando me lesioné y no pude jugar, seguí estudiando a distancia. Si te dedicas a esto sabes que te vas a perder muchas cosas, que hay mucho sacrificio, que tendrás que estudiar cuando quieras descansar, pero es un trabajo diario que merece la pena. La satisfacción de ver luego los resultados no tiene precio”, asegura el valenciano.

La pregunta que todos los padres se estarán haciendo ahora y, probablemente, muchos jóvenes también, es si esto es posible. ¿Competir y estudiar a la vez? ¿Sin dejar de lado alguna de las dos? Es más, ¿siendo brillante en ambas? “Al final todo está en la responsabilidad de cada uno. Tenísticamente ya hay que ser muy responsable con cada entrenamiento, sabemos que esto no es una vida normal, pero con los estudios también hay que serlo. Dependerá de la madurez de uno mismo”, aclara Diego, que desde el primer momento encontró en Equelite la ecuación perfecta para progresar por ambos caminos sin que ninguno se torciese.

“Me levanto a las 07:30 y lo primero que hago es estudiar un par de horas. A las 09:30 empezamos a entrenar hasta la 13:30, sumando tenis y físico. Comemos y a las 16:00 volvemos otra vez a entrenar. Terminamos sobre las 18:30 y luego a estudiar otra vez. Es todo el día sin parar pero, aunque parezca mucho, si te organizas bien se puede llevar”. Tanto es así que Diego no solo está a punto de cerrar el capítulo del Bachiller, sino que en la competición también le va mejor que nunca, ganando justo hace unas semana sus primeros puntos ATP en el ITF de Denia, donde hizo cuartos de final. Equilibrio perfecto para un joven que buscaba estabilidad y por fin la ha encontrado.

“En la Academia tenemos profesores que nos ayudan a diario, aunque todos estudiamos a distancia. En total hacemos unas cuatro horas al día, dos por la mañana y dos por la tarde, con eso vamos avanzando. Yo llevo tres años así y éste me está ido mejor que nunca, ya solo me queda un año de Bachiller”, resume el de 17 años. Al final, basta con rodearse de los mejores para encauzar el talento y hacerlo evolucionar, pero nunca hay que olvidarse del otro talento, el intelectual, ese que necesitarás más adelante cuando el tenis ya no sea prioridad. “Mi sueño siempre ha sido ser profesional, si estoy aquí es para poner mi 100% en el tenis, imagino que como todos. Esa sería mi primera opción, pero tengo claro que nunca hay que dejar de lado los estudios”, concluye Diego.

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