Rublev confirma su mejoría fulminando a Federer en Cincinnati

El ruso logra la victoria más importante de su carrera en 61 minutos de partidos (6-3, 6-4), Roger llegará al US Open con solo dos partidos disputados esta gira.

Andrey Rublev firmó una de las sorpresas de la temporada. Fuente: Getty
Andrey Rublev firmó una de las sorpresas de la temporada. Fuente: Getty

Sorpresa en Cincinnati, de las grandes. Andrey Rublev acabó con Roger Federer en los octavos de final después de un duelo que apenas duró 61 minutos y en el que el suizo no encontró en ninguno momento las sensaciones que buscaba (6-3, 6-4). La osadía y el aplomo del ruso tuvieron premio, y es que no se le vio bajar el ritmo en ningún juego del encuentro. Se trata del segundo torneo del año en el que el suizo no alcanza los cuartos de final, además de la vez que más pronto ha caído en Ohio desde que Ivo Karlovic le despidiera en 2008 en esta misma ronda. El número 70 del mundo ahogó al número 2 dejando al torneo sin el segundo máximo favorito.

Era la primera vez que se veían las caras, aunque la cara de Rublev era muy distinta a la de los últimos meses. Las lesiones y la dificultad que tiene un regreso a la élite le habían apartado del mapa, empujado a las fases previas, pero todos sabíamos que era cuestión de tiempo volver a ver en los grandes escenarios. Esta mejoría ya la mostró en Hamburgo y la confirmó esta semana, que le pregunten a Wawrinka, quien probó ayer de su medicina. Hoy enfrente no se hallaba Stan, pero sí su mejor amigo. Uno que igual se llevaba el mismo crédito.

Para que hubiera igualdad, lo único necesario era que a Andrey le funcionara la derecha. Con lo que no contábamos era con ver a un Roger tan fallón y anclado al fondo de la pista. El ruso apretaba con su servicio y empujaba desde la línea, pero con eso no iba a ser suficiente. De break en break, con muchas dudas por ambas parte y varios aspectos por consolidar, Rublev se colocó 4-1 arriba sin demasiado desgaste. Los peloteos largos no le beneficiaban, pero en su mano estaba hacerlos más cortos. No se le escaparía el primer set, mostrando una solidez y una mentalidad que lleva curtiéndose desde hace años en Barcelona. Desde la banda, Fernando Vicente se contenía ante la brillantez del juego de su pupilo.

Vuelta a pista, máxima igualdad, Rublev seguía como un toro y Federer seguía dejando puntos en la cinta. Pasaron los juegos, subía el drama y en el séptimo juego, donde la temperatura ya estaba cerca de su punto más alto, el ímpetu y las ganas de Rublev hicieron el resto. Un break que colocaba el 4-3 a su favor, que le ponía muy cerca de volver a ganar a un top10 (hasta el día hoy ya contaba con dos triunfos) y la posibilidad de cruzar hasta los cuartos de final de Cincinnati, donde hacía una hora que le esperaba su compatriota Medvedev.

Todo estaba diseñado para que tuviera un final feliz. Para Rublev, por supuesto. El Roger que luchó a partir del 4-3 no era el habitual de esta temporada, no un hombre que corría a cada bola con la fe de remontar. Lo tuvo que ver muy negro, o directamente no lo tuvo que ver. Doloroso fue verle fallar una y otra vez con el revés, pero no era el día del suizo. El ruso cerró su función con la misma valentía que había impuesto en toda la velada, logrando así la victoria más importante de su carrera, la primera ante un número 2 mundial. La primera ante un campeón de 20 Grand Slams. Mañana veremos si el sueño todavía dura una nube más.

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